Chivite avanza con Geroa Bai en Navarra y Podemos se conjura para evitar el contagio de la crisis de La Rioja

Eduardo Santos, a la derecha, con De Simón, Barkos y Chivite

Las negociaciones políticas abiertas en Navarra por la candidata socialista María Chivite para configurar una mayoría parlamentaria alternativa a la de la coalición de la derecha (Navarra Suma) avanzan lentas pero con seguridad. Ante lo ajustados de los números, el PSN necesita medir cada paso para no romper los equilibrios. "Lo importante es hacer bien las cosas", ha llegado a manifestar el responsable de Organización del partido, Ramón Alzórriz. Además de asegurarse la abstención de EH Bildu -con quien no quiere pactar la gobernabilidad-, Chivite necesita los apoyos expresos de Geroa Bai (la marca del PNV), de Podemos y de Izquierda-Ezkerra (IU) para imponerse en segunda votación al candidato de la entente de UPN, Ciudadanos y el pequeño PP local, Javier Esparza.

Con un preacuerdo programático ya cerrado, el punto de las negociaciones pasa ahora por definir la estructura del Gobierno y el reparto de poder. El PSN, aunque esgrime que su primera opción sería un gabinete monocolor, está dispuesto a incorporar consejeros de Geroa Bai. Según las fuentes consultadas por eldiario.es, Chivite estaría abierta a contar con Manu Ayerdi en su equipo. Economista nacido en 1967, Ayerdi fue presidente del PNV en Navarra y desde 2015 ha sido vicepresidente del Gobierno foral de Uxue Barkos, posición desde la que ha coordinado las políticas económicas y de infraestructuras. Desde la formación vasquista inciden en que las negociaciones avanzan de manera satisfactoria y destacan la "buena predisposición" del PSN. Entienden que el preacuerdo ya firmado supone una continuidad con las políticas iniciadas por Barkos en la anterior legislatura.

Desde esta semana es público también el deseo de Podemos de entrar al Gobierno, lo que inevitablemente ha situado a Navarra ante el espejo de la vecina La Rioja, donde las exigencias del partido morado no han sido aceptadas por la candidata socialista, Concepción Andreu, que ha visto frustrado su doble intento de investidura por el 'no' de la única diputada autonómica de la formación de Pablo Iglesias. En Navarra, Podemos ocupa dos de los 50 escaños y, como adelantó este periódico, los negociadores procedentes de Castilla-La Mancha que han liderado las conversaciones en La Rioja, como también las de Aragón -igualmente bloqueada- han contactado esta semana con el líder morado, Eduardo Santos.

Fuentes de Podemos en Navarra, sin embargo, rechazan de plano que pueda ocurrir aquí lo mismo que en La Rioja. Aseguran que las condiciones y propuestas de cada parte ya están sobre la mesa desde hace tiempo y que son "razonables" y "proporcionadas" al peso real de Podemos en la Cámara navarra. No hay, ni mucho menos, una exigencia de "consejerías" en plural, inciden estas voces, aunque sí el deseo de condicionar políticas desde dentro del Gobierno.

Aunque carcomido por la sucesión de crisis internas, Podemos tiene en Navarra un elemento diferencia al de La Rioja: una estructura definida y organizada. Santos es el secretario general y tiene a su lado un equipo de Organización y Comunicación que hace innecesaria la participación de los negociadores manchegos, a pesar de su ofrecimiento a liderar el proceso. Sólo han sido contactos informales, quieren destacar. Desde el partido, además, remarcan que tras varias semanas de diálogo, las relaciones personales y de confianza están ya trabadas y que cambiar de interlocutores en la fase decisiva sería un error mayúsculo. "Sería tanto como cambiar de caballo en medio de una carrera", indican estas fuentes.

"Estamos en una situación muy diferente", sostiene Mikel Buil, candidato en Navarra sobre el precedente de La Rioja. Y añade que no se han antepuesto los cargos: "Hemos llegado a un acuerdo programático razonable". El propio PSN reconoce la "sintonía" con los morados. "Siempre ha habido una buena sintonía con Podemos dentro de las negociaciones, un diálogo fluido, desde el respeto. Aspira a estar en ese Gobierno futuro y como es normal dentro de una negociación cualquier partido puede proponer cualquier cuestión que le parezca razonable y el resto tenemos que estudiarlo y tomar decisiones. Es lícito que cada grupo reivindique ciertas cosas, unas pueden ser a nivel de estructura, de consejerías o de contenidos", ha quitado hierro Alzórriz a la petición de Podemos de entrar en el Gobierno. La cuarta pata, Izquierda-Ezkerra, entiende que no es imprescindible estar en el gabinete de Chivite.

Las elecciones autonómicas de mayo las ganó Navarra Suma con un 36% de los votos y 19 escaños. El PSN fue segunda fuerza con 11 representantes y aspira a sumar los 9 de Geroa Bai, los dos de Podemos y el voto de Izquierda-Ezkerra. Si como parece EH Bildu (8) se abstiene, un hipotético 'no' de la formación morada arrojaría un empate y, de nuevo, un escenario de bloqueo.

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19 de julio de 2019 - 19:08 h

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