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Pedro Sánchez busca ganar a Iglesias la batalla de la opinión pública en la semana previa a la investidura

En el PSOE estudian cada paso con la obsesión de crea un relato favorable ante el fracaso de la votación y reconocen que "algún movimiento habrá" esta semana

Los socialistas ven aún factible que Unidas Podemos cambie de posición antes que arriesgarse a unas elecciones en noviembre

El partido de Pablo Iglesias cree que Sánchez tiene más que perder en unos nuevos comicios y confían en retomar la negociación en septiembre

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en su última reunión en el Congreso.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en su última reunión en el Congreso. Inma Mesa (PSOE)

Dentro de una semana, Pedro Sánchez se dirigirá al Congreso para tratar de conseguir de nuevo su confianza para seguir al frente del Gobierno. Tras más de dos meses de vaivenes y altibajos, las cartas quedaron sobre la mesa la semana pasada: el PSOE dejó claro que la entrada de Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros es una línea roja insoslayable y Unidas Podemos zanjó el tira y afloja con la convocatoria de una consulta a los inscritos sobre la posición en la investidura. Los socialistas dan por hecho que esa maniobra hace imposible un entendimiento antes del 25 de julio, pero en la Moncloa se prepara para ganar la batalla por el relato.

"Algún movimiento habrá", señalan fuentes gubernamentales sobre los pasos que seguirá Sánchez en la semana previa a la votación de su investidura, que pondrá en marcha el reloj para la posible repetición electoral el 10 de noviembre. “Seguiremos intentándolo”, aseguró Sánchez tras su última llamada frustrada a Iglesias. En la Moncloa no descartan que vuelva a haber un telefonazo a su “socio preferente”, a pesar de que los más de dos meses de conversaciones han sido en balde porque no han desatascado nada.

La preocupación se instaló en la Moncloa hace ya dos semanas, cuando se dieron cuenta de que la investidura estaba verdaderamente encallada y que la batalla por el relato no estaba saliendo bien. El CIS, por ejemplo, apunta a que una mayoría de españoles se decanta por una coalición del PSOE con Unidas Podemos. El Gobierno diseñó entonces una ofensiva mediática. Sánchez comenzó a prodigarse por los medios de comunicación con sendas entrevistas en Informativos Telecinco y Los Desayunos de TVE para dejar clara su posición.

En la primera lanzó un mensaje de apertura hacia Unidas Podemos al plantear que propusiera “independientes de reconocido prestigio para el Consejo de Ministros”. La oferta no sentó bien a Iglesias. Unos días más tarde, eldiario.es adelantó que Sánchez estaba dispuesto a que dirigentes del grupo confederal con perfiles técnicos ocuparan carteras. Este lunes Sánchez será entrevistado en la Cadena Ser y volverá a emitir señales de acercamiento a Unidas Podemos.

“Nos hemos movido”, reiteran en el círculo de confianza del presidente, donde señalan a Iglesias de su negativa a llegar a un entendimiento por sus intereses personales. Sin embargo, Sánchez sigue rechazando la fórmula de coalición y, concretamente, la entrada de Iglesias en el Consejo de Ministros. El principal escollo para el líder del PSOE es la posición de Unidas Podemos respecto a Catalunya en un momento clave: la sentencia del procés que puede alterar la situación política.

En Podemos calificaron las informaciones periodísticas como de “rumor” ya que no se le había trasladado a Pablo Iglesias en la reunión que mantuvo con Sánchez dos días antes. Los líderes del PSOE y de Unidas Podemos se vieron en persona durante cerca de dos horas y en ningún momento Sánchez le habló de dejar entrar en el Consejo de Ministros a miembros del grupo confederal “con perfil técnico”.

En cualquier caso, la opción tampoco agrada en Podemos ya que significaría que fuera Sánchez quien eligiera a sus representantes. Pablo Iglesias ha reclamado en múltiples ocasiones que la negociación se produzca “sin vetos” personales. Y esa postura, esperan, será ratificada por la consulta lanzada a los inscritos.

La desconfianza mutua entre Sánchez e Iglesias, prolongada desde hace cuatro años, se mantiene hoy.  Incluso de la etapa más próxima, los socialistas reprochan a Unidas Podemos que se bajaran en el último momento del Pacto de Toledo o que votaran en contra de la suspensión de los diputados presos independentistas. Sánchez sostiene que no puede tener a Iglesias en su Gobierno hablando de “presos políticos” o cuestionando, llegado el momento, la aplicación del 155 si la situación de 2017 se repite.

En los últimos días, en el entorno del presidente ha sentado especialmente mal que se señalara a su jefe de gabinete, Iván Redondo, como el responsable de dificultar el entendimiento. Unidas Podemos le señala directamente. "La política no es solo márketing, batalla por el relato y cocina de los spin doctor", expresó Iglesias en una alusión velada. "Si ha sido posible en el Ayuntamiento de Barcelona, en Valencia, en Baleares, en Canarias, ¿qué hace diferente al Gobierno de España? Yo creo que tiene mucho que ver con Iván Redondo, que trata al país como si fuera una partida de ajedrez", dijo la portavoz de Catalunya en Comú-Podem en el Parlament, Jéssica Albiach.

En las filas socialistas también suelen señalar al jefe de gabinete de Sánchez como responsable de las estrategias –para bien y para mal–. Su figura causa rechazo en el partido por su pasado con el PP de José Antonio Monago en Extremadura. Sin embargo, en la cúpula del PSOE niegan que en esta ocasión él sea más beligerante contra la entrada de Unidas Podemos: “Yo también lo estoy”, dice otra de las personas más próximas al presidente.

En el Gobierno y en el PSOE aseguran que no quieren una repetición electoral, aunque en la Ejecutiva del pasado lunes algunos sostuvieron que era mejor que llegar a unas nuevas elecciones dentro de un año si el Ejecutivo saltara por los aires. En Moncloa creen que es un riesgo, a pesar de que las encuestas les son favorables. Uno de los temores es que la derecha haga “alquimia electoral” presentándose con fórmulas de coalición.

En Podemos, no obstante, afirman que no temen a una repetición electoral. Son conscientes de que una nueva cita con las urnas sería perjudicial para la izquierda, en general, y para ellos, en concreto. Pero insisten en que Pedro Sánchez es quien más tiene que perder ante unos nuevos comicios, ya que podría perder la posibilidad, dicen, de seguir como presidente del Gobierno.

Iglesias está convencido, tal y como dijo hace dos semanas en público, de que las negociaciones se reabrirán en septiembre. Sin embargo, en Moncloa aseguran que no habrá una nueva oferta y que, si la votación se repite, será porque alguno de los demás "se rinde". 

A una semana de que comience el debate de investidura, Sánchez tiene muy complicado encajar el rompecabezas que le haga irse de vacaciones en plenas funciones y el horizonte de una repetición electoral es uno de los escenarios con los que trabaja el Gobierno. No obstante, aún le quedan esperanzas de que Unidas Podemos “cambie de posición” ante el temor a unos nuevos comicios en los que, según los socialistas, podría concurrir la plataforma de Iñigo Errejón dañando aún más a Iglesias. Tampoco descartan que Ciudadanos acabe absteniéndose por la “ley de la gravedad política”. En el caso de Pablo Casado, también ven factible su viraje, aunque reconocen que mejoraría sus resultados, pero sin éxito como para llegar al Gobierno. “Con las elecciones te la juegas a cara o cruz”, admite un alto cargo gubernamental.

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