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Las universidades andaluzas empiezan a movilizarse por la emergencia climática

Los órganos rectores de las universidades de Sevilla y Cádiz aprueban la adhesión a una iniciativa de la ONU que establece compromisos concretos

El claustro de la Universidad de Málaga, sin capacidad ejecutiva, aprueba la declaración del estado de emergencia climática

La Universidad de Sevilla se sitúa como tercera universidad española en la docencia de Matemáticas e Ingeniería

Universidad de Sevilla

El intento de que las administraciones e instituciones públicas se adhieran la declaración del estado de emergencia climática y asuman compromisos está llegando también a las universidades andaluzas. La Universidad de Sevilla y la Universidad de Cádiz han aprobado ya la adhesión a una iniciativa de la ONU que incluye la adopción de medidas concretas de lucha contra la emergencia climática. El órgano de Gobierno de la Universidad de Málaga aún no ha suscrito ese compromiso, pero el pasado mes de julio aprobó en un claustro una declaración similar.

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Sevilla y el Consejo de Dirección de la Universidad de Cádiz aprobaron a finales de julio la adhesión de la institución a la Carta que Declara el Estado de Emergencia Climática, una iniciativa promovida por la ONU y por la Asociación Ambiental de Universidades y Centros del Reino Unido. Se trata de un intento, auspiciado por la ONU, de que las instituciones de educación superior se sumen a la acción global contra la emergencia climática.

La campaña arrancó el pasado diez de julio, y sumó la adhesión de 7.000 instituciones educativas, según informó la ONU. Aunque la coincidencia con los meses de verano puede dificultar la incorporación de algunas instituciones, las universidades andaluzas de Cádiz y de Sevilla, y otras como la Complutense de Madrid y la Politécnica de Catalunya ya se han sumado.

Tres medidas concretas

La adhesión implica el compromiso de adoptar tres medidas concretas: que las universidades se conviertan en carbono neutrales para el año "2030 o a más tardar en 2050"; la movilización de "más recursos" para la investigación del cambio climático "orientada a la acción y la creación de habilidades"; y el apoyo a la creación de programas de educación ambiental y sostenibilidad en los campus, tanto en las aulas como de alcance comunitario. Es decir, se trata de que las universidades asuman el compromiso de convertirse en instituciones con huella de carbono cero, que implementen programas de sostenibilidad y que abran líneas de investigación orientadas a combatir la emergencia climática.

En paralelo, la iniciativa pretende visibilizar la necesidad de adoptar acciones urgentes, con vistas a la cumbre sobre la Acción Climática que se celebrará el próximo 23 de septiembre en Nueva York.

Estos compromisos se han aprobado simultáneamente al intento de aprobar mociones similares en ayuntamientos como los de Sevilla y Málaga. Sólo en el Ayuntamiento de Sevilla se logró la aprobación, mientras que en Málaga se frustró el intento por la falta de consenso entre los grupos políticos municipales. También la Diputación de Granada ha aprobado declarar la emergencia climática.

En Málaga, de momento sólo por el claustro

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Málaga, órgano ejecutivo de la institución, no ha suscrito formalmente la adhesión. Sí lo ha hecho el claustro, el máximo órgano de representación de la comunidad universitaria, compuesto por profesores, alumnos y personal administrativo. Este órgano supervisa y establece las líneas generales de actuación, pero no tiene capacidad ejecutiva.

En su reunión del 18 de julio, aprobó un documento con tres puntos: declarar la emergencia climática, elaborar un plan de trabajo propio "para avanzar hacia una Universidad más ecológica y comprometida con el medio ambiente", e instar a las entidades públicas y privadas con las que la Universidad colabora a "trazar unas líneas de trabajo e investigación para avanzar hacia una economía verde". Según un profesor del claustro, el documento fue aprobado con 147 votos a favor, siete en contra y siete abstenciones.

"Lo que queríamos era que la UMA se posicionara como institución", explica Benjamín Santiago, portavoz de la red de asociaciones estudiantiles Eureka, que presentó el documento. "La universidad tiene que ser promotora. Si donde nace el conocimiento no intentamos hacer algo, no podemos esperar que lo haga el resto de la sociedad", añade. Santiago explica que si comprobaran que con el documento aprobado del claustro no es suficiente, valorarían nuevas iniciativas ante los órganos ejecutivos. Desde la Alianza Malagueña por la Emergencia Climática y Ecológica se resalta que el objetivo es que la UMA se adhiera formalmente al documento auspiciado por la ONU.

La universidad resalta el compromiso del claustro y aseguran que se trabaja desde hace años en "minimizar el impacto ambiental" de sus tareas. La universidad cita como logros la remodelación de espacios para aumentar la eficiencia energética y el aumento del parque solar de la institución, y la aprobación de las bases del Segundo plan propio de la UMA de Smart Campus, que promueve la investigación en sostenibilidad usando las TIC. 

La institución también cita los esfuerzos para construir "nueva estructura verde eficiente" y la promoción de los huertos urbanos, incluyendo el futuro Huerto urbano comunitario y parque frutal de la UMA, que contará con un total de 22.000 metros cuadrados de superficie para la investigación, la educación y el ámbito social.

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