El acuerdo con Marruecos se vuelve en contra de Sánchez

Pedro Sánchez y Joe Biden se saludaron en la cumbre de la OTAN del pasado año.

Era el día grande de Pedro Sánchez. Moncloa decidió convocar un Consejo de Ministros el sábado, sin esperar al ordinario del lunes, para que el presidente anunciara el nuevo paquete de medidas para hacer frente a la inflación y dejara claro, como había deslizado un día antes, el giro a la izquierda que va a imprimir al Gobierno al reiterar que trabaja para las clases medias y trabajadoras y que eso le convierte en un Ejecutivo “incómodo” para los poderosos. Pero el mensaje quedó empañado por la reacción que ha diseñado Moncloa ante la actuación policial violenta en la valla de Melilla, en la que 37 personas han perdido la vida. Lejos de pedir explicaciones a Marruecos, el Gobierno aplaude la gestión de los agentes de ambos países: “Juntos estamos velando por proteger nuestra frontera”. 

Los sudaneses que lograron saltar la valla de Melilla: "La policía marroquí nos ha pegado y ha matado a nuestros amigos"

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Sánchez se pronunció por primera vez en Bruselas, durante la comparecencia tras el Consejo Europeo, cuando aún no había información precisa sobre lo ocurrido ni sobre la existencia de víctimas mortales. El presidente ya se refirió entonces a un “asalto violento” a la frontera y reiteró el mensaje en su rueda de prensa del sábado en la misma línea que el lunes, cuando ya había imágenes y los cadáveres estaban siendo enterrados sin siquiera identificar, y lo reafirmó la portavoz, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que evitó en todo momento cuestionar a Marruecos o pronunciarse sobre la vulneración de derechos humanos. El control migratorio de España depende fundamentalmente de la gestión marroquí. La ministra de Defensa, Margarita Robles, también defendió en una entrevista con el diario El Mundo que “ante la inmigración ilegal hay que ser muy contundentes en todos los ámbitos”.

La situación, que incomoda a todo el Ejecutivo y divide a los socios de la coalición, se produce dos meses y medio después de que Sánchez alcanzara un acuerdo con Marruecos que Moncloa defiende a capa y espada, a pesar de que le ha supuesto ya varios problemas a nivel interno y también una crisis diplomática con Argelia por el viraje en la posición histórica respecto al Sáhara. “Defendemos una solución que solo es posible con el acuerdo de las dos partes bajo la tutela de la ONU. Es la posición que en estos momentos defienden Estados Unidos e importantes países europeos”, insistió el presidente en una entrevista en La Vanguardia

El vínculo con EEUU enfrentado a Argelia por Rusia

La intervención de Estados Unidos resultó precisamente determinante en el giro de España respecto a su política con Marruecos. Rabat es un aliado estratégico y fiel, muy valorado por la Administración estadounidense por la cantidad y calidad de información que le facilita en la lucha antiterrorista y a nivel geoestratégico. 

En este sentido, las fuentes consultadas explican que esta circunstancia fue puesta en valor por las autoridades estadounidenses en sus comunicaciones con el Gobierno de Sánchez, una vez la invasión de Ucrania por parte de Rusia encendió todas las alarmas del orden mundial. 

España sabía las consecuencias que tendría con Argelia una reconsideración de su postura respecto al Sáhara, pero en el nuevo contexto de la guerra y con Estados Unidos considerando a los argelinos aliados sin matices de Moscú –algo que diversos expertos en relaciones internacionales cuestionan–, España, dicen fuentes próximas al Gobierno, no podía ignorar la petición del país que lidera la OTAN. De hecho, cuando Argelia decidió romper definitivamente con España al cancelar las operaciones comerciales a principios de junio, la primera reacción del Gobierno fue situar a Argelia alineada con Rusia, a pesar de que es también un socio estratégico de España, especialmente en el suministro de gas, aunque Estados Unidos le ha desbancado en las últimas fechas.  

Crisis con Argelia y presión interna

A la par que la relación con Argelia se ha roto, Sánchez ha logrado, eso sí, una mayor sintonía con la administración de Joe Biden, que tiene su colofón en la reunión bilateral que ambos mantendrán en el Palacio de la Moncloa este martes en el marco de la cumbre de la OTAN que se celebra en Madrid. De esa cumbre el Gobierno espera que salga el reconocimiento de la importancia del refuerzo del flanco sur por parte de la alianza e incluso la defensa de la soberanía de los países, lo que podría incluir en el paraguas de Defensa de la OTAN a Ceuta y Melilla, que quedaron fuera en el tratado fundacional. 

El nuevo acuerdo con Marruecos, que se ha demostrado prioritario para el ala socialista del Ejecutivo hasta el punto de aplaudir la actuación de los gendarmes tras 37 muertes, evitar cualquier atisbo de crítica y desoír la exigencia de una investigación que reclama incluso la Unión Africana, no solo le ha traído problemas en materia de política exterior. 

A nivel interno a Sánchez se le ha complicado el discurso. Su socio de Gobierno reclama una investigación independiente que Moncloa ignora y todas las fuerzas de izquierdas cuestionan tanto la actuación policial como la reacción de Sánchez. De hecho, el PP y varios de los socios habituales de la coalición han reclamado la comparecencia del presidente en el Congreso. Lo previsible es que fuercen esas explicaciones en el Parlamento, como sucedió a raíz del giro sobre el Sáhara y el posterior acuerdo con Marruecos, aunque el Gobierno puede dilatarla en el tiempo. 

El PP ha cargado duramente contra Sánchez, al que señala por la muerte de decenas de personas en la frontera, aunque evita apuntar a Marruecos. “La concentración de migrantes vivida este fin de semana en Melilla demuestra que la seguridad y el control migratorio no se han consolidado”, expresa en una declaración en la que concluye: “Con una acción temprana, no se habría producido tal concentración de migrantes en la frontera ni se habrían atrevido las mafias a promover una nueva entrada masiva en territorio español”, informa Aitor Riveiro. “Me sorprende que diga que es un caso bien resuelto, debería retractarse y dar explicaciones”, afirmó Alberto Núñez Feijóo en un coloquio en La Razón.

Marruecos insinúa que Argelia está detrás del salto de migrantes a la valla de Melilla

Rabat, en línea con su enfrentamiento con Argel, ha insinuado este lunes que Argelia es responsable de la tragedia ocurrida el viernes en la valla de Melilla.

La “extrema violencia” de los asaltantes y la estrategia del asalto, señala la embajada del país magrebí en España en un comunicado, “denota un alto sentido de organización, una progresión planificada y una estructura jerárquica de líderes aguerridos y entrenados con perfiles de milicianos experimentados en zonas de conflicto”, según informa Europa Press.

Los “atacantes” entraron en Marruecos a través de la frontera con Argelia “aprovechando la deliberada laxitud de este país en el control de sus fronteras con Marruecos”, ha añadido Rabat. Según las fuentes consultadas por esa agencia, los subsaharianos estaban “armados con palos, machetes, piedras y cuchillos” y atacaron a las fuerzas de seguridad marroquíes, lo que se tradujo en 140 agentes heridos, uno de los cuales sigue hospitalizado. Entre tanto, diversas ONG locales, que fueron las primeras en confirmar la existencia de víctimas, denuncian que Marruecos pretende enterrar en Nador a los 37 migrantes fallecidos sin practicar autopsias ni permitir una investigación de lo ocurrido el viernes.

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