Tasa turística y priorizar el transporte público: Bruselas, con el voto a favor del PP, se avanza a los debates de Fallas
El Parlamento Europeo se anticipa a los debates planteados estas Fallas y aboga por fomentar los impuestos al turismo y la movilidad sostenible para residentes. Mientras en el Parlamento valenciano y en los plenos municipales la izquierda y la derecha están a la gresca con estas cuestiones, la Comisión de Transportes y Turismo de la Eurocámara aprobó la pasada semana incorporar a la Estrategia Europea de Turismo los impuestos al turismo para financiar proyectos para los residentes, así como medidas para mejorar los servicios públicos de transporte para los vecinos.
Las iniciativas, planteadas por el eurodiputado de Compromís Vicent Marzà en la comisión, buscan orientar el turismo al bienestar local y hacerlo “equilibrado”. Señalan que la gestión turística debe priorizar la calidad de vida de los residentes y el equilibrio territorial, evitando un modelo basado exclusivamente en el volumen de visitantes y reforzando la sostenibilidad social y económica de los destinos. Ello implica, entre otras medidas, reforzar el transporte público para residentes a través de financiación europea, especialmente en zonas con gran afluencia turística, en la que los servicios se saturan.
Además de un gravamen turístico con repercusión local, el texto plantea recomendaciones como que el transporte sea accesible y se adapte a las necesidades diarias de los residentes, especialmente en regiones insulares, rurales y periféricas. La enmienda, apoyada también por el PP, reconoce que el transporte público mejora la vida cotidiana de los residentes y contribuye a una movilidad turística más sostenible, reduciendo emisiones y presión sobre infraestructuras locales. Asimismo, defiende el impulso de sistemas de transporte multimodales que conecten mejor las zonas menos atendidas, reduzcan la dependencia del vehículo privado y refuercen la cohesión territorial y la igualdad de acceso entre regiones.
Precisamente estas Fallas han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad no solo de dimensionar la fiesta, sino de analizar la relación de la ciudad con los visitantes. Las restricciones al transporte público en Cercanías de los vecinos del área metropolitana chocan con las promociones de la fiesta como interés turístico, además de volver a insistir sobre la necesidad de un gravamen que compense el impacto turístico. En una semana la ciudad acoge a medio millón de visitantes y este año, solo en limpieza, ha destinado más de 3 millones de euros.
La posición de los populares en Europa choca con su planteamiento en València. La alcaldesa, María José Catalá, y su equipo de gobierno enfrían la posibilidad de un gravamen y reclaman que el Gobierno central cambie la ley de financiación local para estudiarlo, después de que el PP derogara la tasa turística en las Corts Valencianes.
Para Compromís, es “un ejemplo más de que el PP valenciano está más preocupado por Vox que por los problemas reales de la ciudadanía”. Según el eurodiputado Vicent Marzà, “mientras en el Parlamento Europeo apoyan nuestras propuestas para priorizar el transporte de cada día de los residentes -cercanías y transporte metropolitano-, en València subordinan la movilidad de la ciudadanía al turismo de masas.
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