La COVID-19 se cobra dos vidas en la residencia del seminario de Vitoria, que suma ya 30 positivos

Vista exterior del seminario de Vitoria

La COVID-19 se ha cobrado la vida de dos internos de la residencia sacerdotal Joaquín Goikoetxeaundia, donde el número de positivos del brote detectado a lo largo de la semana pasada asciende ya hasta los treinta. Los fallecidos eran el sacerdote José María Marquínez Brancaccio, que había ingresado en el hospital el domingo con un cuadro grave de neumonía, y la hermana de un sacerdote que también residía allí. Otro sacerdote permanece ingresado con pronóstico reservado en la UCI del hospital de Txagorritxu.

En este centro —que gestiona el obispado y no forma parte de la red foral— viven religiosos retirados, cuya edad media es elevada, con usuarios que sobrepasan los 90 años. Ya en la primera ola, falleció un sacerdote octogenario con COVID-19. Ahora, según informan fuentes de la Diócesis de Vitoria, el resto de usuarios se encuentra confinado en su habitación, todos ellos —a excepción de dos que acusan molestias leves y décimas de fiebre— asintomáticos. Cuentan además con supervisión médica constante. Mientras tanto, el personal de servicio permanece en su propio domicilio, donde guarda cuarentena, también sin síntomas.

Desde la diócesis se informa de que el obispo de Vitoria se ha puesto en contacto con los residentes para trasladarles unas palabras de ánimo. También mantiene comunicación directa tanto con la dirección del centro como con el hospital de Txagorritxu, para estar al tanto de la evolución del sacerdote ingresado.

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Publicado el
15 de diciembre de 2020 - 12:13 h

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