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Pedro Sánchez pone a prueba su 'manual de resistencia' en el momento más delicado de su mandato

El Gobierno encara la semana que viene el punto de inflexión de la legislatura tras romper los puentes con los independentistas

La vicepresidenta, cuestionada por la gestión de las negociaciones con los independentistas para una mesa de partidos que incendia el PSOE 

Los socialistas confían que la manifestación en las calles convocada por PP y Ciudadanos, a la que se suma la extrema derecha, movilice a la izquierda

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El PP pide al Gobierno el contrato del libro autobiográfico de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez en una imagen de archivo. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presume de ser un superviviente. Está por escrito en un libro cuyo título, Manual de resistencia, se ha conocido esta semana y que saldrá a la venta a finales de mes, editado por Península, del grupo Planeta. Las memorias las ha escrito a medias con uno de sus fichajes para el PSOE, la exdirigente de UPyD Irene Lozano, a la que hizo secretaria de Estado en octubre, y se centran sobre todo en la peripecia que vivió como secretario general para ser de nuevo militante de base y reaparecer pese a todo el aparato en contra como líder del partido. 

Entrenado en las misiones imposibles, Sánchez ha emprendido una negociación para sacar adelante los presupuestos con 84 diputados que necesita del concurso de los partidos independentistas, que a su vez han exigido una mesa política para dialogar sobre el futuro de Catalunya. Todo eso está roto desde el mediodía del viernes, cuando la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se despidió del grupo de WhatsApp en el que se había comunicado estas últimas semanas con la consellera Elsa Artadi y el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès. "Entiendo que es un no. Suerte", les dijo. 

A esa "fortaleza" que se describe en el libro se agarran en Moncloa para confiar en la supervivencia del presidente en sus momentos más duros, como el que ahora enfrenta con un partido incendiado que acusa a su secretario general de poner en riesgo las elecciones de mayo con su apuesta por el diálogo en Catalunya. El presidente del Gobierno ha tenido que escuchar cosas durísimas y no solo de sus enemigos internos, de lo que sus asesores llaman "las tres derechas" o la prensa hostil, también de medios de comunicación y periodistas que tienen mucho predicamento en el partido.

"Confío en el Ave fénix", reconoció hace un par de meses su omnipresente jefe de gabinete, Iván Redondo, una de las manos derechas de Sánchez y que junto a él ha sufrido muchas semanas difíciles en los ocho meses de presidencia. La que ahora termina ha activado todas las alarmas en el Palacio de la Moncloa, el Gobierno y el PSOE. No solo porque esté ahí al lado la votación que puede tumbar definitivamente unos presupuestos,  que pueden condicionar el calendario de la legislatura. En el partido muchos dirigentes piensan que las heridas de los últimos días pueden enterrar a muchos candidatos en las elecciones de mayo. 

A tres días de la votación que decidirá si las cuentas públicas siguen su tramitación en el Congreso, Sánchez tiene rotos los puentes con los independentistas. ERC y PDeCAT son imprescindibles para que los Presupuestos puedan salir adelante, con todas las medidas sociales que PSOE y Unidos Podemos pactaron hace meses. El primer paso es la votación de las enmiendas a la totalidad y ambas formaciones las han registrado. Ahora mismo los números no le dan al Ejecutivo y no hay ningún indicio de que los 17 diputados que aún necesita para pasar el primer examen de las cuentas vayan a cambiar de posición. 

Sánchez ha chocado con los independentistas en el camino al que puede ser su gran batacazo parlamentario, tras perder algunas votaciones, como la convalidación del decreto del alquiler, el techo de gasto o uno de los nombres para la presidencia de RTVE. La política de distensión iniciada desde el Gobierno con la Generalitat ha encallado en el momento clave para los Presupuestos y además ha desatado una crisis interna en el PSOE. No solo ha propiciado durísimas críticas de barones del partido y referentes como Felipe González o Alfonso Guerra, también deja tocada la gestión del diálogo de la vicepresidenta, Carmen Calvo, y su política de comunicación. 

En Moncloa aseguran que Sánchez no estaba al tanto de que su número dos iba a proponer la figura del relator, a la que se ha aferrado la derecha para culpar de "alta traición al presidente" y que también han criticado importantes dirigentes socialistas, que temen que ser demasiado comprensivos con el independentismo hunda al partido en las elecciones de mayo.

"Pregúntenle a la vicepresidenta, que es la que está llevando estos temas", respondió el ministro de Exteriores, Josep Borrell, horas después de que Calvo deslizara por primera vez esa idea. La gestión y la comunicación de las negociaciones de la vicepresidenta con la Generalitat la han dejado tocada, según reconocen algunas fuentes en Moncloa y también en el partido. 

El levantamiento en el PSOE se fue magnificando, aunque Ferraz trató de aplacar a los barones. A los clásicos críticos con Sánchez, entre los que se incluyen Felipe González o Alfonso Guerra, se sumaron voces que nunca resuenan en contra del discurso oficial. "Si deducimos que los partidos no valen y que los parlamentos no valen y que las instituciones son algo secundario me preocupa muchísimo", expresó Ángel Gabilondo, un independiente poco dado a meterse en querellas internas.  

Después de que el Gobierno diera por rotas las negociaciones con la Generalitat sobre la mesa de partidos, en el PSOE algunos dirigentes han sentido cierto alivio. 

El golpe en la mesa que se gestó en Moncloa justo después de que el PDeCAT anunciara la presentación de una enmienda a la totalidad deja en vía muerta al menos por ahora la aprobación de los Presupuestos, aunque en Moncloa aseguran que el fin se venía gestando desde el miércoles, cuando comprobaron que la Generalitat seguía enrocada en el derecho a decidir. No obstante, para ese momento ya había un incendio en el partido y una amenaza de movilización de la derecha en las calles.

La estrategia del Gobierno pasa por situar a los independentistas del lado de PP y Ciudadanos a la hora de votar en contra de los Presupuestos del Gobierno, considerados los más sociales de los últimos años.

”Espero que los españoles tomen nota si los independentistas y la ultraderecha votan en contra de los Presupuestos”, expresó Sánchez en un mitin en Barakaldo que fue su primera aparición en público tras el ultimátum a los independentistas. Este domingo repite en un acto en Santander, pero ha cancelado su presencia en una entrega de premios de El Periódico en Barcelona este lunes. La decidió se tomó en Moncloa el viernes, porque el acto figuraba en las previsiones que la Secretaría de Estado de Comunicación envía cada viernes a última hora y fue corregida más tarde. 

La esperanza del miedo a la derecha

La única esperanza que le queda al Gobierno es el efecto de la manifestación convocada este domingo por PP y Ciudadanos, a la que se ha sumado la extrema derecha de Vox y organizaciones fascistas como Falange y Hogar Social. "En poco tiempo se van a producir muchos hitos: el espectáculo del domingo, el arranque del juicio, la votación de las enmiendas...", reflexiona un alto cargo de Moncloa, que considera que los independentistas tendrán que decidir si intentan "trabajar" con el Gobierno de Pedro Sánchez o se la juegan a que la derecha gane en las urnas y se imponga la línea dura con Catalunya, con Vox atizando el fuego. 

En el Ejecutivo también creen que el panorama de la política española es de gran "volatilidad" y no se atreven a predecir qué va a pasar, ni siquiera la próxima semana. Lo que sí ha dejado claro Sánchez y reiteró este viernes Calvo es que un fracaso en los Presupuestos conllevaría un adelanto electoral. El nivel de anticipación es una incógnita y en el núcleo duro del presidente admiten que no está decidido. "Todos los escenarios están abiertos con la situación que hay", señala un alto cargo de Moncloa. 

Tras reiterar que la potestad de convocatoria es "unipersonal" del presidente, Calvo afirmó que Sánchez "hará su evaluación política" sobre la fecha idónea para los comicios. Ahora mismo en la dirección del PSOE existe el temor de que una convocatoria en estos momentos coja a Podemos en sus horas más bajas y a la derecha en sus mejores días, por lo que insisten en que Sánchez tiene que manejar sus tiempos.

A la mayoría de barones socialistas les da pánico que las generales coincidan con las autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo. Sánchez se ha comprometido con varios de ellos a no hacerlas coincidir. Pero la celebración del superdomingo es una opción que cobra fuerza entre algunos de los colaboradores de Sánchez. Otras fuentes de Moncloa hacen gala de la "resistencia" del presidente y aseguran que se podría alargar el mandato vía decretos hasta otoño, aunque en el Gobierno son conscientes de que la derecha les atizaría constantemente. Una opción que no descartan algunas de las fuentes consultadas es seguir gobernando e intentar unos nuevos Presupuestos más adelante. 

Antes de eso tienen que celebrarse municipales y autonómicas. Y también ahí Pedro Sánchez ha decidido una apuesta arriesgada. La elección de Pepu Hernández, el exseleccionador de baloncesto, y sobre todo la decisión del secretario general de implicarse personalmente en las primarias de Madrid puede volverse en su contra. Olvidado el primer Trending Topic de Twitter, el fichaje no ha despertado gran emoción en el partido y sus primeros actos públicos han sido algo desangelados. Enfrente, Pepu Hernández tiene a un histórico de la Federación Socialista Madrileña, Manuel De la Rocha, exalcalde de Fuenlabrada, que no solo ha anunciado su intención de seguir adelante en las primarias sino que ha exigido neutralidad a la dirección.

A pesar de que en el PSOE dan por hecho que Pepu Hernández se impondrá en las primarias, destacados socialistas recriminan a Sánchez que choque con el discurso que le permitió revalidar la secretaría general y que se basaba en la fuerza de la militancia contra el aparato. Ese fue otro capítulo de la carrera de Sánchez, ahora su principal obstáculo está en el Congreso, donde acudirá el jueves para ver la votación de las enmiendas de devolución de los Presupuestos. 

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