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¿Cuáles son las claves del éxito de Unión, Progreso y Democracia?

Seis años después de la irrupción del partido liderado por Rosa Díez, y desafiando a los que le auguraban un futuro efímero, el color magenta sigue en expansión. 

Una de las claves del éxito de UPyD es ser percibido como un partido ideológicamente ecléctico y alejado del establishment.

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Rosa Díez, convencida de que UPyD decidirá pronto "cómo se gobierna" en España

El diputado Carlos Martínez Gorriarán, Rosa Díez y Álvaro Pombo en un acto de UPyD.

El partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD), liderado por la exdirigente socialista Rosa Díez, irrumpió en la escena política española en el otoño de 2007. Apenas seis meses después, en las elecciones generales de marzo 2008, llegaría para muchos analistas la sorpresa al comprobar que este nuevo partido conseguía superar la barrera electoral y entraba en el Congreso con un escaño (conseguido en la circunscripción de Madrid) y el apoyo de más de 300.000 votantes. También desafiando a los que le auguraban un futuro efímero, en estos seis años el color magenta se ha ido extendiendo con fuerza y ganando cuota en el mercado electoral.

En diferentes tipos de convocatorias (generales, europeas, autonómicas y locales) UPyD ha logrado representación política. Esta formación está hoy presente en el Congreso de los Diputados, en el Parlamento Europeo, en varios Parlamentos Autonómicos (Asamblea de Madrid, Parlamento Vasco y Parlamento asturiano) y Ayuntamientos (como el de Madrid).

Justo ahora, hace dos años, Díez celebraba el éxito de las últimas elecciones generales. El 20 de noviembre de 2011 su partido logró más de 1.100.000 votos, que se traducían en 5 escaños (4 conseguidos en Madrid y 1 en Valencia). Y dos años después el “techo electoral de” UPyD parece seguir sin encontrar límites. Aunque en diferente magnitud, todos los sondeos apuntan en la misma dirección ascendente respecto a sus últimos resultados (véase, en el gráfico 1, la estimación de voto realizada por el CIS).

Si ahora se celebraran las elecciones generales el partido de Díez doblaría holgadamente sus resultados de 2011 (ver la última encuesta de El Mundo) o, en el mejor de los casos, los triplicaría (de acuerdo con la última encuesta de la Cadena Ser, realizada por la empresa MyWord).  Incluso UPyD podría convertirse en la tercera fuerza política de ámbito nacional, superando a IU (encuesta de la Cadena Ser).

Gráfico 1. Evolución de la estimación de voto de UPyD en elecciones generales realizada por el CIS (abril 2008-octubre 2013). En el gráfico también está incluido el porcentaje de voto válido conseguido por UPyD en las elecciones generales celebradas el 9 de marzo de 2008 y el 20 de noviembre de 2011.

Ante la fuerza emergente en que se ha convertido UPyD, cabe plantearse cuáles son las principales claves de su éxito. Y, entre ellas, podemos destacar:

-El tirón de Rosa Díez. Desde hace prácticamente tres años, Díez es la dirigente de ámbito nacional mejor valorada por los ciudadanos. En el último barómetro del CIS, correspondiente a octubre, Díez es la única líder política que logra una puntuación media superior al 4, situándose muy por delante del presidente del Gobierno (2,42) y del líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba (3,13). Díez triunfa entre sus electores (siendo la política de ámbito nacional mejora valorada por sus votantes) y goza de una imagen relativamente buena entre los votantes del PP y del PSOE. Los electores del PP puntúan más alto a la dirigente de UPyD, que a Mariano Rajoy, mientras que los electores socialistas dan tan sólo una décima más a Rubalcaba, que a Díez. En la misma línea, nos encontramos que en el electorado de IU, Díez está mejor valorada que Rubalcaba (ver tabla 1).

Tabla 1. Valoración media de los líderes políticos de ámbito nacional. Escala de 0-10. Fuente: Barómetro del CIS de octubre de 2013.

-Aglutina el voto del descontento: Hace seis años un sector nada desdeñable del PP veía con buenos ojos que, al calor de la política antiterrorista seguida por el entonces gobierno de Zapatero y de la política territorial a cuenta del Estatut catalán, surgiera una fuerza política liderada por una ex dirigente socialista que sirviera para restar votos al PSOE. Pero la formación de Rosa Díez se ha revelado como una fuerza política atractiva para los electores de ambos partidos. Según las encuestas postelectorales del CIS, en las elecciones generales de 2008, un porcentaje más alto de antiguos votantes del PP, que del PSOE, optaron por UPyD. Unas proporciones que cambiaron en las elecciones generales de 2011, cuando cerca de 5% de los votantes que habían optado por el PSOE en 2008 reconocieron haber votado a la lista encabezada por Rosa Díez, frente al 2,1% de antiguos votantes del PP.

Ahora nuevamente, y dado el descontento masivo de muchos de los electores que optaron por el PP en las elecciones generales de 2011, UPyD parece captar más votos potenciales de la formación conservadora, que del partido socialista (cuyo mermado electorado de 2011, ya formaba parte de su núcleo de votantes incondicionales).  Asimismo, entre los que votaron en blanco en las elecciones generales de 2011, UPyD adelanta a los dos grandes partidos como opción de voto (ver tabla 2).

El perfil del votante de UPyD, según se desprende de las encuestas del CIS, responde al de un hombre de entre 25 y 44 años, de clase media-alta, que se identifica principalmente con la etiqueta política de liberal, tiene estudios superiores, vive en una ciudad de tamaño grande y es nacionalista español.

Tabla 2. Intención de voto (elecciones generales) de los electores que declaran haber votado al PP, PSOE, UPyD y en blanco en 2011. Fuente: Barómetro del CIS de octubre de 2013.  No se incluyen todas las opciones de voto.

-Ha conseguido ser percibido como un partido ideológicamente ecléctico y alejado del establishment: Desde su irrupción el objetivo de UPyD ha sido aparecer como un partido “meta-ideológico”. En numerosas ocasiones Rosa Díez ha insistido en que su partido no es “de izquierdas, ni de derechas”, sino que es “transversal” (además de “laico, inequívocamente nacional y progresista”). Ser percibido como un partido difícilmente clasificable es consustancial a una fuerza política que intenta “pescar” en diferentes caladeros electorales. Dentro de su público objetivo están los votantes que se sitúan en el centroizquierda y en el centroderecha (como la propia Rosa Díez reconoció, hace unos meses, en una entrevista).

De acuerdo con las encuestas del CIS, los ciudadanos consideran a UPyD como un partido de centro (con una media de 5,25 en una escala ideológica donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha). Pero tras ese dato se esconde un alto porcentaje de ciudadanos que no sabe dónde ubicar a esta formación. En julio de 2013 (último dato disponible) casi un 40% de los encuestados por el CIS se acogió a un “no sabe” cuando se le pidió que colocara a UPyD en la escala ideológica.

Y es que en algunas áreas UPyD tiene posturas más próximas a la derecha y en otras (como en el laicismo) a la izquierda, lo que alimenta su imagen de partido ecléctico. Una imagen que la da un gran rédito. Al igual que su discurso antiestablishment, condensado en el eficaz mensaje de que esta formación representa la “alternativa”, frente a la “alternancia” que suponen el PSOE y el PP.

-Está demostrando una gran habilidad para moldear su oferta política: A medida que ha pasado el tiempo, UPyD ha ido ampliando el abanico de su oferta política, mostrando una gran habilidad para abanderar los temas que, en cada momento, le pueden resultar más rentables desde el punto de vista electoral.

Así, por ejemplo, la defensa de la unidad de España y la lucha contra los nacionalismos periféricos se ha convertido también en la lucha contra el despilfarro de las Administraciones en un contexto marcado por la crisis económica. Y, en la misma línea, la necesidad de regeneración democrática se ha convertido también en la denuncia del PP y del PSOE como cómplices de la estafa de las participaciones preferentes.

-Cuenta con el apoyo instrumental de una parte de la derecha mediática: La exitosa entrada de UPyD en la escena política española se debió, en gran parte, al apoyo que recibió Rosa Díez de la derecha mediática durante la primera y la segunda legislatura de Zapatero. Hoy los medios de la derecha no le dan tanta cobertura a UPyD, pero, para una parte de ellos, Rosa Díez sigue siendo un “instrumento” con el que marcar el paso al PP de Rajoy (en particular, en lo que se refiere a la defensa de España). Recientemente en una noticia de El Mundo se ensalzaba a la formación de Rosa Díez al destacar que “ha logrado enhebrar un discurso que cada vez convence a más. Planta cara sin medias tintas a las derivas nacionalistas, se muestra inflexible frente a la corrupción y propone dedicar los recursos a las personas en lugar de a las estructuras elefantiásicas de una Administración multiplicada por tres”.

Más allá de estas claves que pueden contribuir a explicar el éxito de UPyD, es cierto que el actual contexto marcado por el profundo descontento político de los ciudadanos favorece su expansión como “partido protesta” o partido de los descontentos.  Y, este sentido, podría hablarse de un cierto efecto burbuja. Pero, por otro lado, UPyD está buscando fidelizar a sus votantes y asentarse electoralmente.

Por ahora, y bajo el siempre pacificador horizonte de éxito electoral, UPyD ha sabido aprovechar las oportunidades y “tapar” los episodios negativos que también han protagonizado, en este tiempo, como formación política  (discrepancias internas y salidas de tono de sus políticos más mediáticos como Toni Cantó). A medio plazo, y ante la previsión de que el descontento se traduzca en una mayor fragmentación del voto, convertirse en una fuerza de gobierno  puede ser su gran desafío. En un partido político de estas características, las contradicciones entre programa político y acción de gobierno, así como la frustración de expectativas de sus electores, podrían llegar a ser letales. Paradójicamente el arrollador éxito de UPyD puede ser el germen de su propio fracaso.

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