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REGIÓN DE MURCIA

El pin parental del 'padre estricto'

Los artículos 20 y 27 son contrarios a la pretensión del 'pin parental' pues el Tribunal Supremo ha dejado bien claro que el sistema educativo no se subordina al derecho de familia

Yo viví en mi familia una educación de 'padre estricto'. La rigidez de la educación que recibí no me hizo mejor, sino que me hizo sufrir y soportar un yugo del que no me liberé hasta que cumplí la mayoría de edad

Imponer la moral conservadora en la Educación por la presión de la política es destruir los avances de libertad y democracia que se han conseguido

El presidente del PP, Pablo Casado, Participa en el acto de "alcaldes por la libertad" en Murcia a 19 de enero de 2020

El presidente del PP, Pablo Casado, Participa en el acto de "alcaldes por la libertad" en Murcia a 19 de enero de 2020 Javier Carrión / Europa Press

El filósofo y poeta Gibran cuenta en uno de sus poemas: "Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti, y aunque estén contigo no te pertenece. Puedes darle tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos…porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer". Y termina aconsejando que "la inclinación de la mano sea para la felicidad".

Nuestra Constitución también nos recuerda que el menor tiene sus derechos plenos desde que nace, que somos tutores de los menores y que si nos sobrepasamos en la tutela podemos perderla. Los artículos 20 y 27 son contrarios a la pretensión del 'pin parental' pues el Tribunal Supremo ha dejado bien claro que el sistema educativo no se subordina al derecho de familia.

Yo viví en mi familia una educación de 'padre estricto'. La rigidez de la educación que recibí no me hizo mejor, sino que me hizo sufrir y soportar un yugo del que no me liberé hasta que cumplí la mayoría de edad. No quiero eso para nadie. Busco métodos para educar que favorezcan el crecimiento de los valores de solidaridad, ayuda mutua, integridad, ética y libertad, como un conjunto de principios que conformen a los niños y niñas y les hagan crecer en responsabilidad como ciudadanas y ciudadanos de una sociedad integradora. Educar no es separar ni imponer.

No se puede separar por sexo, ni por etnia, ni por condición económica, ni por religión, ni ideología. Separar por cualquier motivo es socialmente inasumible y políticamente inadmisible en constituciones democráticas. El pin parental que ahora se desea implantar es una huida a un pasado oscuro al que no se puede regresar. Imponer la moral conservadora en la Educación por la presión de la política es destruir los avances de libertad y democracia que se han conseguido.

Es cierto que la familia juega un papel en la sociedad, pero los neoliberales conservadores han incorporado el mito emocional de la familia. Además, le han sumado una visión del Estado y de los muy diferentes asuntos públicos entrelazando los mitos conservadores y los eslóganes de sus contenidos morales. Han recreado una figura de padre estricto que desarrolla sobre su familia el velo de la ignorancia -el pin parental- para conservar una visión patriarcalista de la sociedad.

Un sistema patriarcalista con un concepto ilimitado de la propiedad privada, con una visión de la economía centrada en el principio del beneficio, y con una concepción del mundo como algo que hay que conquistar por encima de todas las cosas. Es la interpretación divina de un mundo a dominar. Someter a la naturaleza como supuesto mandato del progreso. Y el negacionismo ecológico tiene su asentamiento en todo este proceso.

Pero un padre estricto mantiene a su familia sin respuestas. La convierte en una organización reducida de opacidad en donde se imponen conductas y relaciones de autoridad y reglas: en ella lo normal son preguntas sin respuestas, y no hay respuestas a las víctimas del sistema, ni sobre la vida sexual y su desarrollo 'natural'. En ella no se puede hablar de la iniciación del sexo adolescente, ni de preservativos; la discriminación positiva está mal vista. Y se abomina de la visión del ecologismo, el feminismo y las políticas sociales, así como de la política fiscal: se inculca que cuanto menos mejor.

Las palabras significan cosas, nos dice Limhaugh, pero su significado no siempre es el mismo. La palabra 'libertad' aplicada al género no significa lo mismo para un progresista que para un neoliberal. Y más aún, cuando nos aproximamos al ejercicio de la mujer a su derecho a tener o no tener descendencia. La palabra libertad en el léxico conservador significa una cosa y en los ultras se utiliza como una negación. Cuando hablamos de derechos humanos, seguridad, opresión, diversidad, sexualidad, migración, bienestar, ecología, biodiversidad, contaminación y largo etcétera, estamos ante visiones del mundo diferentes.

La descripción de esas visiones nos llevará a escenarios diferentes, y la misión de los educadores es explicarlos. Los buenos educadores abren horizontes; los que educan desde su doctrina, hacen adeptos. Nos sobran sacerdotisas de la moral estricta familiar y tantos padres estrictos que nos imponen las reglas sagradas del patriarcalismo. Buscamos procesos de pensamiento que enriquezcan y nos saquen del discurso triste, que generen una relación entre la política, la ética y la moral pública que conduzcan a nuevas formas del discurso político.

Yo deseo que se hable de libertad e igualdad y no de modelos morales estrictos. Desde una idea del mundo creativa e innovadora en la que la justicia social se incorpore al pensamiento y la conducta ordinaria se viva en un mundo de realidades entre iguales. Huyamos de los rituales de purificación. Huyamos de los dilemas; que nadie pretenda salirse con la suya y haga pagar al resto. La salida que la Filosofía nos recomienda es enseñar que existen distintos puntos de vista sobre la realidad y dar a conocer las diferencias entre ellos.

En el sistema educativo se pueden aprender con facilidad las causalidades directas de las muy diferentes formas de vida y comportamientos. Sin embargo, explicar causalidades sistémicas y complejas de una forma concisa es más complicado. Unas se entienden de forma intuitiva; las otras es preciso enseñarlas y explicarlas muy bien para que todo el mundo comprenda la verdad y los efectos. Y esto ocurre con la personalidad del ser humano, sus visiones sobre el futuro de la sociedad, la forma de vivir la sexualidad sin trabas, el sistema económico o la visión del ecosistema. Si no explicamos la igualdad social, de género y de las naciones no sabremos por qué no debemos alinearnos con quien defiende que los hombres están por encima de las mujeres, una nación por encima de otra, o que una raza es superior a otra. El mundo no es un rompecabezas si las preguntas básicas las respondemos a su tiempo.

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