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Tres artículos sobre Arnaldo Otegi que puede que te hagan reflexionar

Dos periodistas vascos y un navarro explican por qué Otegi no debería haber pasado seis años y medio en prisión, y también por qué no es un héroe al que haya que ensalzar

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1- Diez razones para excarcelar a Otegi, por Iker Armentia

Es un texto de hace ya dos años, pero sigue en vigor: explica muy bien por qué la sentencia de la Audiencia Nacional que ha hecho pasar al líder de la izquierda abertzale seis años y medio en prisión fue un gran disparate, muy difícil de tragar. Iker Armentia repasa las grandes lagunas de ese proceso penal a partir de los argumentos del magistrado del Tribunal Supremo Alberto Jorge Barreiro, el juez que firmó el voto particular pidiendo la libre absolución de Otegi.

2- Otegi, historia de la venganza contra una paz inconveniente, por Arturo Puente

La contradicción fundamental del proceso penal contra Otegi es lo que pasó poco después. “Es imposible sostener que la construcción de un partido abertzale sirviera para mantener viva a ETA. Más bien se ha demostrado lo contrario”, escribe Arturo Puente, que repasa la historia del caso Bateragune y por qué la defensa de Otegi tenía razón. ETA dejó de matar y la izquierda abertzale, dentro de ese mundo, empujó hacia ese final. No es mérito exclusivo de Otegi, ni mucho menos: ETA no hubiese dejado de matar si no estuviese también acorralada militar y políticamente. Pero en el año 2009, cuando Otegi fue detenido, una parte importante de la izquierda abertzale que él encabezaba se oponía a la estrategia violenta de ETA.

3- Ni un aplauso para Otegi, por Igor Marín

“Cambiar de opinión y propugnar el cese de la violencia no es de héroes, es de seres humanos”, afirma Igor Marín, que también recuerda que ese mismo Otegi que al final presionó a ETA para que abandonase las bombas, durante años justificó esos asesinatos. Que Otegi fuese injustamente encarcelado no hace de él un hombre de paz. Tampoco lo hace que, en el último momento, cuando ETA estaba ya casi derrotada, se decidiese a liderar un cambio en la izquierda abertzale que no llegó por un cambio en sus principios morales sino por pura táctica.

Se puede aplaudir la puesta en libertad de Otegi, porque su condena era injusta. Pero eso no hace a Otegi digno de unos aplausos que jamás merecerá.

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