El NO-DO en TikTok o cómo desmitificar a Franco ante cientos de alumnos: “Está claro que antes no se vivía mejor”
Que Francisco Franco creó la Seguridad Social, que en su época había más trabajo o que, en general, se vivía mejor son algunos de los bulos que circulan por las redes sociales y que pueden llegar a confundir a los más jóvenes, que lejos de la realidad, cada vez mitifican más la figura de un dictador. Para combatirlo, desde el Instituto vasco de la memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos (Gogora) han llevado a cabo este miércoles en el BEC de Barakaldo la jornada '¡Franco, Franco, Franco!' en la que expertos han hablado a 550 estudiantes de Bachillerato sobre memoria histórica en su idioma: el de las redes sociales.
Móvil en mano, a diferencia de en sus clases de Historia, los jóvenes de distintos colegios de Bizkaia y Gipuzkoa han accedido a cuestionarios a través de QR y han recibido las lecciones a partir de vídeos en TikTok y del NO-DO (Noticiarios y Documentales), el noticiero obligatorio en los cines españoles entre 1943 y 1975, creado en 1942 para promover la información cinematográfica del régimen franquista. Así, han visto anuncios de mujeres que a pesar de la violencia machista atienden y sirven a sus maridos como “una buena mujer”, imágenes de Franco visitando ciudades con cientos de personas aplaudiendo o la construcción del Valle de los Caídos, “el mejor homenaje de fervor y de recuerdo dedicado a los que dieron su vida por Dios y por España y que con su sacrificio hicieron posible una patria unida y repoblada para la dignidad y la grandeza de su misión histórica y cristiana”, como describe el NO-DO.
El desarrollo del evento se ha estructurado a través de tres grandes bloques temáticos. El primero se ha abordado en torno al interrogante: “¿Con Franco vivíamos mejor?”. En él se han identificado y “desmentido los principales mitos socioeconómicos sobre el franquismo que se extienden en las redes sociales y que calan entre los jóvenes”. El segundo eje ha sido el de la imagen de “familia perfecta” que trasladaba el franquismo. De esta forma, se ha analizado el ideal de familia que proclamaba, así como “los arquetipos de género imperantes, su rigidez y sus consecuencias en la vida de hombres y mujeres, con especial atención a lo que suponía salirse de la norma establecida”.
Es verdad que no puedes cambiar en dos horas, pero seguramente actos como este ayuden a recapacitar y a reflexionar
En el apartado “¡Es que ahora no se puede decir nada!”, se han contrapuesto los mensajes que aluden, en la actualidad, “a la falta de libertades, tanto en redes sociales como en algunos medios, con la falta real de los derechos fundamentales y su vulneración de un sistema dictatorial”. Ligado a ello, se ha emitido un vídeo con testimonios de familiares de víctimas mortales de la violencia policial hasta 1975. Sus historias de vida se han extractado del banco de testimonios de Gogora y ha sido “la forma en la que se ha querido mostrar la crudeza de lo que supone vivir en un sistema dictatorial, donde no se respetan los derechos fundamentales, reina la impunidad y la indefensión a la que se enfrentan las víctimas y sus familias, sin posibilidad de reclamar derecho alguno”.
Además, el evento, conducido por la periodista Maitena Salinas, ha contado con la participación de los historiadores Nicolás Sesma y Mikel Herrán y la periodista Andrea Momoitio, que han sido los encargados de desmontar los “mitos” buenistas sobre el régimen franquista. Mientras Sesma ha desmontado los mitos sobre la supuesta bonanza económica que atrajo el franquismo, hablando de la hambruna y del exilio, Momoitio y Herrán han hablado sobre el machismo y la discriminación hacia las personas homosexuales dentro de la familia tradicional española.
“No es cierto cuando dicen que Franco marcó la economía española. Después del final de la Guerra Civil lo que hace España es perder dos décadas, 20 años, desde el punto de vista económico. Se ralentiza la innovación económica. Entre las personas asesinadas en la Guerra Civil y las que se marchan al exilio España pierde gran parte de sus trabajadores, la mitad de los médicos, el 80% de los profesores. Después de la Dictadura, además, comienza una gran hambruna. ¿Esto significa que la totalidad de la población vivía mal? No, había un 40% de la población que vivía extremadamente bien a costa del 60% que vivía mal. De hecho en aquella época cerca de dos millones de personas mueren de hambre y enfermedades”, ha explicado Sesma.
Momoitio ha hablado sobre la realidad de las mujeres en aquella época. “La heterosexualidad era obligatoria, al menos sobre el papel, porque obviamente lesbianas ha habido siempre, sumisión ante el marido, y, de alguna manera, además de tu moralidad y la de tu familia, tenías que guardar la moralidad de toda la sociedad. No podías trabajar ni viajar sin el permiso del marido, la mayoría de edad de las mujeres si no se casaban se ampliaba hasta los 25 años, por supuesto el aborto y el divorcio estaban prohibidos, el adulterio y el uso de métodos anticonceptivos estaba penado”, en este sentido, la periodista ha explicado que las mujeres que conseguían hacer algunas de esas cosas porque encontraban “grietas” en el sistema que se lo permitían, si después el régimen se enteraba o alguien les delataba, el castigo era enorme. “Podían entrar a prisión o al psiquiátrico y, en el caso de las mujeres, el gran mecanismo de represión y control era el Patronato de Protección a la Mujer, que dependía directamente del Ministerio de Justicia, y se dedicaba a velar por la dignidad de las mujeres caídas y por las que están a punto de caer”, ha explicado Momoitio.
Tenía una idea de lo que pasaba, pero no sabía que eran tan radical. No es un tema que hablemos mucho
En sus investigaciones, la periodista se ha topado con casos en el Patronato de Protección a la Mujer, que contaba con centros repartidos por todo el país gestionados por entidades religiosas, como el de una chica a la que la llevan al Patronato porque “la ven con un chico gitano en la feria”. “En esos centros, muchas veces se les hacían pruebas de virginidad porque en el caso de que hubieras hecho sexo con penetración estabas completamente pervertida”, ha alertado.
Por su parte, Herrán ha tratado temas como el de la discriminación a los hombres homosexuales, debido a que la homosexualidad se consideraba delito durante el régimen franquista y se les encarcelaba, aunque en módulos distintos al resto de los presos para que “la homosexualidad no se contagiase”. “La homosexualidad masculina se entendía como un contagio social y a los hombres se les encerraba en campos de trabajo forzado para reformarles. Cuando se capturaba a alguien por conductas homosexuales, se les hacía un examen médico para entender qué les había ocurrido, porque por aquel entonces se creía que había diferencias entre el homosexual congénito, el que había nacido con esa homosexualidad y el que se había contagiado por otro hombre”, ha argumentado el historiador.
A la salida del evento, Paula y Aitor, compañeros de segundo de Bachillerato del colegio Claret Askartza, en Leioa, han explicado a este periódico que, aunque ellos están convencidos de que “la democracia es mucho mejor que vivir en dictadura”, conocen compañeros que piensan diferente. “Es cada vez más necesario que nos abran los ojos porque es verdad que cada vez se escucha más un tipo de discurso a favor de Franco y aunque en mi caso, por ejemplo, he tenido la suerte de que en casa, aitite y amama siempre me han contado cosas de la guerra y de la posguerra, por eso estoy más concienciado, pero conozco a gente que, aunque igual no lo diga, piensa diferente. Es verdad que no puedes cambiar en dos horas, pero seguramente actos como este ayuden a recapacitar y a reflexionar”, ha indicado Aitor.
Paula reconoce que aunque trata de estar informada en lo relacionado a temas de memoria histórica, desconocía muchas de las cuestiones abordadas durante la sesión. “Tenía una idea de lo que pasaba, pero no sabía que eran tan radical. No es un tema que hablemos mucho. Está claro que antes no se vivía mejor, pero no vivían mejor ni las mujeres ni los hombres”, ha explicado la alumna.
Hoy vemos con preocupación cómo una parte importante de la juventud mira a aquel pasado desde una perspectiva parcial, tergiversada y nostálgica
A Unai, profesor del Colegio Jesuitinas Bilbao, la iniciativa le ha parecido interesante, debido a que confiesa que cada vez es más común escuchar discursos a favor del franquismo en las aulas, aunque reconoce que es un reto complicado al que los profesores se enfrentan día a día. “El dato es interesante y decimos que el dato mata al relato, pero no estoy de acuerdo con ello, porque es verdad que la percepción de las personas a veces es más fuerte que el dato, por mucho que se presente el dato, prevalece la percepción. Por eso es difícil que cambien de opinión. Ellos dan fiabilidad al medio por el que reciben la información muchas veces, en este caso el lenguaje utilizado en el evento, más cercano, y las herramientas, como los vídeos o los teléfonos móviles, son más útiles para hacerles llegar un mensaje”, ha reconocido el profesor.
La consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, María Jesús San José, acompañada del director de Gogora, Alberto Alonso, ha destacado la importancia de “desmitificar” el franquismo cuando la juventud se hace eco de “voces que lo idealizan”. “Hoy vemos con preocupación cómo una parte importante de la juventud mira a aquel pasado desde una perspectiva parcial, tergiversada y nostálgica; una mirada que se nutre de mensajes interesados, creados por quienes no tienen más objetivo que el de poner en cuestión los pilares de la democracia, siempre frágil por definición. Hoy, medio siglo después del fallecimiento del dictador, se vuelven a ”escuchar voces que pretenden relativizar e idealizar cuatro décadas de un régimen que llegó al poder por medio de una guerra civil y que se mantuvo gracias a un sistema represivo, que no sólo no desapareció en el tiempo, sino que llegó a sobrevivir al mismo dictador“, ha lamentado San José.
Según ha afirmado la consejera, “nada de aquel periodo puede ser reivindicado como base de nuestra sociedad democrática actual”. “Fueron años de mucho dolor, represión, sufrimiento y fractura social. Fue precisamente la movilización social contra aquel régimen dictatorial, la de los obreros, las mujeres, los vecinos de los barrios de las periferias, la red clandestina de las primeras ikastolas las que pusieron las bases de nuestro presente. En este momento es más necesario reivindicar los valores democráticos como herramienta fundamental para la construcción de una ciudadanía activa y comprometida con la defensa de los derechos humanos, la convivencia y la pluralidad. Porque es importante no olvidarlo. Los valores democráticos, la defensa de las libertades fundamentales sobre los que se sustenta la ciudadanía, tienen que ser el elemento central de cualquier política de memoria”, ha concluido.
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