Un barrio de Zaragoza estalla contra la sucesión de fuegos en plantas de reciclaje cercanas: “No nos sentimos seguros”
El olor a plástico quemado y las columnas de humo negro se han vuelto demasiado habituales para los vecinos de La Cartuja Baja. Entre enero y agosto, seis incendios en empresas del Parque Tecnológico de Reciclado López-Soriano (PTR) han encendido todas las alarmas en el barrio.
Esta tensión ha llevado a los vecinos a convocar una asamblea ciudadana, que ha tenido lugar este 4 de septiembre, con el objetivo de analizar la situación y exigir información a las administraciones y a las empresas responsables.
“A los vecinos les inquieta la concentración de incendios en un corto espacio de tiempo sin tener claras cuáles son las causas reales, aunque todos ellos están relacionados con empresas de gestión de residuos urbanos”, comparte Félix Moreno, portavoz de la Asociación de Vecinos 'Jerónima Zaporta' de la Cartuja Baja.
Este polígono fue concebido a principios de los 2000 como un referente del reciclaje, pero hoy acumula incidentes con neumáticos, electrodomésticos, cableado y productos químicos. “La gota que colmó el vaso fue un incendio en Industrias Adiego, relacionado con reciclaje de productos químicos y la importación de residuos de otros países. Durante unas horas, los vecinos de La Cartuja tuvieron que confinarse”, relata Moreno.
A pesar de esta situación, desde la asociación vecinal denuncian la falta de control y de transparencia por parte de la Administración autonómica a la hora de aportar información al respecto. “Tenemos la sensación de que la administración competente no hace un adecuado control ni vigilancia de la gestión y de las actividades de estas empresas. No vale con autorizar y conceder licencias. Se necesita un control constante y adaptado a los tiempos actuales, además de investigaciones rigurosas sobre las causas de los incendios”, señala.
Impacto de los incendios
Por su parte, el alcalde de la localidad, José María Lasaosa, coincide en que la acumulación de fuegos ha generado inquietud en la población y advierte de su repercusión en el medioambiente, la calidad del aire y la salud de la población.
En este sentido, subraya que hay que trabajar la prevención de estos incendios porque, como “la ciudad y la provincia dependen del PTR para la gestión de residuos, incluidos algunos procedentes del extranjero”, aumenta la complejidad del problema.
“Queremos dejar patente que aquí vivimos personas y que estamos rodeados de basura. No basta con que vengan los bomberos a apagar un fuego. Necesitamos trabajar de la mano con todas las administraciones para prevenir incendios o minimizar sus efectos”, asegura Lasaosa.
Para reforzar la prevención, desde La Cartuja apuestan por “contar con zonas estancas sectorizadas” para que, en el caso de combustión espontánea, hubiera un riego automático. El alcalde también reconoce que hay múltiples competencias en juego y que cada una vela por su competencia, ya que está el INAGA, la delegación del Gobierno, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón.
A pesar de “tener claro” que llevan a cabo su trabajo y que las empresas cumplen con la normativa, señala que “la ley es laxa y habría que exigir más en almacenamiento, prevención, planes de autoprotección…”.
“Estoy seguro de que cumplen con todo, pero es cierto que, cuando se produce un incendio, nosotros vemos una columna de humo y nos enteramos de que han sido neumáticos, poliuretano, equipos electrónicos o material químico. Y no sabemos el impacto que eso supone”, reivindica.
Un polígono que arde con frecuencia
El PTR, cuya primera piedra se colocó en 2004, nació con el objetivo de atraer empresas dedicadas a la recuperación y valorización de materias primas como acero, madera, plástico y vidrio. Hoy es el mayor complejo de reciclaje de España, y en sus terrenos se han instalado también negocios relacionados con residuos químicos.
La proximidad de las instalaciones al casco urbano, a apenas cuatro o cinco kilómetros de barrios como San José, Las Fuentes o Torrero, convierte cada incendio en un riesgo potencial para miles de vecinos.
Félix Moreno advierte que no basta con apagar los incendios cuando se producen: “Lo que queremos es tranquilidad y certezas. Vamos a exigir informes claros sobre los fuegos, las investigaciones realizadas, el cumplimiento de la normativa y las medidas preventivas. Solo así podremos evaluar los riesgos y actuar”.
Respecto a la causa de los fuegos, el portavoz vecinal admite desconocerla porque, aunque asumen las dificultades que implica determinar su origen, “ni el SEPRONA de la Guardia Civil ni los bomberos transmiten información”.
De este modo, considera que “deberían ser más rigurosos” y, en el caso de que hubiera indicios de origen humano, “habría que derivarlo a la Fiscalía para que tomara las acciones pertinentes”.
Moreno también recuerda que, en el pasado, se elevó la denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente, pero fue archivada por falta de indicios de intencionalidad. Sin embargo, insiste en que la concentración de incendios debería motivar una investigación más intensa por parte de las fuerzas que intervienen.
Un negocio que cobra por cada residuo recibido
Las empresas instaladas en el Parque Tecnológico de Reciclado funcionan bajo un modelo económico claro, ya que cobran por cada tonelada de residuos que reciben para su tratamiento y posterior reciclaje. Esto incluye desde neumáticos, electrodomésticos y plásticos ligeros hasta productos químicos o material electrónico.
Sin embargo, este sistema plantea problemas. Cuanto mayor es la cantidad de residuos que llega, procedentes no solo de Zaragoza y Aragón sino también de otras comunidades autónomas vecinas o países como Francia, mayor es el volumen que debe almacenarse y gestionarse.
Y es esa acumulación precisamente la que denuncian los vecinos, debido a que se incrementa los riesgos de incendio y multiplica la sensación de inseguridad en La Cartuja Baja.
La importancia de la participación ciudadana
Por todo esto, se ha celebrado una asamblea ciudadana abierta para construir un grupo de trabajo que canalice la inquietud vecinal y haga un seguimiento de la situación. “Queremos que las administraciones y las empresas comprendan nuestra inseguridad y tomen medidas preventivas”, explica Moreno.
Al mismo tiempo, el alcalde pedáneo subraya que los incendios han marcado un punto de inflexión: “Siempre hemos soportado el impacto ambiental del PTR y otras instalaciones sin hacer mucho ruido. Ahora la sensación de inseguridad ha llevado a los vecinos a organizarse y a exigir transparencia. No se trata de apagar fuegos una y otra vez, sino de prevenirlos y minimizar su impacto”.
Ahora, con este grupo de trabajo, se quiere estar en contacto directo con las administraciones y las empresas. Además, se van a solicitar informes y las explicaciones pertinentes para saber las causas de los incendios.
Los vecinos recuerdan que, aunque no ha habido daños personales graves hasta el momento, los incendios sí tienen consecuencias medioambientales y económicas. La Cartuja Baja reclama así no solo protección física, sino también información transparente y participación en las decisiones que afectan a su entorno.
Una hoja de ruta para la prevención
Entre las acciones planteadas está abrir una ronda de reuniones con las distintas administraciones competentes y diseñar una hoja de ruta que aborde “la licencia de actividad medioambiental, el seguimiento y cumplimiento de la normativa, informes de los incendios de bomberos y de las Administraciones y sus entidades competentes”, además de cuestiones como la contaminación del subsuelo y los posibles efectos de las columnas de humo.
“Antes de que lleguen los bomberos a apagar el fuego, tiene que haber recursos preventivos, cumplimiento de la normativa y vigilancia constante. Eso es lo que nos garantiza seguridad”, afirma Lasaosa.
No obstante, subraya que, aunque no se trata de responsabilizar a las empresas del polígono porque están “seguros” de que cumplen con la normativa, sí van a solicitar proyectos, planes de autoprotección y, sobre todo, a sensibilizar sobre las consecuencias que pueden tener tanto para el medioambiente como para la salud y para los propios procesos de producción.
El alcalde de la localidad también pone sobre la mesa la necesidad de reclamar compromisos pendientes con el barrio, como el jardín vertical previsto en el proyecto inicial de la depuradora. Al respecto, apunta que esta instalación “está ya rozando el límite de los 35 años de vida útil” y “es el momento” de conocer si existen planes de futuro para garantizar su funcionamiento.
Sobre el PTR insiste en que las administraciones deben garantizar “que la normativa se cumpla de la manera más estricta posible” y que se refuerce la vigilancia ante problemas como la dispersión de plásticos ligeros o la contaminación ambiental.
Asimismo, durante la asamblea se ha planteado colaborar con expertos y con la Universidad de Zaragoza para elaborar estudios sobre la calidad de vida en La Cartuja.
A pesar de esta situación, Lasaosa asegura que, por el momento, no habrá movilizaciones y van a ir “poco a poco” para intentar implementar todo lo que solicitan “de la mejor manera, apoyando y colaborando en todo lo que esté en nuestra mano”.
“Necesitamos tranquilidad y estar seguros de que estamos viviendo en un sitio en buenas condiciones. Al final, se apaga un incendio y ya está, pero detrás de eso hay mucho y es a lo que queremos llegar”, concluye.
En definitiva, con esta asamblea y participación ciudadana se busca justicia ambiental y proteger los derechos de los ciudadanos en un barrio que se siente abandonado frente a los incendios que alteran su vida cotidiana y que, cada vez, son más recurrentes y preocupantes para todos.
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