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La CUP saca a la calle la desobediencia ante las imputaciones de cargos electos

El alcalde de Vilassar de Dalt, Xavier Godàs, durante su intervención en el acto de la CUP

Arturo Puente

Miles de personas han participado este sábado en una manifestación convocada por la CUP en la Barcelona para reivindicar la desobediencia abierta a los tribunales españoles que investigan a cargos electos de los municipios catalanes, después de que estos impulsaran en sus ayuntamientos mociones de apoyo a la declaración del 9N del Parlament, con el que se daba inicio al “proceso de desconexión” de Catalunya.

La manifestación, en la que han participado 10.000 personas según los organizadores y 1.700 según la Guardia Urbana, había sido convocada por la formación anticapitalista bajo el lema “Por las libertades, ¡avancemos!”, enmarcada en la campaña “Sin miedo” con la que el partido de la izquierda independentista impulsa la desobediencia institucional a todos los niveles. Los cupaires quieren volver a encender la movilización popular en un momento en que el independentismo parece más encerrado en las instituciones. “En la calle empezó el procés, en la calle continúa y solo en la calle acabará”, ha asegurado el diputado de la CUP Benet Salellas al comienzo de la manifestación, en plaza Univeristat.

El recorrido ha pintado de rosa las calles del centro de Barcelona, acabando en plaza Sant Jaume, donde desde un escenario han intervenido el alcalde de Vilassar de Dalt, Xavier Godàs, y la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, que se negó a declarar ante un juez por no retirar una estalada del ayuntamiento. La de Berga ha cerrado el acto con un poema de Joan Margarit y entre gritos de “sin desobediencia no hay independencia”.

Además de los diputados de la CUP y buena parte de sus alcaldes y concejales, a la marcha se han sumado los portavoces de ERC en el Congreso y en el Ayuntamiento de Barcelona, Joan Tardà y Alfred Bosch, los tenientes de alcaldía de Barcelona en Comú, Gerardo Pisarello, Jaume Asens y la concejal Gala Pin, además del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, la vicepresidenta de la ANC, Rosa Alentorn y el vicepresidente de la AMI, el cupaire Eduard Calvo.

Horas antes de la manifestación, el candidato de Convergència a las elecciones generales, Francesc Homs, había cargado contra el acto de la CUP, a quienes ha acusado de haber “roto la sonrisa del procés” al apostar por la confrontación institucional y negarse a investir a Artur Mas como president. Homs, que durante la última campaña centró sus mensajes en atacar a los anticapitalistas, ha considerado que “las formas de hacer política de la CUP son de macho alfa”. A ello han respondido por la tarde las diputadas de la CUP, Mireia Vehí, Anna Gabriel y Eulàlia Reguant con un tweet desde la cuenta oficial del partido.

También polémica ha sido la actuación de la ANC, que no había convocado a la manifestación. Después de que la candidatura alternativa a la actual dirección y una parte del secretariado haya anunciado que acudiría al acto, el presidente de la organización ha colgado un tweet asegurando que se dirigía a la manifestación, y recordando que ya había dado apoyo a otros cargos electos imputados por su actividad independentista, como Joan Coma, Montse Venturós o Artur Mas.

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