Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El Constitucional aborda los recursos para aplicar la amnistía a Puigdemont
El policía de los millones emparedados: “Se crean informes falsos”
Opinión - Es duro ser un ayuser, por Antón Losada

À Punt ya emula a Canal 9: denuncias de manipulación, censura de voces críticas con el PP e insultos contra Pedro Sánchez

Francisco Aura, director general de À Punt, también es director de FORTA.

Laura Martínez

20 de septiembre de 2026 22:25 h

0

“Este proceso ya lo hemos visto: es Canal 9 dos”. La nueva radiotelevisión pública valenciana, reconvertida en À Punt Media desde 2017, atraviesa una crisis reputacional que ya recuerda a la extinta Canal 9, apagada en 2013 por el expresidente Alberto Fabra. La televisión pública se convirtió en los últimos gobiernos del PP en símbolo de manipulación informativa y cerró con un gran rechazo de parte de la población valenciana, que la veía como correa de transmisión de su propaganda política, con episodios extremos como el silenciamiento de la cobertura del accidente del metro de València en 2006.

Ocho años después del inicio de emisiones de la nueva cadena pública —la televisión arrancó en 2018—, que ha pasado por varias reformas legislativas que han descosido y vuelto a coser la empresa y su estructura directiva, la radio y la televisión públicas están recibiendo numerosas críticas internas y externas y generando rechazo en parte de la audiencia y los profesionales que confiaron en el proyecto.

El Consejo de Informativos de À Punt se muestra tajante: “El PP está intentando convertir la radio y la televisión pública, que es de todos, en su terminal mediático de cara a la campaña electoral”. Y advierten: “La plantilla ni se ha callado ni se va a callar. Vamos a seguir denunciando el intento del PP de someter la radiotelevisión pública a los argumentarios del PP”. En el órgano que vela por los informativos los trabajadores denuncian que hay “comisarios políticos” en la cadena y recuerdan las prácticas de décadas atrás: “La historia reciente está ahí. Esta deriva la tuvo Canal 9 y acabó como acabó”, lamentan. La plantilla está dolida con las críticas que reciben a cuenta de la deriva de los últimos meses: “Que la cierren no; que se vayan los comisarios políticos”, apuntan.

Las críticas se centran en una tríada: el director general, Francisco Aura; el director de informativos de la televisión, Josep Magraner, y el director de la radio, Nacho Cotino; tres profesionales que tuvieron puestos de mando en la etapa de Canal 9 y después se curtieron en televisiones privadas con líneas editoriales conservadoras (COPE, 13TV o La 8 Mediterráneo). Son, en distinto grado de influencia, quienes dirigen la radiotelevisión valenciana tras la reforma legislativa de PP y Vox que dio más poder a la dirección general y dejó el Consejo de Administración como un órgano de gestión empresarial.

El jefe de Informativos, Josep Magraner, niega que exista una falta de pluralidad y defiende los telediarios y los programas realizados por personal de la casa. “Salen todos los partidos. Nunca sale el Consell o el PP si no sale la oposición. Y somos el medio de comunicación valenciano que mayor contenido ofrece de José Muñoz, síndic socialista; Diana Morant, secretaria general del PSPV-PSOE y ministra, o Joan Baldoví, líder de Compromís”, asegura.

Respecto a las críticas sobre la existencia de “comisarios políticos” en los Informativos, Magraner insiste en que comisarios políticos “no puede haber”. “Los editores y los mandos intermedios son los mismos que estaban cuando yo llegué”, asegura. “Están los mismos que en la etapa del Botànic y estoy contento con ellos”, añade.

Josep Magraner, director de informativos de À Punt.

La ciudadanía valenciana ha sido crítica con À Punt desde el inicio de las emisiones. Los contenidos, los enfoques y los escasos datos de audiencia generaban comentarios diarios, pero lo acontecido en los últimos meses ha provocado un aluvión de críticas y la petición de dimisión de su director, Francisco Aura, a quien se le reprocha la falta de pluralidad de los espacios informativos, de actualidad o los debates; la incorporación de festejos taurinos y la supresión de espacios culturales y de memoria histórica. Se habla de la reducción de la presencia del valenciano, de una externalización excesiva debida al principal hándicap de la empresa pública, la falta de presupuesto, y ya incluso se escuchan insultos directos o expresiones discriminatorias en algunos programas. Varios profesionales han abandonado la casa acogiéndose a la cláusula de conciencia por el cambio en la línea editorial y la emisión de corridas de toros.

La lista de críticas es larga: falta de pluralidad y sesgos ideológicos, veto a opiniones críticas, insultos al presidente del Gobierno, reducción de la programación en valenciano y de la actualidad de la Comunitat Valenciana, falta de paridad en las mesas, externalización de productos. A modo de ejemplo: el programa Panorama sobre educación apenas incluyó unos segundos con el sindicato mayoritario, el STEPV, y varios episodios después, en un programa sobre agricultura, se entrevistó al conseller y al portavoz de Vox en la materia, dejando sin presencia a la oposición. Este programa es una de las novedades de la temporada y está externalizado a una productora, por lo que sus contenidos no están hechos con la plantilla de À Punt.

En el programa de radio Matí directe se comentó sobre Pedro Sánchez que “¿cómo duerme por las noches?”, y se habló de una “patología mental” que debían definir los profesionales; se le ha llamado “personaje siniestro, infecto, esta mala persona” y en la misma frase se ha dicho que “a Pedro Sánchez no se le puede respetar”.

Sobre estos comentarios sobre el presidente del Gobierno y otros de contenido racista, hechos por un asesor del PP a sueldo de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias que participa como tertuliano, el director de À Punt Radio, Nacho Cotino, no ha querido hacer comentarios a consultas de elDiario.es.

En enero, se canceló el programa de debates que presentaba Toni Cantó, con invitados de medios o asociaciones nacionales y el magacín Va de Bo, del propio Nacho Cotino, donde lanzaron un vídeo machista que inventaba una relación entre Pedro Sánchez y la ministra Diana Morant. Cotino y la dirección de la televisión pidieron disculpas y retiraron el vídeo.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido la adquisición de un programa emitido en Telemadrid, un concurso íntegramente en castellano plagado de referencias a la capital, que la dirección suspendió tras su primera emisión. Según fuentes de la cadena se adquirieron cerca de 40 episodios, pero no se ha informado sobre su coste.

La dirección de la radiotelevisión pública ha declinado hacer una valoración sobre estas críticas y remite a la comparecencia del director general, que será este jueves en las Corts Valencianes. La comisión legislativa lleva sin reunirse desde abril, y antes lo hizo en julio de 2025, pese a que tiene el mandato de hacerlo cada mes. Desde que PP y Vox tienen mayoría en las Corts Valencianes, la comisión parlamentaria apenas tiene actividad: se impulsó la maquinaria para cambiar la ley y crear una nueva empresa, y después se ha dejado de lado.

Sindicatos denuncian una “detrucción del tejido audiovisual valenciano”

Desde los sindicatos hablan de la “destrucción del tejido audiovisual valenciano”, ya que “han desembarcado en À Punt muchas productoras grandes de Madrid”, algunas asociadas a productoras valencianas recién creadas o que han abierto una delegación. Son productoras ligadas al mundo taurino y se las contrata para otros programas. “Como resultado, a las productoras que tradicionalmente trabajaban en Valencia, ahora mismo no se las contrata”, señalan estas fuentes.

Nacho Cotino, director de À Punt Radio, presenta la programación de la nueva temporada.

En la cadena pública se cuestionan hasta las productoras elegidas y si tienen vinculación con el equipo de dirección. Es el caso del programa Obert pel matí, producido en colaboración con Sis Set, una firma que se constituyó formalmente el pasado julio. La mercantil la administra Alejandro Samames, fundador de 13TV —abandonó la cadena en 2015—, donde coincidió con Francisco Aura, director de operaciones desde 2013.

Esta suerte de coproducción es una “trampa” de la dirección para esquivar el control de algunos órganos sobre los contenidos informativos. Por ley, los informativos son cosa del personal de la casa, que superó un proceso de méritos, pero en la práctica los magacines y espacios de actualidad cubren también ese espacio, con mesas de debate o noticias en directo, unas prácticas que también se realizan en Televisión Española y que también ha soliviantado a la plantilla de trabajadores de RTVE que lo ha denunciado en los informativos.

“Se ha procedido a externalizar prácticamente la totalidad de la programación de la radio, reduciendo las horas a cargo de los servicios informativos de la cadena, y ampliando el tiempo para el llamado infotainment, donde se mezcla la información, con la opinión y el entretenimiento y donde, como resultado, los conductores de dichos formatos tienen vía libre para abordar los contenidos sin atender a criterios de objetividad o imparcialidad”, añaden las fuentes sindicales.

“No se da una labor de control” en esos espacios, explica Ramir Calvo, extrabajador del Podríem Fer-ho Millor (en la radio de À Punt Mèdia), dedica parte de su tiempo a analizar los contenidos informativos. El comunicador señala que todos los programas que se emiten cuentan con supervisión de la casa, con una persona designada para ello. Calvo considera que el principal problema de la radio es la externalización de contenidos y el de la cadena, la falta de presupuesto: “Necesita una plataforma potente de contenidos audiovisuales”, sostiene.

A su juicio, À Punt “ha dejado de ser un servicio público y se ha convertido en un canal institucional de la Generalitat. Se abusa de las declaraciones del president y los consellers y se utiliza como un arma contra el Gobierno central”. “Falta una visión global”, sostiene, en conversación con elDiario.es, al tiempo que comenta que no recuerda una información crítica con el PP valenciano o el actual president, Juanfran Pérez Llorca. En ese sentido, el director de Informativos replica que la televisión pública “no debe criticar a nadie, sino que debe ser la oposición la que critique y a la que se le da voz en los Informativos”.

Además del sesgo ideológico y la brecha de género, recalca que se han abandonado las cuestiones valencianas. Si la primera etapa de À Punt tenía varios programas culturales, ahora las entrevistas son a autores que vienen de gira de promoción: “Apenas se apuesta por autores valencianos o de Catalunya, con los que se comparte lengua”, critica. La radiotelevisión pública aborda una crisis de credibilidad que a profesionales y a audiencia le recuerda a los años oscuros de Canal 9. Este jueves, su director general tendrá que dar cuenta de ello en las Corts.

De momento, el Consejo de Administración de la televisión pública, donde PSPV y Compromís no quisieron nombrar a sus epresentantes, no ha emitido ningún comunicado o ha criticado públicamente la gestión de Francisco Aura.

El consejo de administración de la CACVSA.
Etiquetas
stats