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Compromís desvela los altos datos de contaminación del tráfico en València: 30 de los 33 sensores superan los límites

La portavoz municipal de Compromís en València, Papi Robles, junto al concejal Giuseppe Grezzi.

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València —

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El grupo municipal Compromís en el Ayuntamiento de València ha analizado y hecho públicos este viernes los datos de contaminación acústica y atmosférica recogidos por la red de sensores ambientales instalada durante el anterior mandato para conocer en tiempo real la calidad del aire en las calles de València. Unos datos que, según han denunciado los valencianistas, el Gobierno de María José Catalá lleva tres años ocultando.

“Estamos hablando de un nuevo sistema, totalmente pagado, que permite conocer al instante el nivel de ruido y la calidad del aire que los vecinos respiramos a pie de calle. No entendemos por qué el gobierno de PP y Vox lleva tres años ocultando su existencia y los datos que genera”, ha manifestado la portavoz de Compromís, Papi Robles, junto al concejal Giuseppe Grezzi. Ambos han presentado un análisis elaborado por el grupo municipal a partir de los datos obtenidos tras solicitarlos formalmente al Ayuntamiento.

Unos datos alarmantes

Robles y Grezzi han presentado los datos extraídos de los sensores -que reflejan niveles elevados de contaminación en buena parte de la ciudad-, a través de un portal interactivo de elaboración propia, ante la negativa del gobierno a publicarlos.

En el caso del NO₂, el contaminante asociado principalmente al tráfico rodado, han asegurado que 30 de los 33 sensores calibrados superan los 50 microgramos por metro cúbico, por encima del límite legal europeo de 40 µg/m³. Entre los puntos con peores registros destacan la calle Bailén, la avenida Pío XII y la calle Jerónimo Muñoz.

Respecto a las partículas PM2.5, consideradas especialmente perjudiciales para la salud por su capacidad de penetrar en pulmones y sistema cardiovascular, la mitad de los sensores analizados registran valores superiores a 35 µg/m³, muy por encima del umbral legal europeo de 25 µg/m³. Los datos más elevados se localizan en la avenida del Profesor López Piñero, Joaquín Costa y la calle Brasil.

En materia de ruido, Compromís ha alertado de que tres de cada cuatro sensores registran habitualmente niveles superiores a 75 decibelios, valores que, según la Organización Mundial de la Salud, comportan efectos sobre la salud y obligan a las administraciones a actuar. Las mediciones más altas corresponden a la avenida Pío XII, la calle Jesús y la avenida Tres Cruces.

La “contaminación a pie de calle”

Grezzi ha explicado el origen del proyecto, con la instalación de sensores integrados en parquímetros, que se establecieron en el pasado mandato para medir contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO₂), las partículas PM2.5 y el ruido ambiental en distintos puntos de la ciudad. “Más allá de la red de estaciones ajustadas para atender los cálculos que marca la UE para medir valores alejados de focos directos de contaminación, la ciudadanía y nosotros mismos nos exigíamos algo más: conocer la calidad del aire que respira la gente a pie de calle, donde vive, pasea o estudia. Porque las buenas decisiones públicas se toman desde el conocimiento y la ciudadanía tiene derecho a saber qué aire respira”, ha explicado Grezzi.

Sin embargo, el gobierno de PP y Vox nunca ha hecho públicos esos datos. Y cuando Compromís los solicitó formalmente, la respuesta fue reveladora. “Nos entregaron más de 25 millones de líneas repartidas en distintos documentos para dificultar cualquier análisis. Aun así, hemos trabajado toda esa información, la hemos geolocalizado y la hemos mapeado para hacer pública una realidad que el gobierno quería esconder”, ha denunciado Robles.

Los datos coinciden además con la percepción ciudadana recogida por el propio Barómetro Municipal del Ayuntamiento. Distritos como Algirós, Pla del Real, Campanar y l’Eixample concentran los peores índices de satisfacción con la gestión del tráfico y el ruido, y l’Eixample destaca como el distrito donde más vecinos identifican espontáneamente la contaminación como uno de los principales problemas de su barrio.

“Si esta información hubiera sido pública desde el principio, seguramente el debate sobre la Zona de Bajas Emisiones sería hoy muy diferente”, ha apuntado Grezzi, quien ha acusado al gobierno municipal de “esconder una realidad incómoda mientras aumenta el tráfico y empeora la calidad ambiental de la ciudad”.

Grezzi y Robles han concluido reclamando tres medidas concretas: la publicación inmediata y en tiempo real de todos los datos de los sensores; planes específicos de reducción de tráfico en las calles con mayores niveles de contaminación; y un plan municipal de adaptación a la nueva directiva europea de calidad del aire, que endurecerá los límites legales a partir de 2030.

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