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Crying Glacier: el “llanto” del glaciar Morteratsch aterriza en la ciudad de Valencia de la mano del artista sonoro Ludwig Berger

Crying Glacier - Glacier Mill 2

Raquel Lavara

València —
17 de mayo de 2026 23:32 h

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El artista sonoro Ludwig Berger ha dedicado los últimos años a la grabación, mediante un equipo de sonido especializado, de los sonidos emitidos por el Glaciar Morteratsch, situado en los Alpes suizos. A través de su obra se pueden advertir las burbujas de aire atrapadas durante siglos que se liberan al derretirse, los crujidos del hielo al fracturarse y el agua del deshielo corriendo, una composición sonora que evoca el llanto del glaciar al derretirse: “Cuanto más vivo parece el glaciar, más se está muriendo”, señala el artista en conversación con elDiario.es, con motivo de la presentación de su obra en València.

Tras pasar por la sede de la ONU en Nueva York, por la UNESCO de París y en la Bienal de Arquitectura de Venecia, el artista aterriza su instalación en la capital valenciana, en el marco del festival 10 sentidos.

Acostumbrados a acercarnos a la cuestión del cambio climático desde una perspectiva más fría, a través de datos, cifras y estadísticas –y, en consecuencia, de una manera “más abstracta y catastrófica”, como señala el artista–, Crying Glacier propone una aproximación mucho más cercana y sensorial.

La instalación permite escuchar y sentir las voces de la tierra desde sus entrañas, transformando un fenómeno científico en una experiencia física y emocional: “Cuando uno habla de glaciares piensa inmediatamente en ciencias, pero también es un fenómeno natural que se puede investigar de diferentes maneras y el arte es una forma también de investigar el mundo y crear conocimiento, que no implica necesariamente números, datos o hechos”, apunta.

Berger subraya la importancia de concienciarnos sobre las consecuencias del cambio climático sin olvidar la belleza que la propia naturaleza constituye: “No se habla lo suficiente de la belleza que estamos perdiendo, solo hablamos de cuánto nos va a costar a nosotros”, lo que constituye una visión muy antropocéntrica que, según el artista, no nos permite apreciar la belleza del mundo que nos rodea y que está lleno de vida independientemente de la presencia del ser humano.

A través de estas grabaciones, el artista consigue dotar de agencia a la naturaleza: “Mi rol en el proyecto funciona más bien como un amplificador de la propia voz que ya tiene el glaciar”, convirtiendo el sonido del deshielo en un testimonio vivo que supone una advertencia apremiante de la crisis climática.

Testimonio y memoria para el futuro

Más allá de la instalación sonora, Crying Glacier se proyecta también hacia el futuro. Berger trabaja en la codificación de los sonidos del glaciar en ADN sintético para depositarlos en una cápsula sellada junto al Morteratsch, con la intención de que sean recuperados y reproducidos en el año 2125, en un valle donde probablemente ya no quede hielo.

El artista define este gesto como la creación de un “fósil artificial de sonido”, un archivo diseñado para sobrevivir mucho más allá de la obsolescencia de cualquier tecnología digital y conservar, en forma molecular, la memoria acústica de un paisaje en desaparición.

Festival 10 sentidos: arte y medio ambiente

El festival 10 sentidos reúne propuestas de danza, performance, teatro y artes visuales en distintos espacios de la ciudad, con el objetivo de abordar cuestiones sociales y ecológicas desde la creación artística.

El festival reúne propuestas de danza, performance, teatro y artes visuales en distintos espacios de la ciudad, con el objetivo de abordar cuestiones sociales y ecológicas desde la creación artística.

La instalación sonora de Ludwig Berger, que forma parte de la programación del festival, ha sido exhibida en la sede de la ONU en Nueva York, en la UNESCO de París con motivo del primer Día Mundial de los Glaciares, y en la Bienal de Arquitectura de Venecia, para aterrizar ahora en la ciudad de Valencia.

Podrá visitarse en Las Naves el día 16 de mayo, donde el artista invita a escuchar el deshielo del glaciar Morteratsch como una experiencia inmersiva sobre la fragilidad del paisaje, además junto a la instalación, se proyectará el documental Crying Glacier.

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