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Un rebrote en una zona de ocio LGTBI dispara la homofobia en Corea del Sur: "Si me hacen la prueba, sabrán que soy gay"

Desinfección en la zona de Itaewon, Seúl, este 11 de mayo

Nemo Kim

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El Gobierno de Corea del Sur trata de contener un nuevo brote de coronavirus detectado en una zona de ocio nocturno de la capital al tiempo que aumentan los ataques contra la comunidad LGTBI del país. Este fenómeno está provocando temores de que personas LGTBI no se hagan las pruebas por miedo a que se revele su orientación sexual.

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Hasta ahora todo eran elogios hacia el enfoque adoptado por las autoridades surcoreanas para detener el avance de la pandemia. El país logró pasar de ser el segundo lugar con más contagios fuera de China a registrar tan sólo un puñado de casos antes de que se identificara un nuevo brote hace una semana.

El rebrote de casos vinculados a los clubes nocturnos de Seúl es preocupante porque podría advertir de una segunda ola de contagios y pone de manifiesto las actitudes homófobas de una sociedad aún muy conservadora. De 35 nuevos casos identificados, 29 están vinculados con Itaewon, la zona de ambiente LGTBI de la capital, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Corea (KCDC). El número total de casos vinculados a los clubs es de 86.

El rebrote ha obligado a las autoridades a retroceder una semana en la reapertura de escuelas. En un principio, los alumnos empezarían a volver este miércoles. El viceministro de Educación, Park Baeg-beom, ha afirmado que la medida es "inevitable" para garantizar la seguridad de los estudiantes.

Un medio local relacionado con la iglesia evangélica, Kookmin Ilbo, informó que un hombre infectado visitó durante el fin de semana varios clubs gays. Otros medios retomaron la noticia y decidieron hacer públicas las identidades, edades e incluso lugares de trabajo de algunas personas que habían visitados esos locales. El ruido mediático aumentó aún más cuando se localizó otro caso en una sauna a la que acuden clientes homosexuales en Gangnam. A partir de entonces se dispararon los contenidos homófobos en los medios y en la red.

El estigma hacia la comunidad LGTBI

El enfoque sensacionalista por parte de algunos medios, sumado al uso que hace el Gobierno de un sistema de pruebas y seguimiento personalizados, ha provocado que algunos miembros de la comunidad LGTBI no se atrevan a someterse a las pruebas. El nivel de ansiedad es tal que se registran tendencias suicidas. Las autoridades dicen que no son capaces de contactar con, al menos, 3.112 personas que han estado en esos clubs.

"Reconozco que fue un gran error visitar la zona gay antes de que la situación del coronavirus terminara del todo. Pero ir allí es para mi el único momento en que soy yo mismo y puedo estar con otros como yo. El resto de la semana tengo que simular que me gustan las mujeres", cuenta Lee Youngwu, un hombre que ronda la treintena, a The Guardian.

"La empresa que gestiona la tarjeta de crédito me dijo que han compartido mi información de pago en esa zona con las autoridades. Me siento atrapado, cazado. Si me hacen la prueba, mi empresa sabrá que soy homosexual. Perderé mi trabajo y me sentiré humillado públicamente. Siento que mi vida está a punto de colapsar. Nunca antes he tenido tendencias suicidas y nunca creí que las tendría, pero ahora las tengo", concluye.

El sábado, el Primer Ministro, Chung Sye-kyun, pidió a la ciudadanía "que se abstenga de criticar a una comunidad concreta como si no estuviera ayudando a contener el virus".

Lee Jong-geol, director general de Chingusai, una organización que defiende los derechos de las personas homosexuales, ha comenzado ya a ofrecer apoyo psicológico y legal a las quienes se han visto afectados por esta crisis. Añade que las autoridades locales han pedido a la organización que transmita a los hombres homosexuales que han visitado ciertos clubs que den un paso al frente y se hagan las pruebas.

"Entiendo que los funcionarios quieren hacer su trabajo lo mejor posible, pero deberían darse cuenta de que la comunidad homosexual de Corea del Sur no pertenece a un solo grupo. Los funcionarios están gestionando esto del modo que lo hicieron con la secta Shincheonji, pero nosotros no somos una secta", denuncia.

Lee Jae-myung, Gobernador de Gyeonggi, una provincia cercana a Seúl donde viven muchos de los infectados, ha asegurado que sería posible someterse a las pruebas sin pagar, sólo con decir que se ha estado en la zona del brote y sin tener que mencionar los nombres de los locales visitados.

"Me llevó toda una semana hacer acopio de fuerzas para ir a hacerme la prueba", relata a The Guardian Min Jaeyoung, de 27 años. "Tuve que ensayar para decir, 'claro que no soy gay' y llegué a grabarme diciéndolo para sonar más natural. Puse fotos de jugadores de fútbol y cantantes de hip-hop coreano en mis redes sociales para parecer hetero. Llegué a prepararme para otro trabajo. Resultó que no estaba contagiado pero cuando me llegó el mensaje que lo confirmaba, lloré. No lloré de alegría por no estar infectado, sino porque odio ser gay en este país".

El alcalde de Seúl, Park Won-soon, afirmó el lunes que el Ayuntamiento garantizará el anonimato de quienes se hagan las pruebas, pero multará con más de 1.500 euros a quienes no las hagan. Aseguró que quienes no se presenten de manera voluntaria recibirán una visita de la policía.

Traducido por Alberto Arce

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Publicado el
12 de mayo de 2020 - 22:21 h

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