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Las ocho claves de la absorción de EE por el PSE

El valor añadido que para el PSE tenía que representar la incorporación a su proyecto del legado de EE no se dio. 

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Presentación del libro sobre la convergencia hace 25 años del PSE y EE.

1) En términos políticos el acuerdo entre el PSE y EE no fue una convergencia entre dos formaciones para crear un nuevo partido, sino lisa y llanamente fue un proceso de integración de los afiliados de EE que así lo quisieron en un partido preexistente que era el PSE-PSOE. Técnicamente podríamos hablar, en analogía con el mundo mercantil-societario, de una operación de fusión por absorción, donde la formación absorbente incorpora a la denominación de PSE la marca EE, a la vez que asume el patrimonio de ésta con sus deudas.
Es decir, EE dejaba de ser un partido independiente autogobernado para integrarse en una formación existente, el PSE que es una organización, como se sabe, que pertenece al PSOE. No es un partido como el PSC, que es una organización independiente que mantiene acuerdos con el PSOE, de igual a igual.

2) Esta decisión significaba un cambio radical en la propia naturaleza fundacional de EE, que se creó como partido independiente y vocación de ser soberano en las relaciones políticas con otros, sin dependencias ideológicas, políticas y organizativas. Este fue siempre un elemento constitutivo de EE, que por ejemplo fue condición 'sine qua non' para empezar a abordar la convergencia política entre EIA, EPK e independientes para la fundación de EE como partido.

3) La integración en el PSE, bajo el modelo de fusión, implicaba consecuencias de gran calado estratégico. Por ejemplo, EE nunca fue una formación de vocación estrictamente autonomista, iba más allá y defendía también el derecho del Pueblo Vasco a la autodeterminación, entendido este derecho como un proceso permanente de profundización en el autogobierno sin más límite que la que en cada momento estableciera la voluntad de los vascos. Esta teoría sobre lo que se entiende por la autodeterminación como proceso dinámico y permanente fue expuesta con brillantez en la propuesta que sobre este derecho se presentó en el Parlamento vasco en 1990. Convendría leer ahora aquella exposición de motivos y las intervenciones habidas. La integración en el PSE-PSOE lógicamente significaba renunciar a ese pronunciamiento estratégico y ponerse en contra por ejemplo a que se pudiera celebrar una consulta sobre la independencia si así lo pidiera el Parlamento. Eso en la cultura del PSE podría tener sentido en la de EE, nunca.

4) Significaba también renunciar a una política propia sobre la configuración territorial del Estado, el famoso modelo de Estado, y aceptar la definida por el PSOE para el conjunto del partido. EE tenía su propia política de Estado, que rara vez había coincidido con la del PSOE.

Uno de los grandes retos estratégicos que justificaron en su día el proceso de fusión era el disputarle la hegemonía al PNV para articular en Euskadi desde la izquierda autonomista un proyecto progresista frente al modelo de derechas del PNV. 25 años después el PNV y el PSE gobiernan el conjunto del país, a mi juicio razonablemente.

5) Transcurridos 25 años creo que existe una coincidencia entre los que han estudiado aquel proceso de integración en considerar que no cuajó política ni electoralmente. El valor añadido que para el PSE tenía que representar la incorporación a su proyecto del legado de EE no se dio. Como decía Fernández Soldevilla, estudioso de EE y de aquella fusión, “En el PSE, de Euskadiko Ezkerra sólo quedan las siglas”. Tengo absoluto respeto personal y político a todos aquellos compañeros/as que apostaron por aquella operación política, pero en aras de la sinceridad creo que muchos coincidirán que los resultados conseguidos no se acercan ni de lejos a los esperados en términos de proyecto político y respaldo electoral.

6) Uno de los grandes retos estratégicos que justificaron en su día el proceso de fusión era el disputarle la hegemonía al PNV para articular en Euskadi desde la izquierda autonomista un proyecto progresista frente al modelo de derechas del PNV. 25 años después el PNV y el PSE gobiernan el conjunto del país, a mi juicio razonablemente, poniendo de manifiesto que los proyectos de unos y otros no son incompatibles porque unos son nacionalistas del PNV y otros socialistas del PSE, sino negociables y consensuables, para ir definiendo un proyecto compartido de país. La nación posible, como nación de todos y todas. Probablemente si hiciéramos un análisis de lo que sería posible desde el punto de vista de lo que era y representaba EE y sometiéramos a valoración, por ejemplo, el pacto entre el PSE y el PP para desalojar al PNV de lehendakaritza, en un Parlamento con representación reducida por la ilegalización de la IA, llegaríamos a la conclusión de que aquella operación con los populares no tendría cabida en EE, como los hechos han demostrado que tampoco la tenía en una parte muy importante del electorado del PSE.

7) Creo sinceramente que de lo que fue y representó EE en su andadura no ha habido un sucesor orgánico o colectivo político. Creo que, a pesar de la fusión con el PSE, esta formación no ha conseguido integrar en su proyecto aquel valor añadido que sin discusión tenía EE como activo propio, ganado con el esfuerzo de todos sus militantes en la lucha por la libertad, el autogobierno, la igualdad, la solidaridad y la paz entre los vascos.

8) Sin embargo, a pesar de lo anterior, tengo claro que el discurso, el proyecto y las propuestas de EE calaron en la política vasca y han dejado poso en la mayoría de los partidos. Creo que sus aportaciones en materia de autogobierno, reclamando en primer lugar el pacto interno de los vascos, como pacto nacional, para después abordar la negociación con el Estado, tienen mucha vigencia hoy mismo, encarnado en el propio discurso del lehendakari. Sus aportaciones en defensa del autogobierno como instrumento dirigido preferentemente al bienestar de los ciudadanos, uno de sus lemas electorales fue “el autogobierno para el bienestar”, creo que ese mensaje tiene una presencia muy fuerte cuando se habla de autogobierno, más allá de la discusión identitaria. También creo que en materia de cohesión social, la primera iniciativa del salario social fue de EE, y en materia lingüística, la construcción de una única comunidad bilingüe frente a los riesgos de la fragmentación de la sociedad en dos comunidades lingüísticas, hoy mismo están presentes, aunque con debates no debidamente encauzados, en materia educativa, política lingüística y cohesión social

No podemos olvidar su gran contribución a la pacificación, no solo por haber asumido como responsabilidad propia la tarea de intentar conseguir el cese definitivo de la violencia por ETA pm, logrando una salida satisfactoria, sino también con su gran contribución junto con otros partidos y el conjunto de la sociedad a la deslegitimación social y política de la violencia persistente de ETA. Ese es el legado y la contribución de aquella EE, que desapareció orgánicamente, pero que ha estado muy presente en los tiempos difíciles que hemos vivido en Euskadi.

Xabier Gurrutxaga Aizpeolea, exmiembro de Euskadiko Ezkerra (sector Auñamendi, posteriormente Euskal Ezkerra)

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