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Aquellos niños que veían Bandolero y La Banda son hoy periodistas preocupados por su futuro... y por su profesión

Foto de familia de los asistentes a La Banda Journalism Fest en Málaga.

Antonio Morente

4 de marzo de 2023 19:06 h

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Vaya por delante que el punto de partida es peliagudo: un encuentro de jóvenes periodistas andaluces, muy bien, pero ¿qué horquilla de edad significa ser joven? ¿Qué se aplica, el criterio del Bono Alquiler Joven en Andalucía, que es hasta los 35 años, o el de la Tarjeta Joven de Transporte, que pone el tope en los 30? ¿Cuela eso de ser joven de espíritu aunque se tenga más años que un bosque? Eso no quedó muy perfilado en el punto de partida, pero eso no ha impedido que este sábado se reúna en Málaga un centenar largo de jóvenes comunicadores en lo que se ha bautizado como La Banda Journalism Fest, un encuentro en el que se ha bromeado con La Banda y Bandolero, dos iconos generaciones de Canal Sur presentes en el cartel del evento, pero en el que se han abordado cuestiones como precariedad laboral, situación del periodismo o retos profesionales.

“Al final no se ha puesto una edad máxima, así que ha venido todo el que se siente joven”, apunta Álvaro López, periodista de elDiario.es Andalucía y uno de los impulsores de una iniciativa que empezó poco menos que como una broma, “una quedada de amigos a lo grande”, y terminó cerrando el cupo de inscripciones porque ya no cabía más gente en las instalaciones de Cervezas Victoria que han acogido el foro. Una jornada, por cierto, que ha huido del tono formal sin que eso le haya restado seriedad a los temas que se han abordado. Por allí se han movido algunos recién ingresados en la Facultad de Periodismo de turno y también algún que otro que ya no cumplirá los 40, aunque la horquilla media ha estado entre los 25 y los 35 años, mucho millennial con centennials entreverados.

La fórmula del encuentro ha sido, en palabras de López, “preocupación por la profesión adobada con cervezas”, un contexto desenfadado “pero que sirva profesionalmente y para hacer contactos entre nosotros”. Han acudido periodistas de las ocho provincias, de fuera de Andalucía y de todos los ámbitos profesionales: prensa escrita, radio, televisión, comunicación institucinal, política y empresarial, creadores de contenido, asesores, agencias...

Un momento de la inauguración, a cargo de Álvaro López y Paloma Jara.

Que no falte el pan con aceite

La Banda Journalism Fest se ha articulado en dos mesas de debate, tras una presentación que ha corrido a cargo del propio Álvaro López y de Paloma Jara, directora de RTVE Andalucía. El punto de partida, eso sí, fue a base de pan con aceite en homenaje a esa etiqueta Generación Mollete que el politólogo malagueño Jesús Jurado (presente en el acto) ha acuñado como referencia generacional. Con estos mimbres, hubiese sido de rigor iniciar el acto con una versión a base de flauta del himno andaluz –como se ha ensayado en tantas casas y colegios al hilo del reciente 28F–, pero apuntado queda para la próxima edición, que ya se da por segura ante el éxito de esta cita inaugural.

La primera mesa ha llevado por título Echar de menos el sur, en la que Pedro Ortega ha dejado dicho que “si tendemos a un periodismo hecho por freelances teletrabajando desde casa, estamos perdiendo lo mejor que tenemos, las redacciones”, que no dejan de menguar: “Mientras las competencias del Estado se han ido descentralizando en las redacciones ha ocurrido lo contrario, los medios nacionales tenían delegaciones importantes en Andalucía y eso se ha perdido”. Alba Asenjo ha puesto el acento en que “no nos podemos permitir un sector tan poco sindicalizado, ya vale de justificarlo con que es nuestra pasión: debemos organizarnos para reivindicar nuestros derechos”, y también se ha hablado de la importancia de dónde se pone el foco informativo. “Debemos ser profetas fuera de nuestra tierra y meter Andalucía en la agenda, nadie en Madrid sabe qué ocurre en Almería”, ha apuntado María Moya, mientras que Carlos Padilla ha coincidido en que “hay un problema de madricentrismo en los medios, los andaluces deberían defender que la información pase más por Andalucía”.

Como contraespejo de la primera mesa, en la segunda el punto de partida ha sido Quedarse en Andalucía. Aquí, Reyes Calvillo ha abogado por la importancia de “estar en redes pero siendo nosotros mismos, con una mirada objetiva y crítica, esto es lo que a mí más puertas me ha abierto”. José Manuel González-Rebolo ha puesto el acento en el periodismo local, que “es la base de todo y debería ser una extensión de la carrera”, mientras que Carmen Carbón introducía el debate social al apuntar que “me repatea que los medios de comunicación sigan usando la palabra integración”, lo que a su juicio “da a entender que el sistema correcto es el que hay y que la comunidad gitana nos tenemos que integrar ahí”. Y si Sandra Sánchez considera que “detrás de la discriminación a los jóvenes hay una resistencia al cambio”, Carlos Rocha ha incidido en que “hay que juntarse con los veteranos”, y en este sentido ha puesto como ejemplo que “no hay máster que pueda enseñarme lo que los periodistas del Parlamento andaluz”.

Uno de los debates celebrados durante la jornada.

En definitiva, que se ha hablado de lo divino y de lo humano, aunque la cuestión de la inestabilidad laboral ha estado muy presente. “Somos una generación que ha entrado a trabajar entre dos crisis”, ilustra en este sentido Álvaro López, que admite que muchos de estos periodistas jóvenes también se ven arrollados por los vertiginosos cambios “en las herramientas y en las formas de comunicación”. Ahora es el momento de TikTok y Twitch, pero vaya usted a saber hasta cuándo, lo que está llevando a muchos a “ser esclavos de la inmediatez” y apostar por una producción de contenido masiva que va en contra de la calidad.

Unas cuestiones, profesionales y generacionales, que a fin y al cabo son en buena medida recurrentes, porque los niños que veían La Banda y se asomaban a Menuda Noche –con Juan y Medio como icono– lo hacían mientras los que entonces tenían la que ahora es su edad ya hacía años que manejaban el concepto JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). Eso sí, todavía no había llegado Bandolero... ni el mollete con aceite era el desayuno oficial en los colegios para festejar el 28F.

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