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El blog personal del director de elDiario.es, Ignacio Escolar. Está activo desde el año 2003.

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Los mensajes entre líneas del último discurso de Pablo Casado al frente del PP

Pablo Casado, durante la Junta Directiva Nacional que ha convocado el congreso que lo relevará al frente del PP.

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Pablo Casado: “Lamento todo lo que haya hecho mal y la situación que han sufrido durante esta semana nuestros militantes y votantes. Y también siento, tengo que decirlo, la reacción que he tenido que sufrir, que es inédita en nuestra historia democrática, y creo sinceramente que no merezco ni merecería ninguno de vosotros”.

Casado se refiere, obviamente, al golpe palaciego en su partido que le ha costado la cabeza tras señalar a Isabel Díaz Ayuso y poner cifra a la comisión que su hermano cobró: 286.000 euros “en el peor momento de la pandemia”, según él mismo aseguró.

Tras lanzar esta acusación, Pablo Casado fue abandonado por todos. Es el castigo por romper la omertá. En el grupo parlamentario del PP apenas le quedaron cuatro leales de 89 diputados. Los mismos que hoy le han aplaudido en la junta nacional del PP son quienes le clavaron el puñal.

Pablo Casado: “Me habéis permitido estar en la historia de España, al lado de Fraga, Aznar y Rajoy”.

En la lista de expresidentes del Partido Popular, Casado omite al líder con el que probablemente tiene más que ver: Antonio Hernández Mancha. Al igual que le ha ocurrido a él, también fue defenestrado por una conspiración interna y tuvo que salir de la presidencia del partido antes de lo que él deseaba y por la puerta de atrás.

Pablo Casado: “A la mayoría de los que estáis en esta Junta Directiva os propuse como candidatos a distintas responsabilidades”.

Otro recadito a muchos dirigentes que estos días lo han traicionado: una lista de candidatos a los que Casado promocionó. Empezando por Isabel Díaz Ayuso, su vieja amiga, que llegó a presidir Madrid gracias al dedazo de Casado y que después ha sido la espoleta de su final. O a Carlos Iturgaiz, al que Casado recuperó para la política y que en los últimos días le ha atacado con una saña excepcional. O a Paco Núñez, el presidente del PP de Castilla-La Mancha. “Le tuvimos que ganar el congreso porque lo perdía y míralo ahora”, recuerda un fiel a Casado.

Todos ellos y muchísimos más han pasado en apenas unos días de deberle todo a Casado a despreciarlo sin rubor. Ya saben: lo peor de la política en su más descarnada versión.                        

Pablo Casado: “Alberto Núñez Feijóo siempre me ha brindado su lealtad y su amistad. Las mismas que él recibirá de mí para lo que decida hacer en el futuro”.

La frase se puede interpretar de dos maneras. En su literalidad, como un respaldo a quien todo el partido señala como futuro presidente del PP. Pero también como un reproche al jefe de los barones conjurados para hacerle caer. Si Feijóo recibe exactamente “la misma lealtad” que él recibió, no parece que Casado pretenda ser muy leal. Tampoco creo que a Feijóo tal asunto le vaya a preocupar.

Pablo Casado: “Somos un partido de Estado, y así hemos actuado con responsabilidad en la pandemia, en la reconstrucción económica, en las crisis migratorias o ahora en la guerra de Ucrania”.

La “responsabilidad en la pandemia” de Pablo Casado consistió en votar en contra de algunas prórrogas del estado de alarma, culpar al Gobierno de los muertos y acusar a Pedro Sánchez de ocultar las cifras de fallecidos. 

La responsabilidad “en la reconstrucción económica” se demostró con su intento de torpedear la llegada a España de los fondos europeos.

La responsabilidad del PP “en las crisis migratorias” consistió en culpar a Pedro Sánchez de la crisis con Marruecos

Y en cuanto a la responsabilidad del PP de Casado con la guerra de Ucrania, pues es una incógnita, ya que el líder del PP ha estado desaparecido desde que empezó la invasión.

Pablo Casado: “Somos un partido de Gobierno, con un programa de futuro que quedó trazado en la multitudinaria Convención de Valencia, después de un año de trabajos con cientos de personalidades nacionales e internacionales”.

Entre esas personalidades internacionales que Casado lució en Valencia destaca el excanciller de Austria Sebastian Kurz, que tuvo que dimitir por serias acusaciones de corrupción. También Nicolas Sarkozy, recientemente condenado por corrupción. Y de guinda, Mario Vargas Llosa, el premio Nobel que declara su amor a España y a Perú –a pesar de que esos pueblos “voten mal”– pero prefiere tributar en un paraíso fiscal.

Pablo Casado: “No es fácil tener en frente a un Gobierno que ha usado todo el poder del Estado contra la oposición”.

Incluso en su despedida, Casado continuó con el que ha sido el pilar de su discurso como líder de la oposición: que se enfrentaba a un Gobierno ilegal e ilegítimo, a un presidente “felón”, “golpista” y “traidor”, capaz de usar cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder. Lo dice el líder de un partido que tiene a varios de sus dirigentes imputados por la Kitchen y a un exministro del Interior que está procesado penalmente por usar a la Policía para tapar la corrupción de su partido. Eso sí fue usar “todo el poder del Estado”, en su máxima expresión. 

Pablo Casado: “Creo que siempre hay que anteponer la opción difícil a la cómoda y nuestros principios no sirven de nada si no nos atenemos a ellos en los momentos más complejos”.

Es una gran verdad. Y como ejemplo perfecto de uno de esos momentos complejos donde Casado buscó la salida más cómoda –y le salió mal– queda lo que hizo cuando todo el PP se volvió en su contra por haber revelado el importe de la comisión que cobró el hermano de Isabel Díaz Ayuso. ¿Sus principios? Apenas unas horas después de esa denuncia pública, tan contundente, Casado archivó el expediente contra Ayuso. Fue su último gran error.

Pablo Casado: “En estos tiempos líquidos, de postverdad y agitación, sigo creyendo en la política seria e institucional, en la defensa de la razón frente a la invasión del sentimentalismo y el auge populista”. 

Como ejemplo de política institucional de Pablo Casado como líder de la oposición, destaca su bloqueo durante más de tres años de la renovación del Poder Judicial a la que obliga la Constitución. 

Entre las muchas pruebas que ha dejado Casado en “defensa de la razón frente al sentimiento populista”, me quedo con su reciente defensa de la remolacha, atacada por todos los organismos internacionales que advierten de los peligros del azúcar. O sus críticas al “turismo de otras razas”. O cualquiera de sus discursos rodeado de ovejas o vacas durante la última campaña electoral.

Pablo Casado: “Yo no quiero a España porque sea perfecta, sino para que lo sea”

No es la primera vez que Casado utiliza esta frase, de la que sin duda se siente orgulloso y suele repetir en los momentos más importantes de su carrera política, en esos discursos que pretende dejar para la historia. La usó en su intervención en el Parlamento contra la moción de censura de Vox, en octubre de 2020. La volvió a repetir en octubre de 2020, en la clausura de la Convención Nacional del PP que se celebró en Valencia. La ha vuelto a usar este martes.

En Valencia, la penúltima ocasión en la que Casado declaró su amor por perfeccionar a España, la frase era más larga e incluía esta apostilla: “Y España será más perfecta cuanto más se parezca a los españoles, no a los burócratas y populistas”. Cuesta encontrar un populismo mayor que el nacionalismo, incluso cuando es muy español.  

Pablo Casado: “Deseo muy sinceramente toda la suerte al próximo presidente del Partido Popular” 

Una suerte que Alberto Núñez Feijóo sin duda va a necesitar. Porque las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso en esa junta nacional –comparándose con Rita Barberá– o lo que dijo a la salida de ese encuentro –pidiendo la expulsión del partido para todos los que cuestionaron la comisión que cobró su hermano– demuestra que esta historia no se ha cerrado aún. 

Fue el primer aviso de Ayuso a Feijóo, como bien explica Iñigo Sáenz de Ugarte en su crónica de hoy. Muere Casado, pero la guerra sigue igual.

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