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Euskadi identifica 40 nuevas áreas con alto riesgo de inundación

La Agencia Vasca del Agua delimita las llamadas zonas de flujo preferente, que amplían la prohibición de edificar en el País Vasco.

Los mapas de peligrosidad y de riesgo de inundación, impuestos por la Comisión Europea, están en exposición pública hasta finales de octubre.

La directiva europea de inundaciones cambia el enfoque de la lucha: no se trata de construir para defenderse de las riadas sino impedir las edificaciones en áreas de riesgo.

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El Gobierno vasco ha identificado cerca de 40 nuevas áreas en Euskadi con riesgo de inundabilidad, las llamadas zonas de flujo preferente, que prohíbe cualquier  tipo de construcción, desde pisos hasta edificios públicos y de servicios. La Agencia Vasca del Agua, Ura, tiene en exposición pública durante tres meses, hasta el próximo 23 de octubre, los llamados mapas de peligrosidad y de riesgo de inundación.

Desde junio pasado, los municipios vascos tienen más restricciones para edificar en zonas con riesgo de inundación. Desde ese día tiene toda la cobertura legal la nueva norma que crea la zona de flujo preferente. En realidad desde enero de 2009 ya están definidos, en el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, los criterios para fijar esas zonas de protección pero durante estos años los Gobiernos vasco y central han estado pactando el nuevo plan hidrológico que afecta al área de Euskadi. El acuerdo se cerró el pasado año y es efectivo desde el pasado 7 de junio.

Esta normativa viene de una directiva europea de 2007 sobre inundaciones, cuya consecuencia directa es que hay más prohibiciones para edificar en zonas con alto riesgo de inundación, lo que va a imposibilitar planes urbanísticos de expansión en los municipios vascos, que incluso afectan a infraestructuras públicas. Hasta ahora las restricciones urbanísticas para evitar inundaciones se realizaban exclusivamente en base a las llamadas líneas de retorno. Se establecían tres escalas: de 10, 100 y 500 años de posibles inundaciones, de tal manera que la más restrictiva era la de 10, donde el Gobierno vasco recomendaba no urbanizar. Ahora se añade esta área de flujo preferente, ya jurídicamente obligatoria, que es donde se concentra el  mayor riesgo de inundación y en la que se puedan producir graves daños sobre las personas y los bienes.

Se trata de zonas cercanas a los cauces, donde el agua se puede desbordar en caso de fuertes lluvias. El estudio realizado por Ura ha identificado unas 40 zonas, pero estas solo son los de los ríos que nacen y mueren en Euskadi, a los que habrá que añadir los datos de las cuencas que atraviesas otras comunidades autónomas además de la vasca. Estos datos serán difundidos próximamente por la Confederación Hidrográfica del Norte, asegura un portavoz de Ura.

Los mapas de riesgo elaborados por el Gobierno vasco determinan las láminas de inundaciones de las áreas con riesgo de inundación, donde se incluyen tanto las llamadas líneas de retorno como las zonas de flujo preferente. Tras la consulta pública, se verán las alegaciones presentadas para aprobarse los mapas antes de finales de año, como marca la directiva europea. Luego deberán elaborarse planes concretos de gestión en estas áreas de alto riesgo de inundación.

Cambio de enfoque

La directiva de la CE cambia el enfoque tradicional de lucha contra las inundaciones, que actualmente se resumen en construcción de infraestructuras de defensa. “Además de tener un coste ambiental muy elevado, se han revelado insuficiente. Pueden reducir el riesgo pero no eliminarlo”. Con estos mapas y las actuaciones futuras se pretende limitar las construcciones.

Los  ayuntamientos vascos ya están obligados a definir en sus términos municipales estas zonas de prohibición de cualquier edificación. “La cuestión es si hay una aplicación laxa de esta normativa: que no se definan estas zonas o que se apruebe el planeamiento urbanístico sin incorporar la definición de estas zonas de flujo preferente”, afirma un experto en urbanismo.

Además, se encuentra la interpretación de los criterios. “Puede pasar que los ayuntamientos proyecten obras para aumentar el cauce de los ríos o quitar presas o puentes y con ello, al bajar el riesgo, se reduce la zona prohibida donde se puede edificar. Pero si no se ejecutan esas obras, el riesgo de inundabilidad es el mismo”.

Ya ha habido casos en los que se ha obviado la nueva norma. En el planeamiento de Elorrio, aprobado  con posterioridad al reglamento de 2009 pero antes de la ratificación del plan hidrológico para Euskadi, el Gobierno vasco dio el visto bueno sin que se definiera la zona de flujo preferente. “Se ha aprovechado que no estaba aprobado el plan hidrológico que afecta a Euskadi pero con el reglamento en vigor se tenía que haber aplicado”, afirma el urbanista. Este caso fue denunciado por un grupo ecologista. En cambio, consistorios como el de Zalla y Llodio, con graves riesgos de inundaciones en su suelo, están trabajando ya en la delimitación de estas zonas de restricción.

 

 

 

 

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