El modelo turístico español arrastra sus carencias: el ingreso por turista cae por sexto año consecutivo

Unos turistas caminan con sus maletas por el barrio de La Barceloneta.

La semana grande del turismo en España se ha anunciado a golpe de récord. A la nueva edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que comienza este miércoles, la precedió el anuncio de Mariano Rajoy de la cifra de 82 millones de visitantes extranjeros en 2017, que sitúa a España como segundo destino mundial solo por detrás de Francia. También numerosos foros y balances de empresas que destacan los "impresionantes" resultados alcanzados, en palabras del presidente del Gobierno: aumento de ventas de un 6,9% de las empresas turísticas, un alza en la inversión hotelera del 79% y un gasto de los turistas que superó un 12% al de 2016, hasta llegar a los 87.000 millones de euros. Hay otra cifra, muy relevante, que no ha ocupado titulares: el ingreso real por turista, lo que España se embolsa con cada visitante, que baja año a año.

Los sindicatos denuncian que el 97% de los contratos de hostelería creados en lo que va de 2017 son precarios

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"Lo de los 82 millones de turistas extranjeros es una tontería que no sirve para nada", comienza su análisis a modo de introducción el experto turístico Ignacio Vasallo. El también fundador y primer director general de Turespaña insiste en que, aunque hay cifras buenas en el sector, enfocar tanto y en primer término el número de turistas que recibe España sin más contexto no dice demasiado de la salud de la industria. "¿En qué otro negocio se hace esto? Se mide en ingresos, este otro tipo de cifras confunde", lamenta. Es en ese ámbito, en el de los ingresos reales por turista, en el que España ve mermados sus resultados desde hace años.

Rajoy adelantó, junto a la cifra de turistas extranjeros, la de los gastos de las personas que vinieron a lo largo de 2017. Avanzó que el gasto total de los turistas ascendió a 87.000 millones de euros, un 12% más que el año anterior. También, el gasto medio por turista, que creció el 3,1% frente a 2016 (hasta alcanzar los 1.061 euros por persona), así como el gasto medio diario (137 euros), que se vio incrementado un 4,4%.

Gastos que no se quedan en España

Sin embargo, estas cantidades están compuestas por algunos gastos que no recayeron en España. "Incluye, por ejemplo, lo que se lleva el turoperador en el país de origen del turista, el billete de avión de una compañía extranjera, y otras cantidades que no vienen aquí", explica Vasallo. Estos datos proceden de la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur) del INE que, con más de 127.000 encuestas personales al año, pregunta a los entrevistados por lo que les ha costado su viaje a España, aunque parte de sus gastos pueden no repercutir en el país de destino.

Por otro lado, están los ingresos que España recibe de los turistas extranjeros: esta cifra la proporciona el Banco de España, en su balanza de pagos, y se centra en lo que el visitante efectivamente desembolsa en territorio nacional. En 2016, por ejemplo, el gasto total de los turistas extranjeros fue de 77.415 millones de euros, mientras que el ingreso se quedó en 54.660 millones. Más de 22.700 millones de diferencia que no alimentaron el negocio en suelo español.

En el pasado año, aunque las cifras de ingreso aún no son oficiales, las previsiones del 'lobby' turístico Exceltur (la Alianza para la Excelencia Turística) –a partir de los datos de octubre del Banco de España– indican que los ingresos totales ascenderán a "unos 60,3 mil millones de euros", según recogen en su informe de balance anual. El dato supone un incremento más acusado respecto a los años precedentes, alimentado por el gran aumento de llegadas (+8,9%), pero aun así no logra revertir la continua caída de los ingresos en términos reales, es decir, "lo que supone al descontar la inflación del 2,5% hasta septiembre que marca la rúbrica de turismo del INE", explica el informe de Exceltur.

Según esta estimación, el ingreso real por turista extranjero cae hasta lo 733 euros y, aunque es un descenso inferior al de años anteriores (-0,9%), supone la sexta caída consecutiva. En 2011 estaba situado en los 850 euros por turista y en los años precedentes también se registraron descensos, aunque no consecutivos. Antes de que comenzara la crisis, en 2007, la cifra de ingreso real por visitante era de 868 euros.


Cada año llegan más turistas a España... pero gastan en destino menos por persona

*El dato del número de turistas de 2017 fue adelantado por Rajoy en la cumbre europea

Fuente: Exceltur, INE

Menores estancias, pisos turísticos y poder adquisitivo

Eulogio Bordas Rubíes, presidente de THR, la primera consultora turística de España, precisa que "aunque son bajadas, estos descensos no son dramáticos". Según su análisis del sector –algo en lo que coincide Ignacio Vasallo–, la merma en los ingresos reales por turista se deben en primer lugar a "que los viajes tienden a ser más cortos". En 2017, la estancia media es de 7,6 días, según el INE. En 2004, era de 9,9 días. "Esto es una tendencia sociológica y mundial, en lugar de hacer un viaje largo como hace años, ahora se suelen hacer 3 o 4 viajes más cortos", argumenta Bordas. Llegan más turistas, pero permanecen menos días y gastan menos.

"Además, está el tema de Airbnb", recuerda Vasallo. La estancia en viviendas y pisos turísticos está aumentando y tiene una especial importancia entre los turistas internacionales, según el balance anual de Exceltur. El informe recoge que los visitantes internacionales demandaron un 21,3% más alojarse en viviendas respecto a 2016. En cambio, el alza en la demanda del "resto de la oferta reglada", en la que se incluyen hoteles y apartamentos, entre otros, ascendió un 4,3%. Eulogio Bordas pide cautela con el alarmismo en relación a las viviendas turísticas: aunque suponen una reducción "del 30%" en el gasto en pernoctaciones, "los pisos turísticos suponen en España por el momento entre el 5 y 7% del total", indica, por lo que su incidencia en la limitación del ingreso real por turista es limitada.

En su opinión, hay dos factores que en la actualidad marcan más su caída. Por un lado, que el aumento de turistas que llegan a nuestras fronteras ha incluido un perfil de turista internacional con "un poder adquisitivo medio-bajo", que llegan a España gracias a los vuelos de bajo coste y ofertas 'low cost', y que tienen gastos más moderados. Y, por otro lado, otra razón "más grave": "Aunque cada vez hay más destinos turísticos mejores en España, también hay más destinos peores", lamenta el presidente de la consultora THR. Bordas se refiere a estos destinos como "víctimas del cutrerío", entornos que han quedado "sucios, obsoletos, que han perdido su capacidad para ofrecer valor". Allí, se alojan a precios más bajos las personas que no pueden permitirse otros destinos y que también hacen descenden el ingreso real.

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Publicado el
16 de enero de 2018 - 20:45 h

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