Blackstone, el gran casero español, se lanza a ser uno de los mayores operadores de autopistas del mundo

Interior de las oficinas de Blackstone.

Es la gran operación corporativa en Europa en lo que va de 2022 y, de una forma u otra, va a tener como protagonistas a alguno de los grandes nombres del panorama empresarial español. Blackstone, el mayor casero de España, se ha asociado con la familia italiana Benetton para lanzar una oferta de compra por Atlantia, uno de los mayores operadores de autopistas del mundo, dueño junto a ACS de Abertis y que, además, gestiona los aeropuertos de la capital italiana y de la Costa Azul.

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Esta adquisición parece una jugada a varias bandas. La constructora presidida por Florentino Pérez también está estudiando una oferta competidora por Atlantia, aunque todavía no se ha decidido. En este caso, la compañía del presidente del Real Madrid tampoco iría sola, sino de la mano de otras dos grandes firmas de inversión: GIP, dueño del 20% de Naturgy; y Brookfield, que en los últimos meses ha invertido en el sector hotelero español.

Tres grandes fondos con intereses en España ponen así el foco en las autopistas, que se convierten en activos de interés para los inversores internacionales, dado que, básicamente, conllevan tarifas estables, supervisadas por las administraciones públicas y que se revisan con la inflación. 

Los ejes de la oferta de los Benetton y Blackstone

En esta jugada empresarial internacional, los actores que participan tienen más de un papel. ACS y los Benetton ahora se pueden enfrentar pero, al mismo tiempo, son socios en Abertis. Una compañía que se repartieron, hace casi una década, tras una guerra de ofertas competidoras; y que comparten prácticamente a la mitad, aunque los Benetton tienen una acción más. Al final, es la empresa italiana la que decide y, a cambio, también tiene que apuntarse la elevada deuda de Abertis.

Los primeros en mover ficha, oficialmente, han sido los Benetton y Blackstone, que parten con ventaja. El motivo es que la familia que también fundó la cadena de ropa ya es el principal accionista de Atlantia. Tiene el 30% de su accionariado a través de Edizione, la sociedad que actúa como su principal vehículo de inversión. 

Ahora, los Benetton y Blackstone han formado una nueva sociedad, donde operan con otros nombres. Esta nueva firma se llama Schemaquarantatrè (Esquema cuarenta y tres). El 65% de esta empresa está en manos de los Benetton, a través de otra sociedad, que se llama Sintonia y que, coincidencia o no, es con la que pujaron por Abertis.

Mientras, Blackstone tiene otro 35% de Schemaquarantatrè a través de dos sociedades localizadas en Luxemburgo, BIP Hogan y BIP-V Hogan, según la información que han enviado a la bolsa italiana.

Juntos, Benetton y Blackstone ofrecen 23 euros por cada acción de Atlantia que no posee la familia italiana y se plantean sacarla de bolsa. De esta forma, Atlantia estaría valorada en unos 19.000 millones de euros, aunque la factura sube hasta 58.000 millones si se incluye la deuda. 

Estas últimas cifras son el punto de partida. Si ACS y sus socios quieren hacerse con el control total de Atlantia tendrán que poner encima de la mesa más de 23 euros por título. Actualmente cotiza a 22,8 euros. 

¿Por qué participa Blackstone en esta operación?

El papel de Blackstone en esta oferta es, de entrada, financiarla, porque tendrá que inyectar 4.000 millones a la sociedad con la que se lanza la oferta de compra, la OPA. Sería, si sale adelante, su mayor movimiento corporativo en el país transalpino. Pero más allá de la financiación, con Atlantia, Blackstone pisará el acelerador en el negocio de las concesiones. 

Será dueño, junto a los Benetton, de la mitad de Abertis; también de los dos aeropuertos de Roma (Fiumicino y Ciampino) y de los franceses de la Costa Azul (Niza, Cannes y Saint Tropez); además de una cartera de autopistas en Francia, Brasil, Chile y México. La mayoría, a través de Abertis.

Se trata de negocios de ingresos recurrentes, donde no se prevén desplomes, regulados y que, además, se revisan en función de la inflación; lo que en el contexto actual sería clave para Blackstone y para cualquier fondo que tenga que prometer una rentabilidad a sus inversores. 

En esta dirección apuntaba la agencia estadounidense Reuters, que señalaba a los grupos de infraestructuras reguladas (autopistas, aeropuertos, puertos…) como un foco de interés para los inversores, porque más de un 70% de los activos propiedad de las empresas de infraestructuras tienen margen para trasladar a los clientes el alza de la inflación

Blackstone mira a Italia después de invertir en el ladrillo español

El gigante estadounidense planea su gran inversión en Italia, pero no será la primera. Uno de sus grandes movimientos en ese país fue la compra del 20% de Versace. Pagó 210 millones de dólares. Cuatro años después, en 2018, el grupo textil fue adquirido por Michael Kors, que valoró el 20% en manos del fondo estadounidense en 424 millones de dólares.

En España, el gigante de la inversión está, sobre todo, ligado al ladrillo. Está considerado como el mayor propietario de viviendas en alquiler, estimadas en cerca de 40.000. No opera con su nombre, sino que está detrás de sociedades como Testa, Aliseda o Anticipa, entre otras. Con estas dos últimas, además, va a gestionar parte de la cartera de activos de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). El 'banco malo' ha adjudicado a Blackstone la gestión de activos inmobiliarios valorados en más de 25.300 millones de euros y lo hará junto a Hipoges, controlado por otro grande de la inversión, el fondo KKR. 

Blackstone es el mayor gran tenedor de pisos pero también está en proceso de reestructuración de sus inversiones y de cambios. Por ejemplo, la semana pasada vendió más de 700 viviendas al grupo Axa por cerca de 285 millones de euros. No es su único paso atrás en España. A finales de 2021, colocó el cartel de 'se vende' a la 'cartera Hércules', hipotecas que, en 2014, compró a Catalunya Caixa.

Parece que Blackstone ha alejado el foco comprador del ladrillo español y le interesan más las autopistas. En este caso, España tiene un alto peso para Atlantia, sobre todo por los peajes de Abertis. En el último ejercicio, Atlantia obtuvo en España 721 millones de los 3.350 millones de euros de su resultado de explotación.

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