Colas desde la madrugada en València para obtener una acreditación de vulnerabilidad en la regularización de migrantes: “Es un bucle burocrático”
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Sonia y Dorvin, un matrimonio hondureño, han vivido como familia dos procesos de regularización. Ella, llegada a España en el verano de 2024 con su hija, sufrió la dana y después pudo acogerse al procedimiento extraordinario. Él, llegado meses después con su hijo mayor, afronta ahora con ilusión la regularización que arranca este 20 de abril. “Con este paso de regularización estamos con la esperanza de ir un paso adelante, de mejorar”, señala.
Vivieron primero en Alfafar y después en la pedanía valenciana de La Torre, donde están en una habitación con sus dos hijos. Ambas localidades fueron fuertemente golpeadas por la dana de octubre de 2024. “Tuvimos que venir de Honduras, mi país, huyendo prácticamente de la delincuencia y para ofrecerles un mejor futuro, lejos de la delincuencia a nuestros hijos”, explica Dorvin, que lleva en la cola de los servicios sociales de València desde primera hora. En su caso, ya había reunido toda la documentación, salvo el informe de vulnerabilidad, un requisito introducido a última hora en el decreto, que ha pillado a muchos por sorpresa.
Dorvin es ingeniero naval y ya cuenta con varias ofertas de empleo en empresas del Puerto de València. La potencia portuaria de la capital fue uno de los puntos llamativos para mudarse a Valencia. De momento, explica, no está trabajando porque “no puedo homologar mis títulos, no puedo acceder a una bolsa de empleo normal, porque me falta la documentación”, pero se muestra esperanzado para trabajar con su titulación. Ha tenido trabajos precarios por debajo de su cualificación, y el proceso de regularización será clave para que pueda optar a un mejor empleo.
Demostrar la vulernabilidad es un requisito complejo, casi una paradoja. Muchos trabajan en economía sumergida o no tienen contrato de alquiler, lo que dificulta el acceso a otros trámites. El ministerio que dirige Elma Saiz ya ha reconocido en alguna ocasión que los migrantes que carecen de documentación son, precisamente, los más vulnerables.
— ¿Cómo se acredita la vulnerabilidad?
— “Como no tengo vida laboral, entonces ese es el punto de partida. Es un bucle burocrático que los maneja. La falta de acreditación ya lo implica”, explica Dorvin.
El formulario se puede obtener desde la web específica de Regularización, pero ha de ser validado por la administración o por entidades adheridas en el RECEX. El personal de los servicios sociales rellena con los solicitantes los documentos.
Silvia ya tiene el permiso de residencia desde hace tiempo. En su caso, cuenta que fue más fácil, vio mayor “voluntad” de las administraciones por resolver los problemas. “El problema no es tanto conseguir el papel sino el proceso de extranjería, conseguir cita, el proceso para las huellas”, narra. Con la dana, explica, les pidieron un certificado de empadronamiento y demostrar que no tenían antecedentes penales en su país de origen. “Tuvimos que buscar un hacker y pagar 40 euros por tener cita”, explica. La primera cita con extranjería la obtuvieron gracias a Cáritas: “Las ONG apoyaron bastante, fue más rápido”, cuenta esta mujer, que actualmente trabaja en hostelería.
Con todo, señala, se enfrentan a conflictos como el problema de vivienda, que ha crecido de manera brutal, explica mientras muestra algunos anuncios de alquiler que ha ido recopilando. Ahora paga 700 euros por una habitación pero ha de mudarse porque el propietario, con quien comparten piso, se ha casado y les dice que no puede haber tanta gente empadronada en la vivienda. Por un piso en las afueras de València le piden 1.200 euros, un inmueble de dos habitaciones, pero el propietario no quiere que sean una familia en la casa, les dicen que solo parejas.
Las colas en el Ayuntamiento de València han empezado de madrugada, con decenas de personas plantadas horas antes de abrir. Algunas incluso comentan que han pasado la noche para poder obtener el trámite cuanto antes, dado que la validez de algunos certificados, como el de antecedentes penales, caduca. Desde primera hora el número de personas a la espera se ha incrementado por centenares, ocupando casi cien metros de forma constante. El consistorio ha enviado a varios equipos de la unidad de seguridad ciudadana (la USAP) para mantener el control de las colas, de forma disuasoria, en una jornada sin incidentes. A las 11, los servicios municipales pedían a los interesados que dejaran de hacer cola y les instaban a volver al día siguiente. La cantidad de personas que esperaba ya hacía ver que no podrían asumirse todas las peticiones en el horario de oficina.
La barrera lingüística se ha hecho evidente, con personas extracomunitarias con problemas para comprender los formularios o plantear sus dudas en la cola. Con todo, los servicios municipales han estado presentes en la calle, tratando de aclarar los trámites.
La alcaldesa de València dice que ha sido “una chapuza”
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha tildado de “verdadera chapuza” del Gobierno de España el proceso de regularización de personas extranjeras porque ha “volcado” a los municipios gente que deambula “sin información y sin conocer bien el proceso”, lo que ha calificado de “barbaridad” contra los ayuntamientos.
La dirigente popular asegura que se está enviando a ciudadanos de otros municipios al Ayuntamiento de València y ha pedido una revisión de los empadronamientos especiales. “Todos los municipios tienen oficinas del padrón y pueden hacer informes de vulnerabilidad porque tienen servicios sociales”, ha apuntado. “Colaborar es para todos, y si no, creo que alguien no está cumpliendo su labor”, según la alcaldesa.
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