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Trias simula un intento de mantener la alcaldía para acallar las críticas internas

Xavier Trias reconoció su derrota la misma noche del 24-M / SÁNDRA LÁZARO

Arturo Puente

Barcelona —

El alcalde de Barcelona en funciones, Xavier Trias, reconoció la misma noche electoral la derrota ante Ada Colau y los suyos, y se mostró resignado a quedarse en la oposición. Los resultados le permitían poco margen de maniobra, puesto que para mantener la alcaldía necesitaba los votos a favor de, al menos, otras tres formaciones. Pese a la dificultad matemática, en los últimos días Trias ha recibido críticas de un parte del entorno de su partido, que le acusan de haber tirado la toalla demasiado pronto, por lo que el alcalde ha reaccionado este jueves abriendo la posibilidad a un posible pacto de gobierno con ERC y PSC, al que según sus cálculos se sumaría el apoyo del PP en la investidura.

Los reproches que se han oído en el seno de CiU desde el domingo saltaron a los medios el miércoles por boca de Pilar Rahola, en el programa 8alDia. La tertuliana, cercana a Artur Mas y asesora de Presidencia, recogió el malestar de un sector del partido al asegurar que Trias había dado por perdida la alcaldía demasiado rápido y que debía de seguir luchando por conservar su puesto. “Yo no me niego a que me hagan alcalde”, ha negado el todavía alcalde en una entrevista a TV3, tratando de sofocar el fuego amigo.

La pérdida de la alcaldía de Barcelona ha sido un golpe duro para CiU. La coalición está revuelta desde el pasado domingo, tras constatar su declive electoral. La capital es un símbolo de lo que ha pasado en el resto del territorio: Una bajada de 6 puntos que obligan a los nacionalistas a reaccionar y lanzarse a una refundación exprés. El lunes, el president Artur Mas arrojó incertidumbre sobre el 27-S anunciando que “posponía el debate” sobre la pertinencia de celebrar elecciones autonómicas en esa fecha, un reconocimiento implícito de que en la formación hay posiciones encontradas sobre la hoja de ruta. Por si eso fuera poco, sus socios de Unió se hallan en plena discusión sobre su toma de partido por la independencia, y un sector de los democristianos reclama más claridad a la cúpula sobre su posición nacional.

ERC, PSC y PP rechazan la fórmula propuesta por Trias

En vista de la marejada interna, Trias finalmente ha decidido abrirse a un posible pacto de gobierno, en un intento desesperado por apagar el enésimo incendio. Sin embargo, pocas horas después del tanteo televisivo, ERC ha negado la posibilidad de entrar en un gobierno municipal de la mano de CiU. “Un pacto para tumbar a quien ha ganado las elecciones y un acuerdo con el PP y Ciutadans es absolutamente contradictorio”, ha remarcado Alfred Bosch. Desde las filas republicanas se comprometieron al inicio de la campaña a no bloquear la alcaldía al ganador de las elecciones y, necesitando los votos del PP o Ciutadans, las cosas se complican todavía más para los independentistas. Desde ERC se interpreta el movimiento de Trias como un intento por ponerles presión para pactar en otras ciudades y, en última instancia, como una fórmula para responsabilizarles de la pérdida de la alcaldía por parte del soberanismo.

En una tesitura similar se encuentra el PSC. Jaume Collboni observa que “todas las posibilidades está sobre la mesa”, pero se niega a entrar en un gobierno que necesite el apoyo del PP. Para el socialista, la idea de Trias es “inconcebible”, y se muestra abierto a entrar en un gobierno de Colau con el objetivo de “propiciar un cambio” y llevar a cabo “políticas de izquierdas”. Collboni había negado durante la campaña que fuera a apoyar a Trias o a Colau, pero este jueves ha reculado y ha dejado su posición abierta a las negociaciones. Barcelona en Comú marcó al PSC como uno de los partidos con quien hablaría para formar gobierno.

Por su parte, Alberto Fernández Díaz, líder del PP, se inclina por hacer alcalde a Trias, aunque no a cualquier precio. El cabeza de lista de los populares contempla mayorías alternativas a Barcelona en Comú, pero también cierra la puerta a la fórmula propuesta por CiU, negándose a apoyar un gobierno con ERC. Las líneas rojas del PP son que Barcelona “no sea la capital de los antisistema ni la capital de los independentistas”. Así pues, el ofrecimiento del candidato del PP solo sería factible cambiando los 5 votos de ERC por los mismos de Ciutadans, un auténtico quebradero de cabeza para CiU, que debe mostrar su cara más nacionalista en la recta final hacia unas elecciones autonómicas que quiere revestir de plebiscitarias.

Relevo tranquilo de Trias a Colau

Mientras que con una mano el alcalde hace sumas extravagantes para calmar los ánimos en su partido, con la otra reconoce que la suerte está echada prometiendo un relevo tranquilo en el poder. Colau y Trias se han reunido este jueves para hablar de ello, y el alcalde saliente ha ofrecido a la ganadora de las elecciones estar presente en la firma de la propuesta de Barcelona a la GSMA, la asociación de operadoras y compañías telefónicas, para que la capital catalana siga siendo sede del Congreso Mundial de Móviles hasta 2023. Esta oferta de las empresas barcelonesas a los gigante del móvil es la última de las gestiones importantes que le queda a Trias por hacer, y es vista con buenos ojos tanto por la líder de Barcelona en Comú como por el resto de fuerzas del consistorio.

Tras la reunión, Colau ha afirmado que Trias da por hecho que ella será la nueva alcaldesa de Barcelona. Sin embargo el equipo de CiU ha salido a desmentirla, tratando de mantener la duda sobre las intenciones del alcalde. Según el gobierno municipal, Trias no se ha rendido aún en su búsqueda de una mayoría favorable, y mantiene abierta la posibilidad de gobernar si Colau no es capaz de conseguir apoyos suficientes. Sin embargo, tanto ERC como PSC tienen la mano tendida hacia Barcelona en Comú, por lo que la alcaldía de Colau se da por hecha en la confluencia.

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