El alcalde socialista de Ibi rompe el pacto con Som y se enfrenta a una oposición con el doble de concejales que el gobierno
LEER ESTE TEXTO EN CATALÁN
La estabilidad política en el Ayuntamiento de Ibi ha saltado por los aires tras la decisión del alcalde, el socialista Sergio Carrasco, de dar por finalizado el pacto de gobierno que mantenía con la formación local Som Ibi. Este movimiento, justificado por una pérdida de confianza que el primer edil considera insalvable, altera profundamente el equilibrio de fuerzas en la Villa del Juguete. Al romper con sus socios estratégicos, el alcalde sitúa al ejecutivo municipal en una posición de vulnerabilidad numérica sin precedentes, ya que a partir de ahora el equipo de gobierno contará con exactamente la mitad de efectivos que el bloque de la oposición.
La nueva realidad del pleno municipal, compuesto por veintiún representantes, deja una fotografía política compleja para el mandato actual. El grupo municipal del PSPV se queda solo en las tareas de gestión con siete concejales, mientras que en los bancos de la oposición se agrupan ahora catorce ediles pertenecientes al Partido Popular (9 ediles), Som Ibi (4) y Vox (1). Esta desproporción de dos a uno implica que cualquier iniciativa, desde la aprobación de los presupuestos anuales hasta la modificación de ordenanzas o proyectos urbanísticos, dependerá inevitablemente del visto bueno de formaciones que ahora se sitúan fuera de la acción de gobierno.
El escenario que se abre en el consistorio ibense obliga a Sergio Carrasco a practicar una política de geometría variable para evitar el bloqueo administrativo de la localidad. Al asumir las competencias que hasta ahora gestionaba Som Ibi, el grupo socialista no solo multiplica su carga de trabajo institucional, sino que pierde el colchón de seguridad que le otorgaba la mayoría absoluta. La salida de los cinco concejales de la formación aliada traslada el centro de gravedad de las decisiones al pleno, donde la oposición ostenta ahora una fuerza aritmética que dobla a la del gobierno y que tiene capacidad de vetar cualquier propuesta que no nazca de un consenso previo muy amplio.
A pesar de este complejo panorama, el alcalde ha manifestado su determinación de seguir adelante con el proyecto socialista, apelando a la responsabilidad del resto de grupos para no paralizar el funcionamiento del ayuntamiento.
0