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Ana Pérez Luna: "Queremos que se abra el debate que se lleva ahogando desde hace tiempo"

La cabeza visible de un sector crítico de UGT Andalucía que ella misma asegura "no existe como tal" se muestra "muy pesimista". Van a intentar seguir controlando el aparato, sustituir a uno por otro"

La ex secretaria de la mujer del sindicato en Andalucía asegura que "es obvio que entre los dirigentes del sindicato no hay mujeres ni jóvenes". Pero, afirma: "No soy la persona para liderar el sindicato"

"Creo que es cierto, que hay un ataque a los sindicatos". Pero se contrarresta con una "política de comunicación adecuada" y "transparencia"

Presidenta del comité de empresa de Isla Mágica, explica que "hay mucho miedo a ocupar ese puesto tan desprestigiado, y sin que se sepa además lo que puede haber detrás"

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Ana Pérez Luna (UGT Andalucía)

Ana Pérez Luna (UGT Andalucía)

Con sólo oír su nombre, la cúpula dirigente de UGT en Andalucía se revuelve en sus asientos. En el pasado congreso del mes de mayo, Ana Pérez Luna lideró la poca oposición que se atrevió a dar la cara contra la candidatura de Francisco Fernández Sevilla a la secretaría general. Desde entonces, los que un día la alabaron la acusan de deslealtad, y de maniobrar para lograr lo que no pudo ganar en el congreso.

Francisco Fernández Sevilla ha dimitido, ¿por fin?

La verdad es que vamos tarde, como con todo. El ejercicio de responsabilidad que obliga a un secretario general se ha hecho esperar demasiado. También es cierto que ya, cada día que pasaba, solo perjudicaba más al sindicato, así que en ese sentido sí es positivo.

¿Y ahora?

Ahora lo que esperamos es que se pueda producir un proceso de regeneración interna. Que por fin se abra el debate que se lleva ahogando desde hace tiempo, y especialmente desde el Congreso Regional del pasado mes de mayo (en el que salió elegido el ahora dimitido Fernández Sevilla). Sólo ha conseguido que esto explote.

¿Qué se necesita para cambiar las cosas?

Para mí, lo más importante es el problema interno que tiene la organización. Se necesita un debate, regeneración, y perfiles distintos.

Empecemos por los perfiles, ¿cuáles serían?

Hay tres problemas. Una brecha generacional y una brecha de género. Es obvio que entre los dirigentes del sindicato no hay mujeres ni jóvenes. Y tercero, lo que más me duele, que hay clases sociales dentro del sindicato, que hoy está tomado por la Federación de Servicios Públicos (FSP).

¿Por qué?

Porque para sustentar la organización necesitaban trabajadores estables con muchas horas sindicales. Pero claro, los sectores con más problemas, con mayor precariedad, camareros, comercio… que no tienen posibilidad de dirigir el sindicato, están fuera. Habría que darles cabida, porque son los que más problemas tienen y no participan.

¿A qué se refiere exactamente con regenerar el sindicato?

A que la estructura está obsoleta. No es ágil, no está preparada para dar la respuesta rápida que ahora necesitan los trabajadores. Por ejemplo, estamos volviendo atrás en derechos, en las empresas la gente lo está pasando muy mal y no se atreve a hacer huelgas porque no llegan a fin de mes. Habría que retomar cosas del pasado, como la caja de resistencia, que se perdió hace tiempo. Pero el problema es que las personas que han estado liderando no han sido capaces de reaccionar a tiempo.

Ellos, en cambio, hablan de una campaña orquestada en su contra.

Vamos a ver. Yo creo que es cierto, que hay un ataque a los sindicatos. Hay una secuencia muy clara. Los sindicatos tenemos dos herramientas principales: la negociación colectiva, que se han cargado con la reforma laboral; y la movilización, que se cargan con una nueva ley por la que no te vas a poder ni siquiera manifestar. A partir de ahí te desprestigian con escándalos y así los sindicatos ya no sirven de nada. Pero el error es aferrarse al ataque mediático, sin darle una respuesta. La comunicación es también una asignatura pendiente. Siempre se ha entendido que sacar fuera los temas era una deslealtad, como se me acusa a mí estos días, cuando realmente lo que tienen que tener es una política de comunicación, que lógicamente implica transparencia.

Usted pertenece al sector crítico …

No, no hay un sector crítico como tal, habría que organizarlo. Los críticos están muy vinculados a las bases y están desorganizados. Están en sus empresas, gestionando despidos y expedientes de regulación, sanciones, negociaciones colectivas que no salen para adelante…

En cualquier caso, ¿liderará esa regeneración?

Me pintan como una persona ambiciosa. Quiero dejar muy claro que no soy la persona que tendría que liderar ese sector ni al sindicato. Yo seguiré dando mi opinión allí donde esté, pero yo ya formé parte de la Comisión Ejecutiva regional, y debe ser alguien totalmente nuevo y vinculado a las bases.

¿Se siente contaminada por haber formado parte en algún momento del equipo que ahora está en cuestión?

Por estar en la Ejecutiva no tenías conocimiento de todo, ni mucho menos. Pero sí es verdad que estaría dando una excusa a los que me acusan de que lo que pretendo es ocupar yo el puesto a toda costa. Y eso no es así. Yo lo que quiero es un debate interno, y una regeneración para ser un sindicato útil y moderno, que ahora no lo somos.

¿Quién puede ser entonces?

Hoy por hoy no solo no hay un nombre, sino que, lo que es peor, la gente tiene mucho miedo a ocupar ese puesto que esta tan desprestigiado, y sin que se sepa además lo que puede haber detrás.

¿No cree que sea posible esa regeneración?

Soy muy pesimista. Van a intentar seguir controlando el aparato, sustituir a uno por otro. Al final, lo único que lograrán es prolongar la agonía.

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