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El Cabanyal, punt a punt

Cuando el bordado o el ganchillo se usan para protestar contra la destrucción de un barrio

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Bia Santos.

Bia Santos.

Unos ojos vivos y una enorme sonrisa abren la puerta. Bia, solo tiene que ladear la cabeza e indicar con la mano el fondo de la casa para darme cuenta que en segundos ya estoy sentada en medio del taller.

Una mesa abarrotada de páginas bordadas orientan nuestra conversación.

¿Como empezó todo esto?

Fue en 2013, para la XV Edición de Cabanyal Portes Obertes. Las tres generaciones de vecinos y vecinas del barrio iniciamos un proyecto de craftivismo. El craftivismo  pone en valor los trabajos realizados en la esfera privada; como el bordado, el crochet, el patchwork, el ganchillo,…Para convertirlos en vehículo de protesta, en nuestro caso, en relación a la problemática que vivimos en el barrio del Cabanyal.

Primero, hicimos el proyecto Fet a mà :: El ir y venir de las agujas en el  Cabanyal  con una serie de telas ilustradas artesanalmente que fueron ubicadas en la calle José Benlliure, donde se encuentran muchas casas tapiadas. Utilizamos las puertas bordadas como reclamo positivo. Entre aquellos trabajos, destaco Què passa acì?, un bordado de 4×5,5 m. del plano trazado del Cabanyal. Utilizamos hilo rojo para delimitar lo que está declarado como Bienes de Interés Cultural, el resto era hilo negro. Dentro de ese trazado están implantados chips de audio, donde se puede escuchar testimonios sobre el barrio.

Ese plano lo utilizamos en las manifestaciones. Es el mismo que algunos periódicos han sacado con el pie de foto Bordado realizado por la viudas de pescadores del Barrio. Nada más lejos de la realidad, pues fue realizado por vecinos y vecinas del barrio independiente de su estado civil (Risas). ¡Hemos estado reunidos varios viernes bordando como Penelopes!

Otro proyecto fue la realización de una mascletà ficticia. La instalamos en un solar propiedad del Ayuntamiento de Valencia. En cada petardo estaba impresa la foto de miembros de la plataforma así como personas que colaboraran. Contra las rayas marrones los petardos coloridos sonaron a las dos de la tarde del domingo con una traca, ¡cómo no!

Ya que somos ciudadanos petardos . ¡Vamos a ser petardos de verdad! (Risas)

En lugar del color marrón que le había dado…

Sí, ese marrón de marrón, de “ te has metido en un marrón.” Eso que todo el día nos quieren recordar: el marrón en el que estamos.

El resultado del proyecto fue muy positivo y decidimos darle continuidad. Las emociones ya estaban impregnadas de creatividad por parte de los vecinos. Y la gente volvió a preguntar: “ Y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?

Entonces planteé la realización de un libro, una obra participativa donde cada uno podría expresar sus emociones, sensaciones, recuerdos, relaciones, etc… con el barrio. Ya no era necesario que nos reuniéramos con regularidad. La idea era que cada uno pudiera expresarse libremente y que pudieran participar más personas, no solo los vecinos.

Y, efectivamente, hemos tenido mucha participación de personas, artistas y simpatizantes del barrio. Gente de otros barrios de Valencia, así como, de otras ciudades de España y también a nivel internacional.

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¿En qué fase del proceso estáis?

Ahora estamos en el proceso de preparar y organizar las páginas. La gente todavía está enviando páginas. Todavía me quedan muchas por recibir. Tantas que al principio era un libro pero ahora son varios volúmenes, ¡Se han convertido en una enciclopedia!

Encima de la mesa están los volúmenes en proceso de organización. Mientras converso con ella no puede evitar enseñarlos poco a poco. Como un albúm de familia vemos las páginas de Silvia, la de Teresa,…

Aprieta una zona de la página y explica:

Además; dependiendo del contenido, algunas páginas tienen un chip audio referido a un testimonio del barrio. No todas, claro.  Posteriormente también serán colocadas algunas marcas QR para ampliar el contenido del libro a través de fotos, vídeos, textos relacionados con cada página.

Los libros, luego, se van a digitalizar. se va a hacer un E-book, un Web-documental. Este trabajo va a tener muchos desdoblamientos. Ahora está siendo el inicio.

Seguimos viendo la página de Teresa en las que son reconocibles Amparo, Francesc, Félix, Aina…La que será la imagen oficial del Portes Obertes de este año. 

¿Cuantos participantes hay?

Al final tenemos un total de 8 libros, con una participación de más de 60 personas.

¿Hay páginas que tengan participantes múltiples?

Sí, hay unos amigos que trabajaron juntos en una página. Amigos de infancia que se reunieron para hacer la fachada de la casa en la que jugaban cuando eran niños. También una familia de madre, padre e hija, vecinos de toda la vida que plasman sus sentimientos y recuerdos, como el banco en el que se sentaba el abuelo para charlar con sus amigos. O también, otra familia que plasma recuerdos de la casa de la abuela, su fachada, sus ladrillos. Otra página está hecha por tres generaciones de mujeres que se encuentran para coser hilos de recuerdos: madre, hija y nieta. Y por ahí va.

Vemos la página de Amparín. Una señora mayor, miembro de la Plataforma desde sus inicios, ha llenado de cruces multicolores su página. También vemos la página de Maruja. Después vemos la página de Marilo, una chica de Bilbao que vio la iniciativa por Internet y que quiso participar. Otra de una chica italiana que vivió en el Cabanyal.

En este momento estás organizando los libros ¿Cuáles son las pautas que sigues?

Ahora estoy montando todavía pero la portada de los libros va a ser sobria porque dentro tienen mucha información y carga. Después, está en cada volumen el índice con el nombre de los participantes.

Internamente, procuro organizar las páginas dentro de una secuencia de temas enlazados. Unos serán más reivindicativos, otros más de recuerdos, otros más ligados a la cuestión del barrio y del espacio, etc. Curiosamente, el año pasado vino una profesora invitada a la UPV que realizó un taller sobre “ Encadenado” y me apunté pensando que algún día me podría servir. Y es que ¡El universo conjura a nuestro favor!

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Cambia la página y aparece la de Teatre Íntim, las de Sergi y Lola, Tina…Una profesora de Brasil. Unos suizos miembros de la Plataforma. Una chica joven del barrio. Ojeamos las páginas de Rosi y Peter.

La relación del mundo del arte con Portes Obertes y las reivindicaciones del Cabanyal han sido muy estrechas pero, ¿Qué tal los vecinos en todo esto?

Lo interesante de Portes Obertes y de toda la actividad que hay en el Cabanyal es que ha asimilado a la gente esa cosa del mundo del arte. Todo el mundo a su manera plasma ese sentimiento y esa iniciativa artística. Cada uno a su manera acaba siendo contaminado con el mundo del arte.

La historia del craft surge a partir de eso. La gente después de tantos años de abrir las casas y de tener esa relación con el arte también pasa a estar contaminado y se vuelven también un poco artistas, a partir de entender el arte, de entender las performances. ¡Imagínate la primera vez que las señoras mayores vieron una performance! Ahora ya todo el mundo entiende lo que es una performance o una cacerolada… Está naturalizado.

También, la historia de Portes Obertes es la de un cuño social y político. Aquí hay una implicación comprometida con la problemática. Los artistas que vienen tienen ese compromiso y solidaridad con la causa, participan de forma altruista. Los vecinos abren la casa porque hay un compromiso. Los vecinos llevan dieciséis años abriendo sus casas y no es fácil compartir su privacidad. Hay ese compromiso que al final es de los vecinos con la cultura y de la cultura con los vecinos.

En este proyecto del Cabanyal punt a punt algunos participantes son artistas, otros no, pero cada uno ayudado de su imaginación y de su relación con el barrio acaba plasmando igualmente ¿no?

- Claro, porque el Cabanyal genera malestar e incomodidad desde el ámbito de la cultura y del pensamiento de lo complejo. La construcción simple, perfecta y completa de un discurso negativo no estaba resuelta pues siempre había un pieza del puzzle que no cuadraba. Frente al pensamiento duro no hay nada como ese blandiblup del arte que habéis utilizado, ¿No?

-Mira, ese es el caso del proyecto Archivo Vivo. Un proyecto que ha sido muy importante y del que se ha hecho eco toda Europa. Ganamos el Premio de la Fundación Europa Nostra que es la institución más importante a nivel europeo de defensa del patrimonio. Igualmente, el Cabanyal está en la lista negra de la World Monuments Fund; una fundación norteamericana que pone en alerta patrimonios mundiales en riesgo de desaparición. También, el Cabanyal está incluido en la lista roja de Hispania Nostra…Todo esto ha molestado porque son premios que han dificultado el desarrollo y avance de los planes del Ayuntamiento de Valencia.

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¿Crees que los afectos son la materia que da vida a estos objetos inclasificables?

Aquí hay una unión emocional muy fuerte entre las personas. Cada uno tiene sus sentimientos y los plasma. Para algunos participar en el proyecto realizando su página ha sido mejor que hacer una terapia.

Me explica la página bordada por la hija de Vicente y la playa de Brigida, la casa de Lidon.

Por supuesto, la gente está cansada del barrio, por toda su problemática, pero empieza a ver todo lo que se ha realizado. Esas acciones producen un eco que va más allá del barrio y viaja por todas partes.

Es muy atractivo y llama mucho la atención la degradación. Es la imagen que se ve con mayor facilidad pero esa imagen no debemos potenciarla. Esa es, precisamente, la imagen que beneficia a los que quieren destruir el barrio.

Por eso, siempre planteo una posición positiva y propositiva. Es necesario lanzar la mirada más allá, percibir pequeños detalles, pasear por las calles mirando alrededor y percibiendo a las personas, la iconografía peculiar de una artesanía modernista popular.

Desde este lugar empecé a desarrollar otro proyecto que fue también una herramienta complementaria para el CraftCabanyal. Se trata de “Tocar El Cabanyal”, un repositorio online y una recopilación de la decoración de los edificios y calles del barrio. Son imágenes e iconos del modernismo popular. Es también un proyecto colaborativo ya que las personas tanto vecinos como visitantes del barrio envían fotos de detalles del barrio que pasan desapercibidos muchas veces en el día a día. Las imágenes son geolocalizadas y el usuario puede también pasear por el barrio.

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Seguimos ojeando páginas de Carlos y Lupe, la de la madre de Bia, otra vecina,…

Sabes que el arte contemporáneo tiene muchos problemas con el tema del amor y los afectos. A mí misma me costó pensar, cuando veía las hojas sueltas del libro, pensarlo de ese modo. Mis prejuicios se pusieron en funcionamiento. Fue hablando con una amiga que me dijo que si no lo veía era también un síntoma pero, claro, lo era de que era incapaz de verlo…

El  craft es artesanía. Es eso que cada uno sabe hacer a su manera porque no hay una escuela de bellas artes donde te enseñen, porque nadie tiene que justificar esa página y escribir un texto. Cada uno se expresa con sus recursos y como puede, artesanalmente. Claro, yo estoy aquí ahora como artista cogiendo esa artesanía para darle forma de libro, de documental, de E-book. Esa es la intermediación que hace el artista pero los participantes no tienen esa obligación y no tienen el por qué tenerla. Ni hacer nada refinado. Todos sabemos cortar un papel, coser un botón, etc…

Vemos la página de Diego y Clara, la de Isadora, Maite y Gabi, Mª Luisa, Vicenta, una chica recién llegada al barrio. La página bordada por toda la familia de Mercé. La página de Angeles, la de Vega, la poesía de la madre de Carlos, la de Carmen…

Sí, pero es cierto que el mundo del arte genera mucha incapacidad…

Por las técnicas, por las estéticas, etc. Pero yo, como estoy fuera del sistema del arte y sé que estoy fuera, pues ¡me la suda la gamba! Y entonces, ¡hago mi proyecto como me da la gana! Y quiero que todo el mundo participe y esté yo orgullosa de ver su obra. Es lo que pasa ahora. Están todos orgullosos de sí mismos, enseñándolo, contentos de su exposición, invitando a sus amigos. Están muy orgullosos de enseñar su obra en su barrio porque antes presentaban la obra de los demás. Tenían el placer de abrir la casa pero era la obra del artista y el artista como un gran “¡Oooooooohhh!”.

No, no, el artista eres tú y tú también puedes poner tu grano de arena expresando como puedas ese cariño y ese amor que tienes por tu barrio. Es que a través de tu arte tú también puedes ayudar a la revitalización del Cabanyal.

Y luego toda esta concepción del artista que tú conoces bien, el artista que está en el sistema del arte…

Ahora está muy de moda la cuestión de los colectivos. Lo he visto en la Bienal de São Paulo, en la Bienal de Berlín. Claro, es que no se para de institucionalizar una cosa que está ahí. Al sistema del arte le gusta mucho institucionalizar lo que es el arte público. Las intervenciones públicas no son para estar dentro de una galería ni dentro de una exposición. Esas intervenciones son para estar ahí, en el espacio público. Ahí es donde tienen que estar.

Y tampoco necesitan reconocimiento institucional…

No, tampoco. Comunica de otra manera, no así.

Hacer este trabajo, dinamizando a la gente, hace que ésta se sienta muy productiva. Saben que pueden pensar y hacer algo creativo, ¿no? Es ir más allá del punto de cruz que aprendieron en la escuela.

Estos objetos ya están instituidos. No hace falta meterlos en un museo ni nada. Pero, si tú tuvieras que guardar algo de esas energías que mueven todo eso, ¿Cual sería la que más sacarías para hacerle frente al horizonte que nos viene?

La autoestima de sentirse útil. Gente que ha acogido a artistas y ha abierto su casa ahora sienten que ellos también van a estar ahí presentes. Mostrar que han puesto un granito de arena más para divulgar el valor que tiene el barrio.

Para aquellos más curiosos, Bia Santos está publicando una explicación de cada página por día en su Facebook.

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