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La dirección de Casado trata de minimizar la brecha interna sobre la relación con el PSOE: "El debate nos viene bien"

Casado y parte de la cúpula del PP, este jueves, en el Congreso.

El Partido Popular registró el pasado 10 de noviembre una nueva derrota en las urnas. A pesar de que obtuvo 800.000 votos más que el 28A -cuando encajó el peor resultado de su historia con 66 escaños- los 23 parlamentarios que ganó en las últimas generales no fueron suficientes para lograr el Gobierno y desbancar a Pedro Sánchez de la Moncloa como pretendía el líder del PP, Pablo Casado.

Casado evita aclarar si el PP cederá votos a Vox para que tenga puestos en la Mesa del Congreso

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Desde esa misma noche del 10N el presidente de los populares asumió que en la XIV Legislatura que se inaugura el martes con la sesión constitutiva de las Cortes su formación iba a liderar la oposición –"Somos el único partido que garantiza el orden constitucional", dijo Casado– y decidió cerrar la puerta a cualquier posibilidad de facilitar la gobernabilidad de Sánchez, el ganador de las elecciones. La dirección popular ha insistido en las últimas semanas en que ni apoyará ni se abstendrá para posibilitar la investidura del líder socialista.

La debilidad interna de Casado tras encajar una nueva derrota –el del 10N fue el segundo peor resultado de la historia del PP– hizo que volvieran a aflorar, en cambio, las discrepancias dentro del partido sobre cuál debe ser el papel de los populares en la nueva legislatura. Las prisas indisimuladas del líder de la formación conservadora por que eche a andar la legislatura y su discurso de ruptura con el PSOE han sido desde entonces abiertamente contestadas por relevantes compañeros de las filas populares.

La portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y el expresidente del Gobierno José María Aznar, uno de los padrinos políticos del propio Casado, que ha guiado la estrategia discursiva y orgánica del PP desde las primarias de julio de 2018, han manifestado públicamente su deseo de que los populares busquen un "Gobierno de concentración constitucionalista" con PSOE y Ciudadanos. La opción ha sido totalmente descartada por la dirección de Casado.

De la necesidad, virtud

También ha sido rechazada por Génova 13 la posición de algunos de los barones territoriales con más peso en el Partido Popular, como el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el castellano leonés, Alfonso Fernández Mañueco, o el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, que se han mostrado a favor de buscar entendimientos con los socialistas para evitar un Ejecutivo de izquierdas apoyado por fuerzas nacionalistas, incluso sin exigir para ello la cabeza de Sánchez.

Aunque Casado teme que esos compañeros de filas que piden entenderse con el PSOE allanen el pacto de izquierdas porque el líder del PSOE pueda utilizar la baza de un improbable pacto con la derecha para presionar a Unidas Podemos y ERC en las negociaciones, el líder del PP ha decidido hacer de la necesidad virtud: la dirección popular trata de minimizar la brecha interna considerando que las discrepancias son positivas. 

"No hemos pedido unidad de criterio", se esfuerzan por explicar dirigentes de la máxima responsabilidad en el Partido Popular. "Nos viene bien lo que está pasando porque la gente ve que hay un debate en el seno del PP pero la decisión la marca el presidente". Según su teoría, la discrepancia interna en el seno de una formación política refuerza a su líder, a pesar de que el mensaje de éste haya sido cuestionado abiertamente, provocando que el foco mediático se centre precisamente en la brecha abierta en el partido. Para Génova 13, en cambio, se demuestra que el PP "es un partido jerárquico".

Casado sí está muy enfadado con el trato que los medios han dado a su partido desde el 10N porque la información se haya centrado en el debate interno y en el posicionamiento del PP en contra de hacer un cordón sanitario a Vox para que la extrema derecha no logre tener presencia en la Mesa del Congreso. "Lo mínimo que puedo pedir es un poco de respeto y creo que al PP, en estos últimos 15 días, se le ha perdido demasiado el respeto", aseguró el líder popular el jueves, en su última rueda de prensa. 

Sánchez, "un peligro público"

Lo que molesta a la dirección del PP es que "parezca que la responsabilidad y la presión" para la gobernabilidad del país está sobre sus hombros. "Estamos ante un peligro público que es Sánchez. Alguien debería pedirle explicaciones públicas a este señor. Es indignante lo que hace y es impresentable que haya escenificado su acuerdo con Unidas Podemos sin que hayan pasado las consultas con el rey", consideran fuentes de Génova 13.

"¿Ahora la solución es que nos amarremos a un señor que está cuestionado dejando la oposición libre?", se preguntan en la dirección del PP cuando se les plantea un posible apoyo o la abstención del partido para facilitar la investidura. A juicio del equipo de Casado el presidente en funciones "no es de fiar". A las dos semanas te traiciona y a los dos días puede estar pactando los Presupuestos con ERC. Va a incumplir cualquier cosa que firme o acuerde porque todos le conocemos", explica un dirigente de la máxima responsabilidad en la cúpula popular.

"Es una locura. Todo el partido está escandalizado con lo que está haciendo", explican en Génova 13 obviando los discursos de algunos de los dirigentes con mayor peso institucional como Feijóo, Moreno Bonilla o Fernández Mañueco que apuestan por facilitar las cosas a Sánchez. "Estamos en un país narcotizado en el que están poniendo el foco sobre Casado y Sánchez no ha aparecido y nadie le dice nada. Es increíble", lamentan fuentes de la dirección popular.

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Publicado el
30 de noviembre de 2019 - 21:36 h

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