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División en EU: Guerra abierta entre los afines a Garzón y la 'nomenklatura'

El partido, que lleva meses dirigido por una gestora, se parte por el método de elección de la nueva dirección

Más de 300 militantes firman un manifiesto exigiendo que la ejecutiva se elija, como en Izquierda Unida,  por sufragio universal y directo 

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Marga Sanz interviene en el Consell Polític de Esquerra Unida

Un Consell Polític de Esquerra Unida

Esquerra Unida (EU) está en llamas. El partido, que sobrevive con respiración asistida tras quedarse sin apenas recursos tras el fracaso electoral de 2015 -perdió su representación en las Corts Valencianes y el Ayuntamiento de Valencia- no tiene dirección desde enero, perdió a su cartel electoral tras la dimisión de Ignacio Blanco por los malos resultados y ahora está partido en dos.

La fractura se ha revelado poco antes de la asamblea a celebrar el 15 de octubre. En ese cónclave se debe elegir a la ejecutiva del partido, una confluencia de ideologías, partidos e intereses nucleada en torno al Partido Comunista de España. Un sector de la formación, afín al coordinador de Izquierda Unida, Alberto Garzón, solicita que la elección de la ejecutiva sea por sufragio universal: un militante, un voto.

En esa facción se alinean algunos de los rostros más populares del partido: La eurodiputada Marina Albiol, la diputada provincial Rosa Pérez Garijo -denunciante del caso Taula- o los exdiputados autonómicos Esther López Barceló o Blanco, aunque éste está alejado de la primera línea política tras su dimisión. Todos ellos -y más de 300 militantes- han suscrito una "resolución por la apertura y democratización" de EU.

Además del sufragio directo, piden "la apertura en los procesos de decisión", que "la militancia en su conjunto sea el centro de la acción política" -en detrimento de la dirigencia- y "atender a las demandas sociales existentes, incluso por encima de nuestras propias voluntades". En resumen, potenciar las confluencias locales estilo Guanyem, democratizar la organización, abrirla a la sociedad,  concebirla como un instrumento para mejorar la vida de las personas, casi como un movimiento social más, y no en un fin en si mismo.

En palabras de un firmante del manifesto: "La vieja guardia ha aprovechado el vacío de poder para hacerse con el control del partido y manejar el proceso de renovación, dominado por los burócratas". "No hay nadie que apoye a Garzón [Alberto, coordinador general de Izquierda Unida] en la ejecutiva interina", añade como  ejemplo de la falta de pluralidad de la actual dirección.

Roberto Rovira niega esa visión de la actual dirección. Es uno de los nueve miembros y el portavoz de la gestora elegida en febrero tras la dimisión del anterior coordinador general, Marga Sanz. "El Consell Polític Nacional -máximo órgano del partido entre asambleas- discutió el asunto en julio y no optó por el sufragio universal sino por el sistema clásico, que no es menos democrático y además es el que marcan los estatutos de EU".

Ese sistema implica que los delegados presentes en la asamblea de octubre (419, apróximadamente uno por cada siete afiliados) elegirán al 50% de la ejecutiva. La otra mitad será elegida por las organizaciones comarcales del partido. "Los delegados transmitirán, como siempre, los deseos de las bases. Y aunque en EU siempre ha habido varias sensibilidades, del debate interno de la asamblea saldrá un plan político, un documento, que marque la política unitaria del partido",

"No hay falta de democracia ni nada que se le parezca", añade Rovira, que ni siquera ha tenido acceso al manifiesto por "la apertura y democratización" de EU. "Me molesta conocerlo por la prensa, creo que es un detalle de falta de compañerismo". Ricardo Sixto, diputado de EU en Madrid, integrado en A la Valenciana, va más lejos: "Ese manifiesto es un intento de singularizar a algunas personas a falta de elementos políticos destacados o distintivos".

En opinión de Sixto, el método valenciano es más democrático que el utilizado por IU. "Hay listas abiertas y desbloqueadas, se pueden presentar candidaturas individuales o colectivas. Si los firmantes del manifiesto son tan democrátas, que digan si quieren listas plancha", listas cerradas sin opcion de elegir nombres diferentes a los propuestos.

Lucha por el poder con la recentralización de fondo

Sixto dice que esta es una lucha por el poder, aderezada con diferencias personales y  sin transfondo ideológico, ni siquiera la confluencia con Podemos. Cree, de hecho, que el tema en cuestión no es la falta de democracia o la involución, desde las primarias abiertas utilizadas para elegir cartel electoral, a un sistema de elección más cerrado. "El debate es otro: la voluntad de algunos de recentralizar IU y convertir a las organizaciones autonómicas en apéndices de Madrid contra los que defendemos un esquema federal".

"Los otros debates -la democracia interna, los acuerdos con Podemos- son cortinas de humo", añade Sixto. Uno de los firmantes del manifiesto, que prefiere no revelar su identidad, discrepa. "Aunque las diferencias ideológicas existen, aquí lo que hay es una especia de nomenklatura [la élite del Partido Comunista de la Unión Soviética que dominó el país durante la dictadura socialista] que quiere dominar el partido aún a riesgo de alinear al resto".

De existir, esa nomenklatura y el otro sector, en principio más aperturista y alineado con las tesis de Garzón, podrían competir con dos listas en el próximo congreso. Una estaría nucleada en torno al Partido Comunista. Se ha especulado con la que otra estaría liderada por Marina Albiol, eurodiputada y y miembro de la dirección de Garzón

Ella lo descarta rotundamente. "Ya soy responsable de relaciones internacionales en IU. No es conveniente acumular cargos". Tampoco cree que ésta sea una lucha por el poder -"este un debate necesario y provocado porque somos una organización plural con diferentes visiones- aunque reconoce la existencia de dos sensibilidades distintas. Una apoyó a Garzón y la otra a su rival, Paloma López en la elección del actual Consejo Político Federal del partido.

Albiol si estaría dispuesta a participar en una lista que defendiera una organización lo más abierta posible y, a nivel valenciano, más descentralizada. "La actual gestora, por ejemplo, está copada por gente de Valencia. Hay que dar más peso a las comarcas. Lo que nadie quiere es recentralizar o acabar con la estructura federal de este partido. Además, si se llega a acuerdos sobre la línea política, se puede acordar una lista de consenso sin necesidad de votar candidaturas diferentes". El 15 de octubre se sabrá.

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