Las limpiadoras del Ministerio de Defensa en Albacete recuperan el trabajo tras seis meses de huelga

Trabajadores de limpieza de las instalaciones del Ministerio de Defensa en Albacete visibilizando su conflicto a finales de 2012. Foto: Comisiones Obreras.

Un conflicto de impagos abierto durante más de un año. Una huelga indefinida que se ha alargado durante seis meses. Son las 41 personas –tres hombres y el resto mujeres– que limpiaban la Base Aérea y la Maestranza de Albacete y que se han reincorporado, exceptuando a dos de ellas, a sus trabajos el 13 de marzo.

"Cerrar los ojos y al abrirlos encontrarte en otra posguerra"

"Cerrar los ojos y al abrirlos encontrarte en otra posguerra"

La historia la contaba eldiario.es en diciembre de la mano de una de esas trabajadoras, Antonia Ruiz: “Ha sido como cerrar los ojos y al abrirlos encontrarte en otra posguerra, como 20 años atrás”, resumía Toñi sobre la grave situación de precariedad provocada por los impagos de la empresa Ecomed.

Precisamente Antonia Ruiz ha sido una de las dos mujeres que no han vuelto a su trabajo. “No pudieron soportar más la situación”, explican desde Comisiones Obreras de Albacete, por lo que se despidieron a finales de febrero para, al menos, poder cobrar el paro y buscar otro empleo. Antonia tiene 60 años y los últimos 20 había trabajado en la limpieza de las instalaciones del Ministerio de Defensa.

Los atrasos, al juzgado

El sindicato desconvocó la huelga indefinida el 20 de febrero, como paso previo para la firma del nuevo contrato, pero cuando los trabajadores acudieron a sus puestos para incorporarse, les denegaron el acceso, ya que estaban en un limbo de contratación: nadie respondía por ellas. Finalmente, gracias a un contrato menor se ha podido acelerar la contratación de estas personas.

Los 25 trabajadores de la Base y las 14 de la Maestranza se han visto obligados a firmar un documento de renuncia de todos los meses impagados por Ecomed, para que la nueva empresa, Limpieza Raspeig, se hiciera cargo del concurso. El cobro de esas nóminas irá por la vía judicial, a pesar de que lo habitual es que sea la empresa que recoge la subrogación la que se haga cargo de los atrasos.

Es la historia de 40 personas mirando todos los días la cuenta del banco esperando un ingreso de 700 euros y reduciendo los gastos para sobrevivir. Antonia Ruiz definió esa situación como “un hachazo” que les hizo buscar apoyo mediante una caja de resistencia. “Es el pan de cada día en múltiples casas de toda España, temerosos de que suene el teléfono por si es alguien que te reclama algo, o que venga el cartero con un certificado de un impago. Se está ayudando al que más tiene, están defendiendo a quienes se están quedando con el dinero. A ellos sí se les rescata y al desgraciado de turno como yo, le quitamos la casa”, recordaba Toñi.

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