Patrimonio Madrid

Nadie quiere restaurar el 'mural espejo' de Aragonés

Detalle del mural de Aragonés, parcialmente tapado con pintura gris

Diego Casado


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Los murales que el Ayuntamiento de Madrid pintó en la década de los ochenta y noventa por diferentes medianeras de la ciudad tienen un negro futuro si empiezan a deteriorarse. Es el caso del que Ángel Aragonés pintó en el cruce de las calles Espoz y Mina con Cruz, sobre un edificio de cinco alturas: los graffiti primero y la pintura gris ahora han tapado parte de la obra, sin que ninguna entidad quiera hacerse cargo de su reparación.

Pintura gris sobre el 'mural espejo' en el corazón de Madrid

Pintura gris sobre el 'mural espejo' en el corazón de Madrid

En otoño del año pasado, los titulares del comercio de la calle Cruz 27 decidieron tapar las pintadas con un rodillo gris sin ningún permiso municipal, cubriendo además parte del mural. Más Madrid lo denunció al Ayuntamiento, pero la lista de respuestas que colecciona desde entonces deja ver la desprotección de este tipo de obras de arte urbano en Madrid y las escasas posibilidades de que el trampantojo creado a modo de espejo sobre la calle, que evocando la figura de Felipe IV, se llegue a restaurar.

En respuesta a la citada formación política, la Junta de Centro aseguró en noviembre de 2021 que había trasladado las actuaciones a la Dirección General de Patrimonio, por considerar que eran de su competencia. Esta contestó que su área no podía hacerse cargo de esta actuación y que debía encargarse la de Desarrollo Urbano, en la medida de que se trataba de una posible quiebra legal en la actuación urbanística. Pero en marzo de este año y después de una visita de los técnicos de esta última área se concluyó que, al no haber obras en curso, el organismo municipal encargado de restablecer la legalidad urbanística debería ser la Junta de Centro. Vuelta al punto de partida.

En este punto, la resolución se torna todavía más complicada ya que los responsables del local de Cruz 27 ahora son otros distintos a los que pintaron de gris la medianera, por lo que el procedimiento sancionador podría complicarse.

Miguel Montejo, concejal de Más Madrid, denunciaba hace unos meses a tenor de la situación del mural que “la falta de conservación y mantenimiento por parte de este Ayuntamiento provoca en Madrid un efecto de ventanas rotas, donde la suciedad y vandalismo llaman a más suciedad y vandalismo”. Además, consideraba que “este fenómeno es tristemente común en nuestra ciudad, a pesar de las numerosas denuncias y protestas de los vecinos. Resulta especialmente grave y desagradable en lo que se refiere al arte urbano”.

Para entender el fondo de esta situación hay que ir a una parte de la respuesta que la Dirección General de Patrimonio ofreció a Más Madrid en su segunda reclamación, en la que explica la falta de protección de los murales históricos madrileños, aunque sumen ya 32 años como es el caso del de Aragonés: “Las muestras de muralismo de este tipo siempre han sido contempladas como intervenciones que por su naturaleza y esencia son de carácter efímero. Efectivamente, aunque ostenten valores artísticos su característica intrínseca es desaparecer con el tiempo, y que una nueva manifestación artística ocupe su lugar”.

Sin embargo, el Ayuntamiento está decidiendo restaurar y conservar algunos de esta época, como el existente en la plaza del Carmen, al que se volverá a dar color coincidiendo con las obras del aparcamiento. Esta posibilidad también la reconoce Patrimonio en otra parte de su respuesta: “No obstante, cierto es que existen algunos murales que con el tiempo se han consolidado en la escena urbana y forman parte de ella y a juicio de la mayoría deben ser conservados. Pero esto no significa que tengan una protección urbanística. Hay que buscar alternativas en esa conservación”, explica, a la vez que recuerda que las pinturas fueron encargadas en su día por el consistorio, pero que ya solo pertenecen a la comunidad de propietarios del edificio que los alberga. 

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