El teatro que marcará el 2026: el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla
En teatro, como en todas las áreas de la cultura, reina la incertidumbre. El momento político es delicado. Los dos proyectos centrales del Ministerio de Cultura se tambalean (la reforma del INAEM y el Estatuto del Artista) y gran parte de la profesión teme la llegada de la ultraderecha. Mientras tanto, la programación avanza con normalidad y la asistencia y la recaudación continúan aumentando aunque todavía estén por debajo de las cifras anteriores a la pandemia. El año comienza fuerte, con un enero al galope y esperados proyectos como la vuelta de Coque Malla a las tablas o el nuevo trabajo de Oriol Pla.
En la memoria queda un 2025 con pequeñas perlas como Hipersueño de Paz Rojo, Los nuestros de Lucia Carballal, Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos de María Velasco, el Fuenteovejuna de Rakel Camacho, la burrada de Rocío Molina en Calentamiento o esa pieza fría y negra como el abismo de Angélica Liddell, Seppuku. Una instantánea incompleta e insuficiente. Cualquiera lo es en un sector que ya supera los diez millones de entradas al año con casi cincuenta mil representaciones. Así que en este artículo trataremos de acercar lo más interesante por llegar de un sector territorialmente centralizado (más del 55% de la actividad escénica tiene lugar en Catalunya y Madrid) y en el que cada día es más complicado girar.
Comienza el año con Andalucía mandando en la capital española. Justo después de las fiestas navideñas llega a la Nave 10 la última maravilla de La Zaranda: Todos los ángeles alzaron el vuelo. Estarán del 8 al 25 de enero. Una Zaranda de polígono, de yonquis y desclasados que miran al gran ruso, Dostoyevski, con la inocencia del vencido. Desde Málaga llega Luz Arcas con nueva pieza, Morphine. Será el 15 de febrero en el Teatro de la Abadía. El nuevo trabajo gira en torno a Emmy Hennings, la precursora del Cabaret Voltaire y el dadaísmo. El montaje cuenta con la dramaturgia de Pedro G. Romero y con uno de los grandes de la música experimental a cargo del sonido, Xabier Erikizia. Erkizia ya estuvo en la anterior de Arcas, Tierras raras, pieza que sigue de gira y llegará al Teatro Central de Sevilla el 6 y 7 de febrero y a Barcelona, al Mercat de les flors, el 16 de abril.
La larga estela andaluza en la capital continúa con la adaptación al teatro de Noche, de Alejandro Sawa. Una de las grandes obras del sevillano en la que la España finisecular de misa y mantilla convive con el café de puchero, las tertulias y los burdeles de baja estofa. Mariano Llorente (Micomicón) la ha adaptado y la dirige con Alberto Jiménez a la cabeza. Será en el Teatro Español, del 8 de enero al 1 de febrero.
Acaba el mes con Eduardo Guerrero y su último trabajo: El manto y su ojo. Bailaor inconformista, este artista flamenco, que ya está por desborde en el ramillete de flamencos iconoclastas, llega con una pieza irreverente y juguetona. El cuerpo del gaditano atraviesa un sueño donde es al mismo tiempo Cristo yaciente y Jesucristo Superstar en chándal y lentejuelas. Será en los Teatros del Canal del 23 al 25 de enero.
En Barcelona, el año comienza con el nuevo montaje de Julio Manrique en el Teatre Lliure. Manrique vuelve a repetir autor, el irlandés Jez Butterworth, de quien ya montó en 2019 Jerusalem. En esta ocasión, la obra, El barquer, se remonta a la Irlanda del Norte de 1981 entre huelgas de hambre de presos del IRA y conflictos familiares (del 5 de febrero al 15 de marzo).
Dos clásicos en ruta
Ya han estrenado y están en la carretera. Son José Sacristán y Josep María Pou. Sacristán, con 88 años, estará (entre otras plazas) en Tudela, Cartagena, Córdoba, Salamanca, Palencia y Burgos en enero. En febrero en Lorca, Molina de Segura, Bilbao y Vitoria. En marzo en Santiago, Orense y Pamplona… Y así sigue y suma hasta el 29 de abril que llegará al Teatro de Bellas Artes. La obra es El hijo de la cómica, montaje sobre la vida de la familia y del propio Fernando Fernán Gómez. Sacristán se basa en la maravillosa autobiografía de uno de los grandes actores del siglo XX, El Tiempo Amarillo. En escena tan solo Sacristán, ¿para qué más? Quien pudo verle en Caminando con Antonio Machado esta temporada o hace dos con Mayorga en La colección sabe de la especial fuerza que tiene verle pisar las tablas.
Si Sacristán es el valor seguro de la productora Pentación, Josep María Pou lo es de la catalana Focus. Este año el gran actor aborda una obra hecha a su medida: Gigante. Pou de nuevo ejerce de avezado ojeador del West End y llega con una obra ganadora del tres premios Oliver, entre ellos el de mejor espectáculo. La obra gira en torno al delicado momento que vivió el gran novelista y cuentista británico Roald Dahl en los años ochenta por ciertos comentarios antisemitas en la prensa. El autor de Charlie y la fábrica de chocolate debe retractarse o arriesgarse a que retiren sus libros de las librerías. La obra ha funcionado a la perfección en Barcelona. Ahora está de gira por Cataluña y llegará en su versión en castellano el 20 de febrero al Teatro Bellas Artes de Madrid.
Los dos montajes más esperados
El primero ya se estrenó en el Temporada Alta de Girona y después de una extensa gira en Cataluña aterriza en la Sala Francisco Nieva del Centro Dramático Nacional de Madrid (del 1 al 15 de febrero). Se trata de Gula, de Oriol Pla, que además de llegar con el premio de la crítica catalana bajo el brazo por este trabajo también acaba de recibir el Premio Emmy Internacional a mejor actuación masculina por la serie Yo, adicto. Pla, solo en escena, come y deglute comida basura al mismo tiempo que lo hace todo: clown, slapstick, performance, acrobacias. Exceso, pecado, fracaso, soledad, deseo y la fuerza centrípeta e imparable de un actor desbordante.
Para el otro proyecto habrá que esperar más. Se trata de la vuelta al ruedo escénico de Coque Malla. Lo hará de la mano de una de las grandes obras del siglo XX: La ópera de los tres centavos, de Bertol Brecht y Kurt Weill. Ya saben, Mackie Navaja y pura crítica marxista al capitalismo y el fascismo. La productora Barco Pirata ha echado el resto en el montaje. Acompañan a Malla en escena el gran Omar Calicchio, la televisiva Andrea Guasch y actrices veteranas de teatro y el musical como Paula Iwasaki o Esther Izquierdo. Se estrena el 29 de enero en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas y ya en febrero, del 12 al 15, aterriza en el Teatro Arriaga de Bilbao.
El CDN más experimental
La programación del Centro Dramático Nacional de este año es sin duda la más experimental de toda su historia. Algo que honra a su director Alfredo Sanzol. No es fácil asumir ese riesgo. La primera propuesta de este tipo, Risa caníbal, de la joven compañía Las Huecas, no salió del todo bien. Es lo que tiene el riesgo. Pero el gran momento llegará en abril en el que los espacios del CDN estarán “ocupados” por dos de las grandes cabezas de la escena contemporánea. El Conde de Torrefiel estrenará en el Teatro María Guerrero, Lexicón. Estarán en escena un mes, del 24 de abril al 24 de mayo. Esta compañía, que ha recorrido los principales teatros y festivales europeos, nunca ha estado en este país tanto tiempo en cartel. Es el momento de demostrar que el teatro experimental no es minoritario, como tantos amantes del canon están empeñados en sostener. Veremos.
La otra gran cabeza es Edurne Rubio, una de las artistas visuales con más capacidad escénica de nuestro país. La burgalesa presenta Tinieblas, una pieza donde la artista invita al público a encontrar espacios para perderse. No hay valores seguros en esto de la creación, pero Rubio es una de las artistas más “finas” e inteligentes del panorama actual, pura formalidad entregada al contenido. Aparte de otros montajes, también se espera el estreno de la nueva pieza del propio Sanzol que vuelve con texto propio después de aquel Fundamentalmente fantasías para la resistencia. La última noche con mi hermano estará del 13 de febrero al 5 de abril en el Teatro María Guerrero tras lo que iniciará gira por España.
También llega a Madrid después de su estreno en el Teatre Nacional de Catalunya el nuevo trabajo de La Veronal de Marcos Morau. Parece que allí no convenció del todo. Pero el cruce de planetas no puede ser más apetecible. Por un lado, el coreógrafo más potente del presente que cuenta con bailarines como Lorena Nogal o Jon López. Del otro, una de las novelas más disruptivas y bellas de la literatura española del siglo XX: La mort i la primavera de Mercè Rodoreda. La novela es el lado oculto de la luna de La plaza del diamante, pura fábula distópica, negra y poética, llena de imágenes que sirven de alimento para la cabeza creadora de Morau. Estará del 15 al 25 de enero en el Centro de Danza Matadero.
La Compañía Nacional de Danza, dirigida por Muriel Romero, ha estrenado nuevo trabajo NumEros. Solvente y didáctica propuesta en la que la compañía pasa por trabajos de George Balanchine, Japoco Godani y William Forsythe. Después de su estreno en Madrid llega el 29 de marzo a Valencia y el 27 de junio a Granada. En el trabajo se ve como la danza evoluciona desde el ballet clásico a la danza contemporánea. Canónica visión a la que se le podría añadir otra pata fundamental: Rosas de Anne Teresa De Keersmaeker. Pero con Rosas, que se hizo por primera vez en 1983, tenemos la suerte que la coreógrafa belga sigue después de más de cuarenta años montando este impresionante trabajo. Llega en abril al Centro Conde Duque de Madrid. Si alguien es neófito en esto no hay mejor puerta de entrada que esta enorme pieza para abrirse a la danza contemporánea. Pura numerología y repetición convertida en cuerpo.
Además, Madrid será en 2026 la capital de Israel Galván. El bailaor flamenco estará primero en Conde Duque con RI TE, pieza junto a la portuguesa Marlene Monteiro que podrá verse el 20 y 21 de marzo. Y en junio, el Centro de Danza Matadero le dedica un homenaje con motivo del 20 aniversario de una de sus grandes piezas: La edad de oro. Además, también mostrará otros dos trabajos: Sevillanas solteras y Bailas, baby?.
Presencia internacional
Llega a Madrid la gran Isabelle Huppert de la mano de Romeo Castellucci. Será en abril, del 10 al 12, en la sala grande de los Teatros del Canal. La obra, inspirada en el Bérénice de Jean Racine, ha levantado pústulas entre los adoradores del alejandrino del francés en el país vecino. “No se oía el texto”, decían escandalizados. Luz, espacio y sonido reinan de nuevo en la propuesta del italiano.
Desde Chile llega un montaje con texto de los autores más interesantes del teatro latinoamericano, Guillermo Calderón. Propuesta de muñecos articulados a cargo de la compañía Teatro y su Doble y el texto, que narra el encuentro entre dos seres deformes, se basa en el La noche de los feos de Mario Benedetti. Estará del 29 de abril al 2 de mayo en la Sala Negra de los Teatros del Canal. Y por último, ya en junio, llegará al Teatre Nacional de Catalunya el nuevo espectáculo de Peeping Tom, Chroniques. Compañía de danza teatro idolatrada en este país que no visitará a Madrid hasta noviembre, llegará al Centro de Danza Matadero.
Grandes Reposiciones
El 23 de enero vuelve Luces de Bohemia al Teatro Español. Dirigido por Eduardo Vasco y con Ginés García Millán y Antonio Molero a la cabeza fue uno de los grandes montajes de la temporada pasada y todo apunta a que volverá a agotar entradas. Ya en mayo, también en el Teatro Español, vuelve Una noche sin luna de Juan Diego Botto. Corran a por las entradas si no la vieron. Este mismo teatro también tendrá otro reclamo para acabar la temporada con la esperada versión teatral de La escopeta nacional de Berlanga dirigida por Juan Echanove.
Otra de las maravillas del año pasado vuelve al Teatro de la Abadía a finales de abril. Se trata de Travy, de Oriol Pla y familia. Circo y poesía que hace saltar todos los goznes del teatro manufacturado. Si quieren verla también han de correr pues las entradas están volando. La Abadía, como ya es costumbre, terminará la temporada con un nuevo estreno del director del teatro Juan Mayorga que en esta ocasión lleva a escena uno de sus primeros textos, El jardín quemado (del 27 de mayo al 5 de julio).
Y por último, para quien haya sido capaz de llegar hasta aquí después de tanto nombre y estreno, dos recomendaciones. La primera se estrena el 20 de marzo en la Nave 10 de Matadero. Se trata de Niebla, nuevo trabajo como directora de la argentina Fernanda Orazi que llega después de dos grandes obras, La persistencia y Electra con la que ganó dos Premios Max. El cruce entre el pensamiento ibérico del bilbaíno y el ADN porteño del teatro de Orazi puede ser de aúpa.
La otra recomendación es a ciegas, nunca han estado en España, pero tienen revolucionada a media Europa. Se trata de Darkmatter, pieza de danza de la holandesa Cherish Menzo y Camilo Mejia. Black power con sonido “Chopped & Screwed” en busca de los cuerpos del futuro. Estarán tan solo dos días, el 24 y 25 de abril, en el Mercat de les flors.
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