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Arabia Saudí: tecnología al servicio de los guardianes

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Manal Al Sharif durante una conferencia. Foto: Amnesty International Norge (Flickr)

Manal Al Sharif durante una conferencia. Foto: Amnesty International Norge (Flickr)

En Arabia Saudí usamos tecnología del siglo XXI al servicio de nuestras ideas de la edad oscura. Manal Alsharif


Fue la activista saudí Manal Alsharif, que desafió en 2011 la prohibición que impide a las mujeres conducir, quien alertó de que en los últimos días ciudadanos saudíes habían recibido mensajes en sus teléfonos móviles cada vez que sus esposas cruzaban la frontera. La noticia se extendió enseguida por las redes sociales, acompañada de denuncias de gente dentro y fuera del país. Tecnología para controlar a las mujeres, titulaban medios y activistas de todo el mundo. ¿Pero qué supone realmente este nuevo sistema electrónico?

Arabia Saudí es el único país del mundo donde las mujeres tienen prohibido conducir, un hecho que recibe cada vez más oposición dentro y fuera del país. Es sólo una más de las múltiples trabas que sufre la población femenina en un estado que les niega la mayoría de derechos. El concepto de custodia masculina que establece el Derecho de Familia erige a los hombres en sus guardianes y limita sus derechos en lo referente al matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos, la sucesión, la propiedad, la elección del lugar de residencia, la educación y el empleo. También en lo relativo a sus movimientos. Para esto último, el Ministerio de Interior saudí cuenta con tecnología puntera que hace que resulte más sencillo que los guardianes puedan controlar a las mujeres a su cargo.

No solo a las mujeres. El servicio del que dispone el Ministerio de Interior desde 2010 permite a los hombres registrarse para recibir actualizaciones sobre todas las personas a su cargo, que figuran incluidas en su documento nacional de identidad: hijos e hijas menores de 21 años y esposas. Desde noviembre de este año el servicio incluye un dispositivo electrónico que detecta desplazamientos al exterior del país y que afecta de forma especial a las jóvenes estudiantes que se trasladan a diario a universidades de países vecinos como Bahréin. Cada vez que una de estas mujeres, o cualquier joven menor de 21 años, cruza la frontera se envía un sms automático de las autoridades de inmigración a su tutor o guardián.

La doctora saudí Badria Albashir publicó el 19 de noviembre en el diario Alhayat un artículo en el que se mostraba especialmente crítica del efecto que esta medida tiene en las mujeres: “Tú descansa, que ya controlamos a tu mujer por ti” [ár]. Las redes sociales se han llenado de comentarios al respecto, muchos de ellos jocosos.

“Si necesito un sms para enterarme de que mi mujer se va del país, o estoy casado con la mujer equivocada o necesito un psiquiatra”, bromeaba un usuario en Twitter.

“Este tipo de medidas recuerdan a los cinturones de castidad que datan de hace 300 años. Cada vez estamos más asfixiadas y con menos margen de movimiento”, explica la activista saudí Manal Alsharif a Eldiario. Y añade: "En Arabia Saudí utilizamos tecnología del siglo XXI para nuestras ideas de la edad oscura".

No es la única que establece el paralelismo entre el sistema electrónico de control de los movimientos de las mujeres con el cinturón de castidad. Esta imagen ha sido ampliamente compartida en redes sociales:



Según el periodista saudí Ahmed AlOmran, el problema no es el servicio electrónico de envío automático de mensajes, que en realidad ahorra a las mujeres y menores que quieran viajar trámites engorrosos que requerían hasta ahora de una autorización previa de su guardián. “El problema es que el Gobierno está reforzando leyes que imponen la tutela de los hombres, en la que mucho de nosotros no creemos. El Ministerio de Interior debería ofrecer una casilla en la que marcar ¨Mis parientes femeninas no necesitan mi permiso para viajar¨, pero por desgracia ese día aún no ha llegado”.

Suponga o no esta medida un aumento del control sobre las mujeres, lo cierto es que ha contribuido a avivar un debate que a las autoridades saudíes les resulta cada vez más difícil eludir. Atrapada entre la presión nacional e internacional y los sectores más conservadores del país, la monarquía saudí combina tímidos pasos que apuntan a una apertura en cuestión de igualdad con el refuerzo de la tutela masculina que establece el Derecho de Familia. El aumento de la presión sobre este reino que anula al 50 por ciento de su población condicionará en gran medida que cristalicen los avances que las saudíes llevan años demandando.


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