El Gobierno se lanza a la prórroga y descarta rehacer las Cuentas
“No ha sido un fracaso del Gobierno, ha sido un castigo de los grupos de la oposición que han querido infligir al PNV y al Gobierno”. Asi de rotundo se ha manifestado el portavoz del Ejecutivo vasco tras el Consejo de Gobierno extraordinario que ha oficializado la retirada del proyecto presupuestario para 2013. Iñigo Urkullu ha decidido lanzarser a la prorroga y ha descartado reelaborar las Cuentas para este año ante lo que su portavoz calificó de “nula disposición para alcanzar puntos de encuentro” por parte de la oposición. En definitiva, el Gobierno ha descatado reformular su proyecto porque cree que ponga lo que ponga encima de la mesa, la oposición “va a decir que no”.
Como apuntaba el portavoz peneuvista, Joseba Egibar, “no se acaba el mundo” por que se mantenga la prórroga presupuestaria. De hecho, el propio Erkoreka reconoció que el Gobierno tiene la manos más libres, pero sin embargo no cuenta con las herramientas “para afrontar con eficacia” la crisis que arrastra Euskadi. Lo unico claro es que políticamente evidencia que el Ejecutivo que dirige Urkullu está solo y ha sido incapaz de tener una alianza que dote de estabilidad a su gabinete. Sigue con el único apoyo de los 27 escaños del PNV con los que comenzó la legislatura. Erkoreka volvió a emitir en clave de pacto, pero si poner siglas. Y reiteró la oferta genérica de “acuerdo de estabilidad” , la misma que buscó el PNV antes de que Urkullu fuera investido en diciembre pasado.
No hubo autocrítica. Erkoreka dibujó a un Ejecutivo dando “pasos hacia el acuerdo”, con un documentos de bases “generoso” para compartir las políticas públicas en todos los ámbitos mientras, en frente, tenía a toda la oposición colocando pretextos y dando pasos hacia atrás. “Han tenido una nula disposición para alcanzar puntos de encuentro”, recalcó, al tiempo que hablaba de “excusas para desquitarse de un compromiso”. Solo ante las insistentes preguntas deslizó una declaración en la que asumía la parte de responsabilidad -“que no es nula”-, y prefirió hablar de “fracaso colectivo”. Sin querer poner siglas, acusó a EH Bildu de poner “ficciones irreales” en la negociación, como el TAV. De otros dijo “han preferido no mojarse”, probablemente refiriéndose al PSE-EE por no presentar enmiendas parciales, y apuntó que incluso algunos han optado por la “descortesía” al no responder al documento de bases presentado.
El PNV, por boca de su portavoz en el Parlamento, Joseba Egibar, sí constató el “fracaso” de que el Gobierno no haya podido aprobar los presupuestos, pero endosó la responsabilidad de esta situación a una oposición -“todos los partidos”, dijo sin distinción- que ha compartido un solo objetivo: “desgastar” al PNV. “No digo que haya una estrategia compartida” entre PSE-EE, EH Bildu, PP y UPyD, aclaró, pero “sí que hay un pensamiento coincidente” de desgastar al PNV, dijo Egibar.
La oposición, en cambio, antes de oficializarse la retirada de las Cuentas y el aplazamiento del debate presupuestario en el Parlamento, reiteró que el Gobierno no ha tenido voluntad alguna de acordar las Cuentas de 2013. Una misma foto: la prórroga presupuestaria, pero una explicación del desenlace completamente enfrentado.
Al PNV le hubiera gustado que se celebrara el debate presupuestario. Y de hecho esta posiblidad se valoró en la reunión extraordinaria del consejo de Gobierno, pero se deshechó, tras un debate calificado de “intenso” por el portavoz gubernamental. El Ejecutivo ahora gestionará la prórroga “de la manera más eficaz” y confía en que la “situación de bloqueo” no se produzca a la hora de negociar las Cuentas de 2014. “Este Gobierno no cejará en el empeño de buscar acuerdos de estabilidad”, apuntó Erkoreka, pero también anunció que si persiste el bloqueo explorará los “acuerdos puntuales” que le permitan gobernar. Una geometría variable que, de momento, no siempre le ha funcionado.