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Aprender desde cero

La educación temprana es uno de los principales recursos para combatir la desigualdad y luchar contra la pobreza.

En Perú, la oferta educativa para la primera infancia no llega a cubrir el 2% de la demanda potencial. 

Los centros de estimulación temprana benefician a más de 10.000 niños peruanos de 0 a 5 años.

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“Nuestros hijos ahora son más despiertos, sociables, comunicativos y menos llorones”, dice una madre de una comunidad rural en la región de Ayacucho, dónde hemos construido un Centro de Estimulación Temprana (CET) destinado a la educación de niños de 0 a 3 años. “ Somos conscientes de la importancia que tiene el desarrollo de nuestros hijos al recibir educación desde la más temprana edad, a la vez que las mamás aprendemos buenas prácticas de crianza y estilos de vida saludables”.

En países como Perú, en los que una parte importante de la población vive en situación de pobreza, la oferta de servicios educativos de atención integral a la primera infancia, especialmente para los niños y niñas de 0 a 3 años, no llega a cubrir el 2% de la demanda potencial (existen al menos un millón de niños y niñas en primera infancia). Por tanto, estos primeros años son una etapa de la educación olvidada y poco atendida por el gobierno peruano, sobre todo en zonas altoandinas, que presentan los mayores índices de pobreza y exclusión.

Ante esta situación de pobreza, trabajamos junto a las comunidades peruanas en un programa de desarrollo en el que la preocupación prioritaria es la atención de niñas y niños desde 0 a 3 años. Numerosas investigaciones inciden en la importancia que tienen los primeros años de vida, ya que en esta etapa se sientan las bases del desarrollo futuro. Más del 50% de las capacidades del ser humano están en juego en los 3 primeros años. En la propuesta de Ayuda en Acción, la educación inicial en esta primera etapa, es fundamental puesto que es uno de los principales recursos para combatir la desigualdad entre los seres humanos y en la lucha contra la pobreza.

Madre e hijo en uno de los "honguitos" de Perú. Foto: Salva Campillo / AeA

Madre e hijo en uno de los "honguitos" de Perú. Foto: Salva Campillo / AeA

Hemos tejido una amplia red de diversos agentes locales para dotar de 285 centros de educación temprana en zonas rurales y periurbanas de Perú, contribuyendo directamente a que la educación inicial en el país tenga un carácter obligatorio. Los centros de estimulación temprana conocidos por “honguitos”, denominados así por su modelo de construcción hexagonal , han beneficiado a más de 10.800 niños y niñas y han formado a 1.057 madres motivadas y entrenadas en el cuidado infantil y buenos hábitos de crianza. 

Nuestra propuesta metodológica en la educación temprana o inicial comprende dos ciclos. El primero va desde los 0 a 3 años, y el segundo de los 3 hasta los 5 años. En el primer ciclo se atiende al desarrollo del movimiento, al control corporal, a las primeras manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de la convivencia y relación social, al descubrimiento del entorno inmediato y a la nutrición adecuada. En el segundo ciclo, se procura que el niño aprenda a hacer uso del lenguaje, descubra las características físicas y sociales del medio en que vive, elabore una imagen de sí mismo positiva y equilibrada, y adquiera los hábitos básicos de comportamiento que le permitan una elemental autonomía personal. En ambos procesos, todo está orientado a favorecer el aprendizaje de los niños y niñas.

Hace unos meses desde el programa educativo Ahora toca… lanzábamos un reto en Ayacucho, una de estas regiones altoandinas, que cuenta con 454 comunidades campesinas muy dispersas geográficamente, en las cuales viven aproximadamente unas 55.000 familias, de las que el 40% son mujeres mayores de 15 años, y donde un 36% de niños y niñas están afectados por desnutrición crónica severa. Con nuestro reto,  queríamos conseguir los fondos para construir un centro de educación temprana en la comunidad rural Unión Potrero, cuya población vive unas condiciones de vida extremas. La comunidad campesina cuenta con 487 habitantes integrados por 115 familias; de ellos, el 10% corresponde a niños y niñas de 0 a 5 años. En la comunidad cuentan con una escuela primaria, por lo que hasta los 5 años los niños no reciben ninguna atención desde el ámbito de la educación. El rendimiento académico es bajo, y los índices de deserción escolar son muy elevados, además de la falta de actualización de los docentes en relación a metodologías de enseñanza y la desarticulación de trabajo entre los diferentes niveles de educación básica.

Gracias al apoyo de muchas personas que colaboran con nosotros -padrinos, socios, centros educativos,  voluntariado…-,  hemos conseguido 30.000 € para poner en marcha el proyecto e iniciamos la construcción  y equipamiento adecuado de un centro de educación temprana (CET) en Ayacucho para atender las demandas de los niños y niñas de la comunidad Unión Potrero, que permitirá que 50 niños y niñas sean los protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollen sus habilidades, destrezas y autonomía, para que sienten las bases de un desarrollo futuro y les fortalezca frente a la educación primaria y secundaria. Además,  podremos formar a ocho madres lideresas de la comunidad en el rol de cuidar a los niños y niñas, a 20 docentes y cerca de 100 padres y madres de familia.

Con nuestro programa educativo Ahora toca… pretendemos involucrar a toda la comunidad educativa en la construcción de un mundo más justo. Es una propuesta diferente basada en el trabajo en equipo y el poder de la educación en valores, y va dirigida a todos los centros educativos de España. Puedes conocer e inscribir a tu centro educativo: http://programaeducativo.ayudaenaccion.org.

Ahora toca... un nuevo reto, ¿nos ayudas a construir un Centro de Estimulación Temprana en Gran Chimú en Perú? 


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