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La comisión del PSOE para reformar la Constitución nace desdibujada

Ferraz se conforma con que la comisión eche a andar pese a la falta de participación de Unidos Podemos, PNV, PDeCAT y ERC y el desinterés del PP y Ciudadanos 

Rajoy ha descafeinado el alcance del debate tras asegurar: "Nunca he sido partidario de hacer reformas de la Constitución, salvo que tengamos muy claro para qué hay que hacerlas"

Pablo Iglesias califica el órgano parlamentario como "un triste intento del PSOE de apuntarse un tanto que no ha servido para nada"

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Borja Puig (PSOE)

La Comisión para la evaluación y la modernización del Estado autonómico propuesta por el PSOE para abordar en el Congreso una posible reforma constitucional para solucionar la crisis territorial llegó herida a la Cámara y cuando va a empezar a andar este miércoles está prácticamente muerta. Unidos Podemos, PNV y los partidos independentistas han anunciado que no participaran mientras que Ciudadanos y PP han mostrado su desidia ante un proyecto en el que el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, pretende que salgan una  serie de recomendaciones para la mejora del modelo autonómico.   

El PSOE ignora tanto el plantón de Unidos Podemos y los nacionalistas como las advertencias de Ciudadanos, que se ha convertido en el centro de buena parte de sus ataques por la competencia electoral. Pedro Sánchez ha asegurado que no se plantea un acuerdo con Albert Rivera como el que sellaron hace un año y medio porque Ciudadanos se ha situado a "la derecha del PP".

"Esta comisión no será un instrumento útil y podría estar obstaculizando una verdadera reforma constitucional ya que se fija en una situación para dar más privilegios o rebajar el control a Catalunya cuando debería estar centrada en asuntos como la eliminación de los aforamientos, la desaparición del Senado o la discriminación en la sucesión al trono", declaró el portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, tras anunciar que habían rechazado un puesto en la Mesa de la comisión haciendo patente su escaso interés por entrar en el debate territorial.

El presidente del Ciudadanos, Albert Rivera, ya había mostrado con anterioridad su falta de interés por la comisión cuando declaró  su negativa   a "participar en un pasteleo" de PSOE y PP  con "golpistas", en referencia al PDeCAT. Esta posición se suavizó ante las llamadas del Gobierno para dar la imagen de unidad a la hora de poner en marcha el artículo 155. 

Margarita Robles apremió a la presidenta del Congreso para que constituyera la comisión, pese a las reticencias ya mostradas públicamente por el resto de grupos. El apoyo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy a esa comisión –a la que seguirá la apertura de la subcomisión para la reforma de la Constitución– es lo que Sánchez consiguió a cambio de su apoyo cerrado a la aplicación del artículo 155. Ferraz necesita que eche a andar y atribuirse el éxito de abrir la discusión sobre la modificación de la Carta Magna.

Apoyo instrumental por el 155

Sin embargo, la desgana del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que mostró en una entrevista en la emisora Cope con la iniciativa socialistas —"Yo nunca he sido partidario de hacer reformas de la Constitución, salvo que tengamos muy claro para qué hay que hacerlas, pero no puedo ir contra la unidad, contra la soberanía y la igualdad de los españoles", comentó Rajoy — solo termina por demostrar que el pasado apoyo del PP a la comisión del PSOE era instrumental como vía para conseguir su respaldo para la intervención de la autonomía catalana.  

"El Estado de las Autonomías ha funcionado razonablemente bien y garantiza la solidaridad entre los españoles" insistió Rajoy para defender que no hay que cambiar lo que funciona. Fuentes del PP añadieron que el compromiso de su partido con los socialistas era "dar el respaldo para que la comisión empezara a andar pero nada más".

Para acentuar la falta de significación que puede tener la comisión, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, apuntó que el el organismo servirá para "abrir un espacio de diálogo y encuentro para escuchar las propuestas que tienen que hacer algunos para actualizar, modernizar y mejorar nuestro modelo territorial, en especial el sistema de financiación autonómica", cuando hay otras instituciones con más peso donde discuten las cuentas de las comunidades.

ERC dijo desde el principio que  no participaría en el comisión mientras que la activación del artículo 155 para la intervención de la Generalitat y el posterior encarcelamiento de algunos dirigentes del Govern ha hecho que otras formaciones como el PDeCAT y el PNV se desmarquen de la propuesta de Pedro Sánchez.

"Sin utilidad política"

El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, apuntó que "mientras haya presos políticos y esté aplicándose el 155, esta comisión no tiene utilidad política", a la vez que planteo la necesidad de crear un instrumento en la Cámara para  "discutir específicamente la cuestión catalana, que va mas allá de la cuestión territorial".

En un sentido similar se expresó el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que vinculó su participación a que este órgano del parlamento debata primero "los problemas nacionales, que es el caso vasco y catalán" ya que, a juicio de Esteban, "si se mezclan los problemas que pueda tener Extremadura con los que puede tener Cataluña, la comisión no va a servir para nada".   

El dirigente del PNV no descartó que en un futuro entren a aportar su posición en la comisión, pero dejó claro que van  "a atender las causas que han hecho surgir la idea de que se cree esta comisión y, luego, si hay otras problemas de tipo autonómico, político y administrativo que quieren solucionarse, que se hagan en otro momento, pero no mezclemos unas cuestiones con otras porque las conclusiones serían equivocadas".

Finalmente el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, concluyó que "con varios miembros del Govern encarcelados y con el PP, PSOE y Ciudadanos, el bloque monárquico pidiendo echar más leña al fuego y más represión y con los partidos catalanes y vascos fuera, esa comisión es un triste intento del PSOE de apuntarse un tanto que no ha servido para nada".

La dirección socialista se muestra confiada en que el resto de grupos acaben participando en los trabajos, pese a que no han mostrado todavía ninguna intención de hacerlo.  El diputado del PSOE José Enrique Serrano, que fue jefe de gabinete de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, será el presidente de la comisión. El PP y el PSOE se repartirán los cinco puestos de la Mesa de la Comisión, una vez  que Ciudadanos renunció a tener su representación.

El PSOE tiene ya su plan, del que no da muchos más datos aparte de que tiene previsto que los 'padres' vivos de la Constitución y los presidentes autonómicos sean los primeros en comparecer.

La intención de Sánchez es que de esa comisión de estudio salgan una serie de recomendaciones para la mejora del modelo autonómico. En el PSOE evitan pronunciarse sobre la amenaza del PP de que la reforma de la Constitución sirva para promover una regresión autonómica. Sánchez defiende que la modificación debe servir para mejorar el autogobierno, que pasa por federalizar el Estado, e incluso reconocer las "aspiraciones nacionales" de Catalunya, algo a lo que PP y Ciudadanos no están dispuestos.

De hecho, el portavoz del PP en el Congreso avisó de que la comisión "no tiene como objetivo abrir una puerta a los independentistas para romper la soberanía nacional".

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