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Bárbara Sánchez, coreógrafa y 'performer': “Utilizo la música bakalao como puerta de entrada a la mística”

La coreógrafa Bárbara Sánchez / José Javier Pérez Paz

José Antonio Fuentes

Murcia —

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Bárbara Sánchez es coreógrafa, bailarina y actriz. El próximo sábado 29 de febrero presenta en el Centro Párraga su último trabajo escénico, ‘Várvara’, un solo de danza con textos a ritmo de música bakalao e intención mística. Una conversación directa con Dios, sin ironía ni sarcasmo.

La coreógrafa sevillana de 45 años denuncia la situación insostenible de una gran parte del sector de las artes escénicas, especialmente, de los artistas sin estructura económica, el pluriempleo y desatención institucional. Un desencanto instalado en la comunidad artística que recorre España de cabo a rabo. Mucho esfuerzo y poca recompensa en la búsqueda artística de lo sagrado.

En el espectáculo recurres a textos propios y de otros autores que van desde San Juan de la Cruz, Angélica Liddell o Emilio (reputado cañero valenciano) ¿qué has encontrado en la unión de textos tan dispares?

La pieza es un encuentro entre la música bakalao y la mística, es un diálogo. A todos los textos les une el amor, Dios y la mística. En la pieza hay una parte centrada en el amor y otra en lo espiritual, cómo enfrentamos nuestra guerra interior. Después está Emilio, que evoca la parte cultural de lo que supuso el bakalao. En todos los demás está la mística, está Dios.

¿En Emilio no?

En Emilio hay espiritualidad (risas). Hay, también, crítica social y política a un sistema basado en el trabajo, de tanto trabajar.

¿Visitaste la ruta del bakalao?

Sí, una vez estuve en Alicante, en la discoteca Central. El movimiento se extendió por toda España y en Andalucía teníamos nuestra pequeña ruta del bakalao. Básicamente consistía en moverse en coche a las cuatro de la madrugada de una discoteca a otra.

¿Puedes explicar qué es el bakalao místico?

Utilizo la música bakalao como puerta de entrada a la mística, a la unión y al éxtasis. La música como motor de apertura a la unión con Dios y a la unión de todas las presentes. Hay autores como Luis Costa, entre otros, que hacen referencia a la unión de almas que se dio en la cuna del bakalao, en Valencia. En este sentido, mezclar la música bakalao con la mística me vino dado.

¿Quién es Várvara?

Bárbara con doble v son muchos entes a la vez. A nivel coreográfico trabajo con la posesión, salirse de sí. Cuando aparece Emilio también es Várvara. El arquetipo de María Magdalena está en el centro de la obra porque la atraviesa de principio a fin, es la gran amante.

Recientemente, Willy Toledo ha pisado un juzgado acusado de ofensa religiosa, ¿alguien se ha sentido ofendido en tu espectáculo?

Para nada. En Sevilla hay mucha devoción con la Semana Santa. Aquí, las imágenes religiosas están encarnadas en cuerpos muy cercanos a la gente. Doy clase de Pilates a particulares. Hay señoras mayores en mis clases que vinieron al estreno. Me dijeron que el tema está tratado con mucho respeto. Si mis alumnas de Pilates, sevillanas de 70 años, capillitas de Semana Santa no se han ofendido, que no venga ninguna moderna o moderno a ofenderse.

Hablo de Dios claramente, digo la palabra muy clara. Se confunde la institución de la Iglesia con la mística y la religiosidad íntima, es una pena.

Bárbara Sánchez, la que firma los contratos y paga los impuestos como dices en tu biografía, ¿es creyente?

Sí.

Durante muchos siglos el texto dramático se ha privilegiado en la escena en detrimento de otros signos escénicos. Después se le apartó de su posición hegemónica por castrador. Hoy en día, en las prácticas escénicas contemporáneas, ¿la expresividad del cuerpo está sobrevalorada? ¿puede llegar a limitar la práctica escénica como le pasó en su momento al texto dramático?

Hay mucho teatro mezclado con otras disciplinas. No había escuchado que en las artes contemporáneas el cuerpo está en el centro. En la danza y las artes en movimiento, sí. Un cuerpo en escena es muy potente, va más allá de la palabra, tiene una potencia muy especial.

¿Sobrevalorado? Para mí, no. Quizá están sobrevalorados los textos dramáticos de autor, sobre todo hechos por hombres, siguen derritiendo a la gente. Afortunadamente las líneas divisorias entre disciplinas se están disolviendo. A pesar de las controversias, hace tiempo que la danza y la palabra se disolvieron.

Este año se ha cancelado, después de 26 ediciones, el festival Mes de Danza en tu ciudad natal, Sevilla, por falta de apoyo institucional, ¿tan mal está la cosa?

Está fatal. La comunidad está muy cansada del desinterés y falta de apoyo y respeto de las instituciones. Las creadoras escénicas estamos completamente abandonadas. No tenemos espacio para ensayar, han desaparecido los programas de residencias. No hay programas de apoyo a la producción. Es una situación desesperada que durante años se ha intentado solucionar y no hay manera.

El ‘Mes de Danza’ se ha cancelado por una mala gestión que lo ha llevado a una situación insostenible. Te reúnes en los despachos y ahí se queda todo. Es de chiste. Crees que puedes confiar. Espero que el movimiento en Sevilla salga a la calle. Estamos muy cansadas. Todo el mundo quiere crear en su tierra en condiciones dignas. Hay recursos, espacios y dinero pero ¿cómo están repartidos?

A tus 45 años, ¿cómo es la realidad de una coreógrafa y performer en España?

(Risas) Para empezar tienes que tener otro empleo. Es muy difícil vivir de la escena, de la creación, por no decir imposible. Vives de actividades paralelas como talleres de formación. Yo doy clase de Pilates, otra gente da clase en otros centros, la educación va de la mano para muchos artistas.

Hay muy pocos espacios para ensayar. La anterior pieza la creé saltando de espacios en Sevilla y un par de residencias fuera, sin dinero. Mis colaboradores, iluminador y acompañante de dramaturgia, no cobraron durante el proceso de creación.

Con ‘Várvara’ sí tuve una ayuda económica del Banco de Proyectos, una iniciativa del ayuntamiento de Sevilla que ya ha desaparecido. Gracias a Graner, en Barcelona, y al Centro danza Canal, de los Teatros del Canal en Madrid, esta creación ha sido un lujo. Es un lujo tener espacios para crear y un mínimo de dinero para pagar a los colaboradores. Tiro de amigos y gente que se embarca en el proyecto por ilusión y después le pago con los bolos.

No somos una estructura. El tejido artístico andaluz y sevillano, en general, no somos estructuras consolidadas ni sociedades anónimas. Somos artistas independientes, personas físicas que no estamos boyantes, no tenemos 6.000 euros para invertir en una producción. A algunos le parecerá irrisorio, pero para nosotras no lo es. Vivimos al día.

Es la primera vez que actúas en el Centro Párraga y no sé si en Murcia, ¿qué dirías para que vengan a verte el próximo sábado?

He estado en varias ocasiones en Centro Negra, que dirige Abraham Hurtado. He presentado trabajos y realizado talleres. Quería actuar en el Centro Párraga desde hace mucho tiempo y estoy muy contenta. Tengo muchas ganas de compartir la pieza y que la gente pueda unirse en esta misa extraña. El espíritu hay que cuidarlo, hay que alimentarlo. Vengan porque la espiritualidad nos es de suma urgencia.

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