Anne Hidalgo, el triunfo de la alcaldesa que anhela un París sin coches

Anne Hidalgo monta en una de las bicicletas de Vélib’, el sistema de bicis compartidas de París.

Mujer de izquierdas, feminista, humanista y una alcaldesa que se declara muy feliz. Esta podría ser la carta de presentación de Anne Hidalgo, la socialista que ha revalidado la victoria en París con la promesa de construir “una ciudad más amable donde se pueda respirar mejor”. Gracias a una alianza entre socialistas, comunistas y verdes seguirá seis años más al frente de la capital francesa y se confirma como la dirigente con mayor proyección en un Partido Socialista que sigue sin levantar cabeza y cuyos dos únicos feudos importantes son París, por mérito de Hidalgo, y Lille, en manos de la veterana Martine Aubry.

Hidalgo, gaditana de nacimiento aunque vive en Francia desde que sus padres emigraron a Lyon cuando ella tenía solo dos años, presume de moverse en metro para ir a trabajar y ha hecho de la ecología una de sus prioridades. Los errores de sus rivales en la campaña electoral y el éxito del voto verde, ampliado tras la pandemia, han reforzado la figura de una política que hace tiempo que se ha convertido en la bestia negra de muchos conductores pese a que solo uno de cada 10 parisinos coge el coche a diario para ir a trabajar.

Su promesa estrella para el nuevo mandato, ‘La ciudad de un cuarto de hora’, es analizada con esperanza por los gestores que en otras ciudades intentan apostar también por modelos más sostenibles. El ambicioso objetivo de este programa es que en París nadie tarde más de un cuarto de hora en ir al trabajo o a la escuela.

Para conseguirlo, o al menos intentarlo, se pretende anteponer la bicicleta a los vehículos contaminantes y las zonas verdes a las plazas de aparcamiento. Para el arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Matilla, la filosofía a copiar de la capital francesa es que las ciudades no deben apostar por grandes transformaciones sino diseñar cambios que sean funcionales. “El mensaje que transmite París es que para modificar el funcionamiento hay que cambiar el alma”, resume.

Doctorada en Derecho y admiradora de Jean Paul Sartre, Hidalgo entró en el Ayuntamiento en el 2001 como primera teniente alcalde de Bertrand Delanoë, al que acabó sucediendo en el 2014. Al poco de convertirse en alcaldesa ya dejó claras sus intenciones. “París puede funcionar sin coches”, afirmó en una entrevista en 2015. Un deseo que se concretó en una primera decisión que ahora puede considerarse normal pero que hace un lustro sorprendió y mucho al institucionalizar los domingos sin coches en las calles próximas a la Torre Eiffel y los Campos Elíseos.

Desde entonces ha ido implementando medidas para que los peatones y la bicicleta vayan ganando espacio al vehículo privado. Pero no todas las decisiones han sido fáciles ni exentas de polémica. La peatonalización del margen derecho del Sena acabó en los tribunales y su número dos en el Ayuntamiento, Bruno Julliard, dimitió acusándola de ser una política arrogante y una gestora ineficaz. La imagen de una alcaldesa poco dada a escuchar quedó plasmada en el libro ‘Notre Drame de Paris’ (Nuestro Drama de París), escrito por los periodistas Airy Routier y Nadia Le Brun. 

Pero dos años después de la polémica suscitada por la renuncia del que era su mano derecha, Hidalgo no solo ha revalidado la victoria en las urnas sino que encara el nuevo mandato tras haber conseguido casi el 50% de los votos. La exministra conservadora Rachida Dati, obtuvo un 31% de los votos mientras que la exministra macronista Agnès Buzyn se quedó en solo un 14 %. 

El investigador y director del programa Ciudades Globales del CIDOB, Agustí Fernández de Losada, señala que no hay un solo factor que explique su éxito en estas elecciones pero que una de las claves es que Hidalgo no solo ha sabido utilizar la retórica para los mítines y las entrevistas sino que la ha sabido traducir en acciones concretas. Fernández de Losada recuerda que la alcaldesa de París presidió la Red mundial de Ciudades por el Clima el C40 y utilizó esa organización para liderar una visión diferente de cómo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a partir de políticas más sostenibles.

La guerra con Airbnb

El otro reto, nada fácil, es intentar que una de las capitales del mundo con la vivienda más cara logre contener las subidas de precios y conseguir que el centro de la ciudad no esté invadido por Airbnb. El Ayuntamiento reclama más competencias para poder frenar la proliferación de viviendas destinadas solo al turismo y hace un año multó con más de 12 millones de euros a esta plataforma porque un millar de los 65.000 pisos que anuncia en París no disponían del número de registro reglamentario. “Esto no es economía colaborativa sino depredación; no es artesanía, es industria pesada”, declaró la alcaldesa y advirtió de que “las reglas” no las impondrán las plataformas turísticas.

El carácter de Hidalgo y su reciente éxito electoral la han situado de nuevo en las quinielas como favorita para encabezar la futura candidatura socialista al Elíseo en el 2022. “Mi ambición es París”, responde cuando se le pregunta. Pero nunca ha negado que algún día acepte dar el salto.

Macron, que acaba de remodelar su gobierno tras el batacazo sufrido en estas municipales, reconoció hace un tiempo en una reunión con diputados de su partido que la alcaldesa podría ser “una candidata terrible” en unas presidenciales. A favor de ella juega su carisma y una capacidad de liderazgo que va más allá de las fronteras partidistas y que la ha convertido en un referente para la izquierda. En contra, la debilidad de un Partido Socialista que continúa desnortado. 

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Publicado el
4 de julio de 2020 - 22:26 h

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