Calle Palma, segundo lugar de Malasaña que cambia coches por terrazas todos los sábados

Clientes de De Vinos, inaugurando la mesita exterior que el local va a poder colocar todos los sábados gracias al cierre al tráfico de parte de la calle Palma

Lo suyo les ha costado pero, finalmente, los hosteleros de la calle de la Palma, en su tramo de la zona de Conde Duque, han logrado el permiso municipal que perseguían para cortar al tráfico un trozo de esa vía todos los sábados, con el fin de colocar mesas en el exterior de sus negocios. De esta forma emulan a lo que desde el pasado diciembre se viene haciendo en otra calle del barrio de Universidad-Malasaña, en Espíritu Santo, que fue la primera de Madrid en conseguir una autorización del Ayuntamiento, a través de la junta de distrito, en este sentido.

Desde el pasado sábado, cinco locales de Palma situados entre las calles Amaniel y San Dimas pueden sacar mesita y dos sillas sobre la acera que corre paralela a las fachadas de sus establecimientos, mientras que entre las 12.00 y las 23.., se cierra el paso a vehículos para que los peatones puedan andar por la calzada.

La autorización se ha logrado a través de una solicitud conjunta presentada el pasado mes de julio por la Asociación de Hosteleros de Malasaña (AHM) y, de entrada, les habilita a poner estas pequeñas terrazas al menos hasta el 9 de mayo. Los trámites han tardado nueve largos meses y los permisos han llegado en forma de autorización individual a cada uno de los locales solicitantes: La Mestiza (2 mesas), De Vinos (1 mesa), Ca Angelita (1 mesa), El Maño (3 mesas) y El Amor Hermoso (1 mesa). 

A otros dos establecimientos de la zona que solicitaron permiso, El 4 Latas y el Café de la Palma, por el momento se les ha denegado la petición de sacar mesas al tener licencia de bares de copas, aunque en la actualidad abren de forma excepcional como bares diurnos, que es lo que las restricciones por la crisis sanitaria les permite hacer.

Otro más, el Monkey Monk, el permiso que le habilita para colocar dos mesas en el exterior del establecimiento le ha llegado demasiado tarde. Hace meses que la crisis se lo llevó por delante.

Yolanda Morán, dueña de la taberna De Vinos, se muestra contenta, pese a que sólo le han autorizado una de las tres mesas que solicitó y a que, dice, esta ayuda “ha tardado mucho en que se nos conceda”.

“Poder sacar los sábados una mesa con dos sillas, ocupando sólo una superficie de 1,70 metros por 70 centímetros no me va a compensar las pérdidas sufridas por la Covid-19, pero es un respiro que da vida a la calle, gusta a los usuarios y genera ambientillo. Además, da pie a que también los vecinos disfruten más de la vía pública con el corte de tráfico. En el estreno del pasado sábado hubo niños con patinete jugando en la calzada y los vecinos recibieron contentos la novedad. No queremos molestar, les hemos informado de todo y están a favor”.

Sobre esa convivencia bien avenida de vecinos y nuevas terrazas saben mucho en la calle Espíritu Santo, donde desde principios de diciembre lleva sucediendo lo mismo que comienza ahora en Palma y que es de esperar que suceda en otras calles de la zona cuyos bares han solicitado también permisos al Ayuntamiento a través de la AHM. 

Ricardo Sáez, propietario del bar Sanwich y miembro de la directiva de la asociación de comerciantes Vive Malasaña, pedía confianza en la responsabilidad de los hosteleros a las asociaciones vecinales que se mostraron contrarias a esta medida excepcional de ayuda cuando se puso en práctica en diciembre en Espíritu Santo. Cuatro meses después afirma, satisfecho, que no ha habido ninguna queja ni ningún problema en todo este tiempo: “Muy al contrario, los vecinos nos dan la enhorabuena y nos dicen que el ruido ha descendido simplemente al impedir que pasen coches por la calle”.

Con respecto a la eficacia de la ayuda, Sáez dice: “Los sábados se han transformado en el mejor día de la semana. A la gente le gusta estar en una terraza y se siente más segura pero, independientemente de lo que se pueda facturar de más con una mesa o dos en el exterior, cortar la calle y sacar un pequeño velador es una llamada de atención importante y un reclamo para que vengan más clientes. Eso sí, poder hacer eso cuatro días al mes es insuficiente para el equilibrio de las cuentas de un negocio. Hace ya mucho tiempo que hemos pedido a la Junta de Centro la extensión de la medida a viernes, sábado y domingo pero, de momento, ni nos han contestado”.

La hostelería de Centro no se ha podido beneficiar de los permisos extraordinarios para colocar veladores que el Ayuntamiento ha concedido en otros distritos como ayuda para compensar las restricciones de aforo dentro de los locales derivadas de la crisis de la Covid-19, así como las mismas reticencias de los clientes de consumir en locales cerrados. El Consistorio había aprobado que se pudieran instalar nuevas terrazas sobre bandas de aparcamientos de rotación, algo inexistente en toda la zona de Madrid Central, por lo que los locales situados dentro de ese área han estado reclamando otro tipo de ayuda.

Aunque, como hemos dicho, los permisos para los bares de la calle Palma han llegado con fecha de caducidad 9 de mayo, el pasado miércoles la vicealcaldesa Begoña Villacís anunciaba que las autorizaciones de ocupación extraordinaria de vía pública por parte de terrazas se ampliarían hasta el 31 de diciembre.

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