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El último centro social okupado de Zaragoza reta al Ayuntamiento ante su desalojo: “No vamos a marcharnos”

Pintadas contra el desalojo del CSO Kike Mur

ElDiarioAragón

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El centro social okupado Kike Mur, ubicado en la antigua cárcel de Torrero, ha anunciado que no abandonará el edificio pese al proceso de desalojo impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza tras aprobar el proyecto para reconvertir el inmueble en un centro de mayores. “No vamos a marcharnos voluntariamente ni a facilitar una operación que pretende borrar más de quince años de trabajo colectivo, memoria y lucha”, han afirmado desde su asamblea en un comunicado difundido este jueves.

El pronunciamiento llega después de que el Gobierno municipal diera luz verde a la transformación del espacio en un Centro de Convivencia para Mayores, con una inversión de 3,37 millones de euros. El proyecto contempla una rehabilitación integral del edificio —manteniendo su estructura original— para habilitar salas de convivencia, aulas, talleres, zonas de encuentro, cafetería y comedor, además de la recuperación del patio central como espacio ajardinado.

Desde el CSO Kike Mur consideran que esta decisión “no es técnica ni responde a una necesidad social urgente”, sino que forma parte de “una ofensiva sostenida contra los espacios autogestionados” en la ciudad. En este sentido, vinculan el anuncio con otros cierres o transformaciones recientes de espacios comunitarios y denuncian que se trata de una estrategia para “sustituir proyectos autogestionados por equipamientos que el barrio no demanda”.

El centro social, que ocupa el edificio desde 2010, defiende que su actividad va más allá del uso del inmueble y reivindica su papel como espacio comunitario en Torrero. “No es un edificio vacío, es un espacio vivo, abierto al barrio y con una actividad constante”, señalan. Entre las iniciativas que acoge, destacan actividades culturales, encuentros vecinales, visitas de memoria histórica o acciones solidarias.

Además, el colectivo subraya el valor simbólico del espacio, al tratarse de la que fue la última cárcel franquista de Zaragoza. En su comunicado, advierten de que el desalojo supondría también “borrar el pasado de represión del edificio”, por el que pasaron opositores al régimen y otros colectivos represaliados.

En esta línea, aseguran contar con respaldo vecinal y del tejido asociativo del barrio, con quienes dicen haber construido “relaciones de apoyo mutuo durante más de una década”. Por ello, anuncian que defenderán la continuidad del proyecto: “Vamos a defender el CSO Kike Mur con todos los medios a nuestro alcance” y hacen un llamamiento a la movilización social. La Asociación Vecinal de Venecia-Torrero ha asegurado que el CSO está “perfectamente integrado” en el barrio y ha criticado la falta de consulta por parte del Consistorio.

Por su parte, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha defendido el proyecto municipal y ha subrayado que permitirá “recuperar un edificio ocupado ilegalmente desde hace más de 16 años” y destinarlo a un recurso para las personas mayores del barrio. El equipo de gobierno considera que la aprobación del proyecto básico es un paso previo necesario para iniciar la vía judicial que permita el desalojo. Hoy mismo, la alcaldesa ha aprovechado un acto homenaje a las personas centenarias de la ciudad para destacar el proyecto en este espacio como centro de concivencia de mayores.

Mientras tanto, el CSO Kike Mur insiste en que no reconoce “la legitimidad” del proceso y enmarca el conflicto en una disputa más amplia sobre el modelo de ciudad. “Si el CSO Kike Mur cae, Zaragoza se levanta”, concluye el comunicado.

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