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ENTREVISTA Filósofo y activista

Franco 'Bifo' Berardi: “No podemos negar que España es hoy el país más civilizado de Europa”

Berardi, fotografiado en la plaza situada frente al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona.

Neus Tomàs


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Quedamos con Franco ‘Bifo’ Berardi (Bolonia, 1949) en la cafetería del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Está en la capital catalana para participar en el ciclo 'La máscara nunca miente' que, a través de material documental, audiovisual y la participación de voces como la del filósofo italiano debate sobre fenómenos que van de la identidad a las protestas sociales o el poder. Reflexionará con jóvenes sobre los efectos de la pandemia y, en especial, los que puede provocar en esta generación todo lo que han vivido durante estos últimos tiempos.

Berardi es un pensador, un activista de izquierdas y sobre todo un agitador de conciencias. Incomoda con sus preguntas y con sus respuestas. En su último libro, 'El tercer inconsciente' (Caja Negra) desnuda la sociedad capitalista y un mundo que ya antes de la pandemia daba señales de acercarse al colapso. Para Berardi, el caos geopolítico puede ser la única salida, la alternativa a la extinción de la civilización tal y como la conocemos. Nos hemos acostumbrado a dar por normal un mundo en el que se confunde acumular bienes con disfrutar de ellos. Pero no lo es y él nos lo recuerda en sus libros y también con vehemencia en conversaciones como esta. 

En su último libro explica cómo durante la pandemia hemos visto a anarquistas respetando las leyes y a fascistas reclamando libertad. ¿Es porque el concepto de libertad se ha pervertido?

Es por muchas razones. La primera es porque el virus ha desencadenado un efecto de indeterminismo definitivo y que hace que todas las reglas de la ciencia, la política y la moral modernas se demuestren impotentes. La segunda es porque el concepto de libertad es una mentira desde el principio. Las elecciones que podemos hacer son siempre parciales, nunca absolutas. El concepto moderno, maquiavélico, de la libertad es el de una infinita potencia de la voluntad humana que nunca existió. Los automatismos técnicos, financieros, psíquicos y ambientales lo están determinando todo. Por lo tanto, proclamar la libertad es solo una mentira útil para los que buscan solo servir a sus intereses.

Ha comentado en alguna ocasión que libertad es una palabra sucia cuando la usamos en el contexto del capitalismo o del colonialismo. ¿Capitalismo y libertad son incompatibles? 

Como la libertad no significa nada a nivel práctico, el capitalismo puede convivir con la libertad porque la libertad no es nada. La libertad ha sido utilizada a nivel político para imponer las formas de vida y opresión que son propias de la expansión capitalista. La política moderna es la libertad de oprimir a la mujer, a los pueblos colonizados, a los obreros...¿En nombre de qué? En nombre de mi libertad.

Una de las cosas que se ha constatado durante estos meses es lo que define como una relación asimétrica entre la economía y la vida. 

Cuando hablamos de economía, hablamos de economía capitalista pese a que la etimología de la palabra podría abrir otros horizontes. Pero lo que conocemos es una economía de crecimiento, acumulación y provecho. Leo con mucho respeto a Paul Krugman y él sigue diciendo que la economía va bien, que los salarios mejoran. Entonces, ¿por qué cuatro millones y medio de trabajadores americanos han decidido dejar de trabajar? Los economistas tienen un problema y es que solo pueden pensar en términos económicos. No ven la vida real y por eso Krugman no puede entender que el problema de los obreros americanos es la miseria existencial en relación a la economía contemporánea. El crecimiento significa hoy un crimen sistemático contra la naturaleza, el cuerpo humano, la igualdad y la felicidad. Contra todo.

¿Movimientos como 'Fridays For Future' y nombres como el de Greta Thunberg le dan cierta esperanza?

'Fridays For Future' es un movimiento inteligente porque ha entendido que hay una contradicción fundamental entre crecimiento económico y posibilidad de una vida feliz. Eso me da la esperanza de encontrar personas inteligentes. Es mejor morir con personas así que con puercos y fascistas. Pero no creo que el movimiento de Greta Thunberg pueda salvar el planeta ni nuestra vida.

Proclamar la libertad es solo una mentira útil para los que buscan servir a sus intereses

Una de las aseveraciones más contundentes es la de que no ve una tercera vía entre el comunismo y la extinción. ¿No es un vaticinio muy radical?

Es una vaticinio muy realista. La posibilidad de supervivencia feliz del género humano pasa por la capacidad de regresar a lo útil y a lo frugal. Volver a lo útil significa preguntarse qué necesito: alimentos, agua, afectos...son muy pocas cosas y son las que me garantizan la felicidad. Desde que empezamos a definir la realidad como un valor de intercambio y no como valor de uso empezamos el camino del capitalismo, la desigualdad y la miseria. Frugal significa que el placer no está en la acumulación sino en el tiempo de disfrute. A la igualdad, utilidad y frugalidad yo le llamo comunismo.

¿La socialdemocracia no podría servir para acercarse a esa utilidad y frugalidad?

La socialdemocracia ha sido muchas cosas en la historia. Al principio fueron unos asesinos que mataron a los espartaquistas de la revolución berlinesa. Después se convirtieron en instrumentos del imperialismo europeo. Más adelante, ya con Toni Blair, fueron la fuerza social que permitió destrozar el sistema sanitario y educativo públicos. Pero al mismo tiempo, admito que los socialdemócratas no razonan solo en términos políticos sino también de bienestar social. Es una contradicción que debemos entender y utilizar. No podemos negar que España es hoy el país más civilizado de Europa. Es el único en el que la gente sonríe por la calle y es porque hay un socialdemócrata en el poder.

El supremacismo blanco no está en los programas electorales, está en el subconsciente y ese es el pecado original de la socialdemocracia

No confío mucho en Pedro Sánchez, pero es alguien dispuesto a abrir oportunidades. El gran problema de la socialdemocracia es que nunca ha estado dispuesta a distanciarse del supremacismo de la raza blanca. No entiendo cómo el gobierno más humano de la Unión Europea está dispuesto a repetir el error de Aznar en el 2004 en una guerra idiota, suicida y asesina. Hoy puede haber una nueva guerra y Sánchez le da la razón a los americanos. ¿Por qué? Porque el supremacismo blanco no está en los programas electorales, está en el subconsciente. Ese es el pecado original de la socialdemocracia. 

En ese conflicto al que se refiere, que tiene a Ucrania como escenario, ¿cómo juzga el papel de la Unión Europea?

Reconozco que la UE ha supuesto un enorme progreso porque ha cuestionado la identidad nacional. Desde este punto de vista soy europeísta. Pero, al mismo tiempo, veo a la Europa de la frontera de Polonia y Bielorrusia, el canal de Sicilia, Ceuta y Melilla, en la frontera de Croacia y Bosnia...donde se matan niños con los perros o dejándolos morir de frío, ahogándose en el mar y la conclusión es que la Unión Europea es una mezcla de progresismo socialdemócrata y de prejuicio inconsciente nazista. 

¿Nazista?

Sí, nazista. Porque siempre hemos pensado que el nazismo es el mal absoluto. Pero el mal absoluto no existe, es una manera de decir que eres diferente a Hitler. Y una persona puede decir yo soy bueno porque soy diferente a Hitler pero en realidad en el fondo no son distintos si esa persona piensa que los pueblos que no forman parte de la comunidad económicamente dominadora no merecen vivir o que en todo caso solo merecen vivir si sirven a sus intereses económicos. 

Le formulo una de las preguntas que se hace también usted y para la que no sé si tiene respuesta, pese a que ha escrito muchas veces sobre este tema. ¿Es posible una vida feliz en ese horizonte de extinción que dibuja?  

Creo poder confesar que yo he vivido una vida feliz. A pesar del asma, sigo viviéndola. Y sigo viviéndola porque no espero nada. 

¿La manera de ser feliz es no esperar nada de la vida?

Sí. El secreto de una buena relación consigo mismo y con los otros es no esperar que la felicidad pueda venir del exterior, de la acumulación de bienes. Se trata de reducir al máximo las necesidades. Existe un malentendido a propósito de la riqueza. Pensamos que la riqueza es una acumulación de bienes cuando en realidad es el disfrute de los bienes. Lacan habla de la continua estimulación del deseo que no encuentra placer. Ese es el corazón de la infelicidad contemporánea.

Considera que hay que evitar la repetición del viejo discurso antifascista, basado en el objeto de restaurar la democracia. ¿Cómo debería ser este discurso para frenar el avance de los nuevos movimientos de extrema derecha?

A mí no me da mucho miedo la derecha fascista, ni en Italia ni en España.

¿Por qué no le da miedo?

Porque no veo la diferencia entre la derecha fascista y la mayoría de ciudadanos europeos. No importa que voten al PSOE o al PP porque en el fondo cuando se trata de rechazar a millones de africanos o de otros puntos del planeta están perfectamente de acuerdo. Giorgia Meloni y Santiago Abascal representan la verdad profunda del alma europea en estos momentos. Ese es el problema. Por eso, me hace reír que se hable de restaurar la democracia. Biden ha rechazado más migrantes en un año que Trump en cuatro. Lo que me interesa es cómo se pueden cambiar las relaciones opresivas y no se pueden cambiar con la democracia. Detesto a Trump pero cuando se trata de analizar el comportamiento supremacista no hay diferencia entre él y Biden. 

Y, si no es con la democracia, ¿cómo se cambian esas relaciones opresivas?

El apocalipsis nos ayudará a salir de la dictadura capitalista.

Defina qué entiende por apocalipsis.

Apocalipsis es el desencadenamiento del caos geopolítico. El caos es mi amigo si me permite salir de la asfixia del automatismo financiero. 

¿Todavía vota?

En Italia no voto. Si votase en España, lo haría por Podemos porque es un intento. Aunque sea un intento fracasado, es un intento.

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