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La costa de Murcia, a pedales: sol, playas exóticas y salvajes, montaña y buena gastronomía

Lo que encuentres en la costa de Murcia... te va a encantar

Julen Iturbe-Ormaetxe / José Perán

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El sueño de cualquier persona aficionada a la bicicleta lo encontramos cada día de pedaleo en la Región de Murcia. Seguro que, en cuanto termines de leer este artículo, irás a Wikiloc a buscar rutas y ver fotos. Ya te adelanto que lo que encuentres ¡te va a encantar! Muy poca gente, ni siquiera quienes vivimos aquí conocemos los rincones más exóticos de nuestra costa y el interior. En este artículo voy a darte a conocer esos enclaves salvajes y desconocidos que, como profesional y aficionado, hacen que cada día me guste más montar en bici. A lo largo del año dedico una ingente cantidad de horas a recorrer cada rincón y exprimir la esencia de nuestra amplia red de rutas.

Águilas, Mediterráneo en estado puro

Con naturaleza salvaje y playas idílicas, Águilas es desconocida incluso para la población murciana. Situada al límite de la Región, se nos presenta repleta de sorpresas para los aficionados a cualquier modalidad ciclista. La primera vez que llegas a Águilas, algo te dice que tu experiencia va a ser totalmente diferente a lo que acostumbras. En los últimos años, es, junto a Mazarrón, una de las localidades punteras en cicloturismo de la Región de Murcia. Cuenta con un extenso carril bici que forma parte de la ruta Eurovelo 8 y recorre el municipio por una costa repleta de paisajes espectaculares.

Si lo tuyo es el mountain bike o la bicicleta de gravel, si te gusta la naturaleza y las experiencias auténticas, debes saber que Águilas cuenta con una amplia red de sendas de montaña, ramblas y pistas forestales que bordean el mar y recorren tramos de playas salvajes. Hay que añadir los trabajos que están realizando para la certificación IMBA, con más de 150 kilómetros aptos para cualquier nivel de forma física, que muy pronto estarán disponibles.

Dentro de las diversas experiencias de 3, 5 o 7 días de duración que comercializamos, es una de las zonas más demandadas por nuestros clientes. Hay que destacar la gran variedad gastronómica de las conocidas tapas murcianas, sus platos típicos y una extensa variedad de vinos con denominación de origen, para reponer energía después de cada ruta.

Mazarrón. Sol, playas de aguas cristalinas y paisajes con encanto para recorrer en bici

Red de rutas IMBA, Eurovelo 8, Vías Verdes, sendas, pistas forestales: ¿por dónde te gustaría empezar? Recorre unas de las mejores rutas para bici de montaña y gravel, vive momentos únicos visitando la batería de inmensos cañones que vigilan la costa, emplazados en lugares estratégicos desde la Guerra Civil española, que se han conservado hasta nuestros días. La oferta ciclista de Mazarrón es muy amplia y variada, tanto para bicicleta de carretera, bici de montaña o gravel. Es un municipio de contrastes, entre rutas de interior y de costa, con playas que te retarán constantemente a bajar de la bici y tirarte en la arena.

Una pieza clave dentro de nuestros paquetes vacacionales en bicicleta de montaña y gravel es la época del año en que venir. ¿Cuál es la más adecuada para montar en bici? Todo el año, excepto julio, agosto y septiembre. En estos meses te aconsejo cambiar la bici por la sombrilla y la nevera llena de refrescos. Sin embargo, te sorprendería el clima que puedes encontrar en diciembre o enero. Olvida la lluvia, el viento y el frío: Mazarrón es territorio ciclista 100%.

En cuanto a gastronomía, después de realizar esas rutas que te van a dejar con la boca abierta y el estómago pidiendo guerra, podrás degustar la auténtica cocina murciana, compuesta de tapas, marisco, pescado, arroces, calderos y los vinos mejor valorados a nivel internacional.

Y así descubrimos la costa, por Julen Iturbe-Ormaetxe

La Península Ibérica es una joya si te gusta pedalear con la bici de monte. Crees que más o menos conoces su geografía y lo que puede ofrecer. Lo crees porque lo estudiaste de pequeño, porque has viajado y porque te gustan los mapas. Pues bien, a veces te equivocas. Fue hace casi diez años cuando Alberto, mi compañero de fatigas cicloviajeras, y yo descubrimos Murcia. Y, por afinar más: descubrimos tramos de costa fantásticos para reconciliarte con el litoral mediterráneo. Porque a estas alturas ya sabemos que la intensidad de la explotación turística ha cercenado parte de su encanto. Pero he aquí que todavía quedaban lugares que no habíamos imaginado. Sigue leyendo y lo descubrirás.

Fue en la Semana Santa de 2014.

—¿Adónde vamos, Alberto? He leído de una iniciativa, la TransMurciana, que no pinta nada mal.

—¿Murcia? Buen tiempo asegurado.

—Algo más habrá, ¿no?

Tan sencillo como localizar el track. Si no recuerdo mal, en aquella época ya estaba subido a Wikiloc. Fácil, fácil. El plan consistía en una ruta circular de catorce días. De ellas, las cuatro primeras más o menos cerca de la costa.

Comenzamos en Lo Pagán, en San Pedro del Pinatar, junto al Mar Menor. Vale, eso ya lo conocíamos. Como primer día había que hollar el Cabo de Palos. Este sí que lo estudiamos de pequeños en la EGB. Y ahí la primera sorpresa: un caminito pegado a la costa tras Cala Reona. Apunta la primera. Más adelante, la Cala de los Dentoles, el Mirador de Punta Negra y la Cala Arturo. Un tramo de salinas y alguna que otra playa más nos llevan hacia La Unión, el final de nuestra primera etapa. Hemos atravesado el parque de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila. Por cierto, ¿os dije que era Semana Santa? Pues teníamos procesión bajando de las minas. Momento para la reflexión.

—No ha estado mal, ¿no? —le pregunto a Alberto.

—Ya he comenzado a hacer lista de calas y playas. Ya sabes que soy ciclista de mar, jeje.

Salir de La Unión y entrar en una zona de minas. ¿A qué huele? Debe de ser el manganeso. Más sencillo: Cartagena nos recibe con una impresionante infraestructura petroquímica. No somos nadie con nuestras bicis. Volvemos a la costa, que hoy que llegar a Puerto de Mazarrón. Eso sí, nos saltamos el tramo por la Cala Aguilar, el mirador del Jórel y la Azohía. Queda pendiente.

Desde la ermita de Nuestra Señora del Carmen dejamos a la izquierda la Isla Plana. Continuamos poco a poco pedaleando por zonas más o menos urbanizadas. El Mediterráneo, tranquilo, ahí al lado. Ya nos vamos familiarizando con él. Pero lo bueno, si cabe, estaba por llegar.

De Puerto de Mazarrón hasta el límite con Andalucía apenas si nos íbamos a despegar de la costa. Nuestra tercera etapa nos obsequió enseguida con las Gredas de Bolnuevo. O sea, caprichos de la erosión a escasos metros de la playa. Hay que seguir. Y así llegamos a Puntas de Calnegre. Me cuesta que Alberto siga ruta. Ya nos conocemos. Se lo apunta en la agenda: cinco estrellas. Chiringuito, playa de cantos rodados. Fin del mundo. Puede ser.

Pero aún nos faltaba el festival de playas recónditas. Bendita bici de monte. Hasta la torre de Cabo Cope, un poco antes de Cala Gabardina, no hay respiro. Son kilómetros para pedalear sin prisa alguna. Cuanto más tardemos en pasar por allí, mejor. Alberto tiene que bañarse. Si no, revienta. Para nuestros hábitos, el hecho de que la etapa solo alcance los 48 kilómetros dice mucho. Algo ha pasado en este tramo para que el entorno nos capture. Los griegos distinguían entre 'cronos' y 'kairós' para hablar del transcurrir del tiempo. Lo nuestro fue puro 'kairós'. Echa mano de la Wikipedia para entenderlo.

En Águilas llegó el momento de asumir lo que había pasado.

—Vaya, vaya.

—¿De dónde ha salido esto?

—Supongo que de la orografía. Ha protegido la costa, es evidente.

—Y ha hecho posible que podamos rodar con nuestras bicis, no lo olvides.

¿Aquí acaba todo? Desde Águilas poco queda de costa murciana. Poco, pero otra vez espectacular. Salimos siguiendo las marcas del GR92, el Sendero del Mediterráneo. El sol de primera hora del día hace maravillas. Foto, foto y foto. Y llegamos al fin de fiesta: las Cuatro Calas. Comenzamos con la de Calarreona y La Higuerica y terminamos casi en éxtasis junto a las de La Carolina y Los Cocedores. Esta última, con su parte este en Murcia y su parte oeste en Andalucía. No me extraña que nadie quiera perderse la parte que le corresponde.

Así termina esta parte de nuestro pedaleo por la costa de Murcia. Hubo más etapas y más lugares fantásticos. Pues bien, el azar ha querido que casi diez años después volvamos por allí. Pero eso lo sabrás en otro número de nuestra revista.

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