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Pedro Sánchez marca distancias con su número dos en el PSOE

César Luena se mantiene en un segundo plano desde hace meses y varios dirigentes asumen parte de su cuota de poder

Las diferencias con Sánchez y su jefe de gabinete así como el enfado de los barones con el secretario de Organización están entre las causas del distanciamiento

En Ferraz hay quienes celebran la incorporación de Rodolfo Ares y de José Enrique Serrano al equipo porque aportan "cordura en el caos"

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El líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a su número dos, César Luena, en una imagen de archivo EFE

"¿Alguien sabe si César Luena está vivo?", la pregunta, en tono jocoso, circuló por la sala de prensa entre los periodistas en la noche electoral. El número dos del PSOE lleva desde el 25 de enero sin comparecer en Ferraz. Fue en plena crisis interna por los posibles pactos de Pedro Sánchez para llegar a Moncloa, que escondía de manera soterrada la batalla por el liderazgo del partido. 

Luena era la voz de la Ejecutiva del PSOE hasta ese día. Si no comparecía Sánchez, lo hacía él salvo que la temática de la rueda de prensa versara sobre alguno de las áreas de los miembros de la dirección. También la tradición del PSOE es que sea el secretario de Organización quien analice los resultados electorales. Luena lo hizo tras el 20D pero no fue así tras el 26J. Fue Antonio Hernando a quien Sánchez designó como portavoz este lunes. 

Fuentes socialistas admiten el distanciamiento de Sánchez con su número dos e incluso una cierta pérdida de confianza, que piensan que se ha materializado con el reforzamiento de otros dirigentes que han rodeado al candidato en esta campaña. Parte de las atribuciones de Luena se las han quedado Óscar López, Antonio Hernando y el veterano Rodolfo Ares. En Ferraz hay quienes celebran la incorporación de Ares y de José Enrique Serrano al equipo de Sánchez porque aportan "cordura en el caos". Hernando, Ares y Serrano pilotaron las negociaciones de la investidura, en las que Luena no participó, como sí hizo, por ejemplo, su homólogo andaluz durante las conversaciones para que Susana Díaz se quedara en San Telmo.

Hernando ocupó la portavocía del Comité Electoral, el órgano encargado de pilotar la campaña, que Luena dirigía pero en clave interna. A Óscar López le encargaron para el 26J el contacto con la prensa y el diseño de la estrategia. Fueron Ares y López quienes mantuvieron una charla informal con periodistas en el ecuador de la campaña. Esa atribución fue en otros comicios de los secretarios de Organización. 

La periodista Esther Palomera en El Huffington Post informó de las primeras "fisuras" entre Sánchez y Luena por la actitud del candidato socialista de ignorar las directrices incluso de su Comité Electoral. Fuentes socialistas admiten la existencia de diferencias de criterio especialmente entre el secretario de Organización y el jefe de gabinete de Sánchez, Juan Manuel Serrano, y sitúan el inicio del distanciamiento en la antesala de los comicios del 20D.

Luena, a quien corresponde el mantenimiento de la coordinación entre Ferraz y las federaciones, enfadó profundamente a los barones en plena crisis interna. El detonante fueron las palabras que dedicó a los dirigentes territoriales durante un encuentro con periodistas tras el tenso Comité Federal del 28 de diciembre, cuando varios presidentes autonómicos fijaron las líneas rojas para los pactos de Gobierno. Detrás de esa maniobra estaba el intento por acelerar la sucesión de Sánchez. 

" Venían como venían y se han ido como se han ido", llegó a decir el número dos del PSOE sobre los dirigentes regionales, de los que aseguró que habían amagado con recoger firmas para forzar el adelantamiento del Congreso en el que los socialistas deben posicionarse sobre el liderazgo. Luena despreció el poder de los barones a quienes comparó con "un militante más". Esa comparecencia off the record llegó a oídos de los dirigentes territoriales, que se han quejado, además, de amenazas por parte del secretario de Organización de "desestabilizar" sus federaciones ante los congresos que seguirán al federal. 

Algunas fuentes sostienen que el distanciamiento entre Sánchez y Luena ha sido una decisión del primero para limar asperezas con los barones ante la disputa que se avecina en los próximos meses. De hecho, fuentes socialistas dan por hecho que no mantendrá su cargo en el caso de que Sánchez consiga salvar su despacho en Ferraz. Sin embargo, otros dirigentes socialistas creen que Luena está allanando el terreno precisamente para situarse en mejor posición si Sánchez no revalida su cargo. "Siempre ha jugado a lo mismo, a varias cartas. Ha dado por amortizado a Sánchez y empieza a buscar una salida", expresa un miembro de la Ejecutiva sobre la actitud del número dos del PSOE.

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