El partido de Errejón reproduce para su marca vasca las siglas de Euskadiko Ezkerra y se llamará ME-EE

Acto de Más País con Íñigo Errejón, la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena y el que fuera candidato en Euskadi, Txema Urkijo.

El partido Más País, liderado por Íñigo Errejón, ha aprobado en los últimos días un documento político para su implantación en Euskadi y ha acordado denominarse Más Euskadi-Euskadi Eraiki y emplear las siglas ME–EE. La marca EE es histórica en la política vasca. Euskadiko Ezkerra fue un actor clave en los primeros años después de la dictadura con hasta nueve escaños en el Parlamento Vasco, más de 150 concejales y dos diputados en el Congreso. De estar vinculado a los 'polimilis' de ETA pasó a integrarse en el PSOE en 1993 bajo la marca, todavía oficial hoy, de PSE–EE.

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Cira Carbajo emerge como figura de referencia en ME–EE. Esta marca inició su andadura en 2019 cuando se presentó a las generales de noviembre solamente en Bizkaia con Txema Urkijo de candidato –exasesor de Víctimas del Gobierno vasco y mano derecha de Maixabel Lasa– pero apenas captó el 1,36% de los votos, 8.500 papeletas. En las autonómicas de 2020 pidió el voto para sus socios de Equo, que se quedó en el 1,31% y 11.718 sufragios tras haber sido expulsado de la confluencia con Podemos e IU. En las autonómicas de Madrid, en cambio, Más Madrid fue la segunda fuerza política por delante del PSOE y solamente por detrás de Isabel Díaz Ayuso.

“No podemos soslayar el pobre resultado que obtuvimos en las elecciones generales de 2019, ni lo frustrante que resultó que en 2020 Equo no obtuviese representación en el Parlamento Vasco. A pesar de todo, más de 8.500 personas depositaron la confianza en el proyecto, lo que determinó que hubiese base para continuar como grupo motor con personas inscritas en Bizkaia, Gipuzkoa y Álava en el que hemos seguido trabajando desde entonces en la construcción del proyecto. Estas constataciones habrán de condicionar nuestra estrategia. [...] Todas estas motivadoras metas no podemos alcanzarlas en solitario. Es por ello que nos proponemos hacerlo aportando en la construcción de un movimiento político en la sociedad vasca, plural y transversal, que esté en condiciones de convencer a una mayoría y gobernar. Queremos generar un espacio ilusionante y aglutinador de la ciudadanía progresista que se convierta en herramienta transversal de cambio al servicio de las necesidades ciudadanas”, explican sobre su condición de fuerza extraparlamentario y que tiene una estructura muy reducida.

Según las fuentes consultadas, en relación a esa política de alianzas, ME–EE tiene una relación estrecha con Equo en Euskadi. El partido verde es socio de Más País a nivel general pero, en 2019, apostó por preservar el acuerdo vasco con Podemos e IU. Sin embargo, fueron expulsados de la coalición de cara a las autonómicas de 2020 y su líder, José Ramón Becerra, perdió su escaño. No obstante, no se rompieron los grupos salidos de las elecciones municipales de 2019 y Equo sigue formando parte de las coaliciones en Vitoria –donde tiene la portavocía–, Bilbao y Donostia. Fuentes de Equo indican que ellos siguen trabajando para “fortalecer el espacio verde” y admiten que ahora sí que hay más cercanía con la nueva formación de Errejón.

“En este contexto, Más Euskadi-Euskadi Eraiki aspira a conformar una organización política que, revistiendo por necesidad e imperativo legal la forma jurídica de partido político, se constituya a partir de valores nuevos. Nos definimos como organización ecologista y feminista”, explican en el documento aprobado. Sin embargo, rehúyen de la etiqueta de la izquierda pero no la del progresismo: “Así, las señas de identidad de Más Euskadi-Euskadi Eraiki, en tanto que opción progresista y de ámbito nítidamente vasco, han de permitirnos aspirar a una clara transversalidad que no se identifique necesariamente con las etiquetas clásicas de la política vasca, como izquierda, constitucionalismo o soberanismo”.

Políticamente, en ME–EE ven muy “particular” el contexto vasco. Entienden que la sucesión de nuevas siglas y la fragmentación en España no se han producido con la misma intensidad. “Frente a la inestabilidad institucional característica de esta época, en Euskadi la situación es la opuesta, y además asistimos al cénit del proceso de acumulación de poder de un PNV que ha sabido construir un auténtico régimen en Euskadi. Lo ha conseguido a partir de la acertada ocupación del carril central de nuestra sociedad con políticas capaces de contentar a sectores conservadores de orden, junto a otras de marcado tinte social y progresista. Un régimen que no supone ideologización de la sociedad, pero que blinda al partido guía ante cualquier contratiempo como la corrupción o la pérdida de eficacia en la gestión”, entienden en esta formación.

Y añaden: “Asimismo, la representación tiende a concentrarse cada vez más en formaciones soberanistas (70%) hasta alcanzar su máximo de la serie histórica. Este proceso de concentración del voto en fuerzas soberanistas responde a causas complejas que no tienen que ver necesariamente con cuestiones identitarias, nacionales o del ”estatus“ territorial cuya pulsión independentista se encuentra en mínimos históricos. No obstante, no se puede desconocer que en esa concentración se está dirimiendo también un pulso por la hegemonía entre las dos tradiciones históricas soberanistas: por un lado, la historicista y liberal–demócrata representada por el PNV, y, por el otro lado, la culturalista e independentista de izquierda representada por EH Bildu”. Sobre esta coalición, se critica que es “aún incipiente” la “reflexión autocrítica de sectores de exmilitantes de ETA y de la propia izquierda abertzale y el lento asentamiento de la tolerancia y el respeto a la diversidad, en medio de sectores donde aún rige el fanatismo”.

A nivel de propuestas políticas, se apuesta “por un reposicionamiento de la importancia relativa y la influencia de lo identitario en la política vasca”. “Desde la defensa nítida de unas señas de identidad cultural vasca, con el euskera como lengua propia a la cabeza, ésta se interpreta en una clave cosmopolita, intercultural, dinámica y en constante cambio. De hecho, esa identidad cultural solo puede entenderse desde la consideración de la diversidad como un elemento constitutivo y esencial de nuestro patrimonio colectivo como vascos. Siglos de convivencia e imbricación con otros territorios y en marcos jurídicos compartidos (estatales y europeos) han configurado una comunidad cuya identidad cultural está afortunadamente vinculada al mestizaje. Euskadi, en cuanto comunidad política es diversa desde el punto de vista cultural y esta afirmación es clave para la representación política partidaria de esa sociedad y el desarrollo de las políticas públicas relacionadas con su gestión positiva”, explica el documento de ME–EE. En su decálogo fundacional indican la importancia de la defensa de los derechos sociales y de afrontar la emergencia climática.

“Frente a toda esta realidad, las diferentes tradiciones políticas asentadas en Euskadi no están siendo especialmente funcionales, dejando un camino expedito, y tampoco están consiguiendo ofrecer una alternativa o una sensación siquiera superficial de atención de necesidades sociales, como la progresiva extensión de la precariedad (en el empleo, el acceso a vivienda, la salud, ...), una mayor desigualdad, la avería del ascensor social, la generalización de las redes clientelares o el descuido de los servicios públicos”, concluye el documento.

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