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Quince años de Meetup, la red social que llegó antes pero no supo ser Facebook

Scott Heiferman cofundó Meetup hace 15 años

Cristina Sánchez

Scott Heiferman coge un iPad, lo coloca en el suelo y comienza a darle martillazos sin clemencia para regocijo del público, que graba la escena. Aunque pueda parecer contradictorio, Heiferman es el CEO de una red social que une a sus usuarios a través de una pantalla, como esa que destruyó hace unos cuantos años para reivindicar su miedo a que nos volviéramos “demasiado adictos”. Sin embargo, la escena tenía su explicación: que nos pasemos horas y horas mirando píxeles no es la misión de Meetup.

Nacida en 2002, esta web veterana sigue conectando a los usuarios en el mundo real a través de sus grupos 'online' sobre temáticas diversas. Si estás en Madrid este fin de semana, por ejemplo, puedes acudir a una sesión de intercambio de idiomas, a un torneo de miniaturas de The Walking Dead o a una “limpieza de lazos energéticos” para olvidarte de tu ex. “La comunidad es una necesidad humana universal. Todo lo que pensamos que la gente haría en Meetup no lo hicieron. Y la mayoría de lo que hicieron nunca lo imaginamos”, admite Heiferman a HojaDeRouter.com.

Dar a la gente el poder de “construir una comunidad” y “acercar el mundo” es precisamente la nueva misión que Mark Zuckerberg acaba de definir para FacebookMark Zuckerberg. Meetup apareció años antes que la red social por excelencia, pero con sus 32 millones de miembros no ha logrado, al menos de momento, convertirse en un gigante de internet. Sin embargo, su número de usuarios ha crecido casi de continuo desde que nació hace 15 años, cuando aún no existían ni iPhones ni iPads.

Primero el McDonald’s, después Fotolog y Meetup

Scott Heiferman vivía a unos cuantos kilómetros de las Torres Gemelas aquel fatídico 11 de septiembre de 2001. Hasta esa fecha no se preocupaba demasiado por lo que hacían sus vecinos, pero aquella jornada cambió la situación. “En las secuelas de esa tragedia, noté cómo la gente empezaba a acercarse entre sí. Por primera vez, los vecinos se conocían unos a otros y hablaban”, relata. “Así fue como se me ocurrió la idea: ¿Qué pasa si usamos internet para salir de internet? Y nueve meses después, nació Meetup”.

Heiferman no era un novato en el emprendimiento cuando creó su red social. En los 90, cuando la World Wide Web era aún una recién nacida, este experto en 'marketing' trabajaba desarrollando la presencia 'online' de Sony. En 1995, cofundó una de las primeras agencias de publicidad y marketing en la Red, i- Traffic, que acabó vendiendo por 15 millones de dólares acabó vendiendo por 15 millones de dólares(12,8 millones de euros al cambio actual). 

El siguiente paso de su carrera poco tuvo que ver con los anteriores: trabajó detrás de la barra de un McDonald’sSegún él mismo contó, se dio cuenta de que había pasado demasiado tiempo con los inversores y quería ver lo que los clientes buscaban. “Decidí que quería estar seguro de que lo que hiciera después tratara sobre personas”.

Meses después de los atentados del 11-S, y tras el estallido de la burbuja de las ‘puntocom’, Heiferman cofundaba dos redes sociales con sede en Nueva York. La primera nació por su propio blog, al que subía a diario fotografías, y que él mismo define como “el Instagram diez años antes de Instagram”.

Pese al éxito inicial de Fotolog, que llegó a preservar las fotografías de 33 millones de usuarios, la pionera red social desapareció el año pasado. “Fotolog creció muy rápido, a la gente le encantaba, pero eso no garantiza la longevidad. Si una empresa no está siempre cambiando, fallará”, explica Heiferman, que solo estuvo ligado a la empresa durante un lustro, hasta su venta a Hi-Media Group por 90 millones de dólares (77 millones de euros). 

La segunda fue Meetup, que lanzó en junio de 2002, junto al que se convertiría en vicepresidente de la compañía, Matt Meeker, y al CTO que ambos buscaron, Peter Kamali. A diferencia de Scott, los dos abandonaron Meetup con el tiempo. 

Gracias a la campaña de 'marketing' orquestada por Heiferman, rápidamente lograron atraer a usuarios que querían conectar a través de internet para quedar cara a cara. Pero fue su apoyo a Howard Dean, gobernador demócrata de Vermont y aspirante a la Casa Blanca por aquel entonces, lo que de verdad les impulsó: le convencieron para que, después de cada discurso, animara a la gente a unirse al grupo local que le apoyaba en la plataforma.

Con el tiempo, los 'meetups' de Howard Dean unieron a 143.000 participantes en 600 localizaciones, ayudando a sufragar su campaña. Aunque no llegó a ser candidato presidencial, su caso demostró el potencial de una red social para aupar a un político. Poco después, un desconocido Barack Obama, que aspiraba a ser senador por Illinois, comenzaba a acudir a los 'meetups' que los usuarios organizaban en la plataforma.

En abril de 2004, la red social conseguía su primer millón de usuarios2004 y Heiferman era reconocido como Innovador del Año por el MIT Technology Review. Por entonces, un estudiante de Harvard ya había lanzado con los que fueran sus colegas thefacebook.com, una web para los estudiantes de la universidad. A los pocos meses también llegaba a conectar a un millón de alumnos, aunque no estuvo disponible para el público general hasta 2006.

La red social para unirnos en la calle 

En lugar de hacer crecer su base de usuarios y vivir de la publicidad o de optar por un modelo ‘freemium’, Heiferman tomó en 2005 la drástica decisión de cobrar una suscripción a los organizadores de los grupos (que aún se mantiene) y continuar ofreciendo el servicio de forma gratuita al resto de usuarios.

“Fue una bomba más dramática de lo que habíamos pensado”, ha reconocido Heiferman posteriormente. Perdieron el 95 % de su actividad, “la pesadilla de una ‘startup’”, pero el CEO no cambió de opinión y poco a poco la web renació de sus cenizas: los 'meetups' que se organizaban a través de la plataforma comenzaron a tener mucho más éxito que antes. “Nos encanta que Meetup esté financiada por la comunidad y no por los anunciantes. Esto nos permite centrarnos en servir a la gente, no a los anunciantes”, destaca el CEO. 

En el verano 2009 y tras haber recaudado 20,1 millones de dólares (17 millones de euros) en varias rondas de financiación a lo largo de los años, se filtró que Meetup había conseguido beneficios por primera vez con sus 9 millones de dólares (7,71 millones de euros) de ingresos9 millones de dólares (7,71 millones de euros) de ingresos.

Por aquel entonces, los medios pronosticaban que Nueva York se convertiría en el próximo Silicon Valleyconvertiría en el próximo Silicon Valley. Además de Meetup, una de las primeras ‘startups’ de éxito, allí nació la plataforma de ‘microblogging’ Tumblr, la ‘app’ que nos invita a compartir ubicación Foursquare, la web de comercio electrónico Etsy -que salió a bolsa sin demasiado éxito- o la plataforma de ‘crowdfunding’ Kickstarter. El grupo NY Tech Meetup, creado por el propio Heiferman, alcanzaba en 2010 casi 1.000 asistentes mensuales 1.000 asistentes mensuales, entre ellos desarrolladores, inversores y emprendedores. Fue precisamente en uno de ellos donde Heiferman se lió a martillazos con el novedoso iPad.

Aunque Nueva York no ha visto crecer ni un Facebook ni un Google, sí se ha mantenido como un foco de emprendimiento. Meetup es una de las compañías que han sabido sobrevivir. En 2011 alcanzaba los 9,2 millones de usuarios y en 2013 conseguían llegar a los 100 millones de confirmaciones de asistencia a eventos. El año pasado, la empresa afirmó que las ventas entre 2014 y 2015 crecieron un 30 % y los usuarios un 20 % hasta llegar a los 28 millones de miembros.

En la actualidad,  Meetup está presente en 182 países y cuenta con 32 millones de usuarios, 290.000 grupos creados y 614.000 ‘meetups’ organizados mensualmente, (14.000 en España). Además, se mantiene en un discreto puesto 671 en el ‘ranking’ global de Alexa (el 269 en Estados Unidos) en el momento de escribir estas líneas.  

Lo que la plataforma no publica son estadísticas sobre el porcentaje de miembros de los grupos que realmente acuden a los eventos y legitiman por tanto su misión (puede haber miles de miembros en un grupo, pero tan solo un puñado de asistentes) ni tampoco nos ha facilitado datos sobre su facturación.

“Necesitamos ayudar a que todos tengan acceso al Meetup adecuado para ellos. Necesitamos que las aplicaciones y la web sean simples y divertidas de usar. Y necesitamos apoyar a nuestros organizadores y anfitriones para que creen 'meetups' más convincentes de forma sencilla” defiende Heiferman. “Si hacemos estas cosas bien, el potencial de Meetup es ilimitado”, asegura con optimismo.

Quince años sin ser un gigante (pero renovándose)

En los últimos años, Meetup ha realizado algunos movimientos para renovarse interna y externamente, entre ellos esfuerzos para corregir el problema de diversidad que comparte con muchas tecnológicas. Más allá de tratar de revertir el desequilibrio en el numero de mujeres ocupando altos cargos de la compañía (solo 8 de sus 18 ejecutivos en 2016), “esto incluye contratar deliberadamente a gente que viene de países de todo el mundo”, comenta Heiferman.

Precisamente, hace unos meses, Meetup decidió crear 1.000 grupos a los que llamó #Resist para protestar contra la decisión de Trump de prohibir la entrada a ciudadanos de siete países musulmanes. Aunque miles de personas se unieron a los grupos, la medida enfureció a los partidarios del presidente, que incluso decidieron marcharse de la plataforma.incluso decidieron marcharse de la plataforma “Nunca habíamos tomado una acción partidista antes de esto y no la tomamos a la ligera”, argumenta Heiferman. “La prohibición era una afrenta a nuestros valores y sabíamos que nuestra plataforma podía ser utilizada para reunir a las personas y hacer cambios positivos a nivel local”.

De puertas para fuera, el lavado de cara de Meetup se produjo hace unos meses, cuando algunos empleados convencieron a Heiferman para rediseñar el servicioconvencieron : lanzaron una nueva ‘app’ para que el usuario, en lugar de encontrar solo una lista de posibles grupos, descubra eventos que encajen con sus intereses y les pillen cerca.

¿Hasta dónde quiere llegar Meetup?

Hace años, el CEO de Meetup  señaló que lo “ideal” sería llegar a los 1.000 millones de usuarios. Hace unos meses, afirmaba que sería razonable alcanzar los 250 millones. “Si nos mantenemos fieles a nuestra misión de hacer que la gente se reúna en la vida real en torno a unos intereses comunes, creceremos diez veces más”, comenta ahora.

Precisamente 1.000 millones de usuarios son los que ya se han unido a algún grupo de Facebook (más de la mitad de su total de usuarios). La compañía ha publicado esa cifra hace unos días, cuando Zuckerberg explicó su “nueva misión” y detalló su plan para implicar a esas 1.000 millones de personas en “comunidades significativas”. Nuevas herramientas para los administradores de grupos o los nuevos Grupos para Páginas son algunos de los esfuerzos para conseguirlo.

En realidad, Facebook ya era el gran rival del pequeño Meetup con sus eventos y grupos, pero, obviamente, Heiferman ha seguido de cerca los últimos movimientos del giganteúltimos movimientos del gigante. “Nos lo tomamos en serio. Cuando la quinta compañía más grande del mundo por capitalización de mercado básicamente replantea su misión para tener la mayoría de las palabras de tu misión -y lo hacen con la honestidad que creo que ellos tienen- estás atento”, ha reconocido.

Ahora, su veterana compañía planea innovar creando 'self-driving meetups' (algo así como 'meetups' autoconducidos): una herramienta de inteligencia artificial ayudará a los usuarios a conectarse mejor entre ellos según sus gustos y su localización.

“Siempre aparecerán nuevos competidores, pero no perdemos tiempo obsesionándonos con ello. En lugar de eso, estamos enfocados a cómo Meetup puede mejorar para que se adecue mejor a la gente”, sentencia Heiferman.

Quince años después, este emprendedor sigue luchando para que su criatura, que sobrevive sin llegar a convertirse en un gigante, siga conectándonos en internet para alejarnos del iPad y sacarnos a la calle, a los lugares donde está toda esa gente que comparte nuestras aficiones.

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Las imágenes son propiedad de Meetup (1 y 5), Alec Perkins (2) y TechCrunch (3) 

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