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El Festival de les Arts de València usó distintas sociedades para su producción: de la burocracia a la ingeniería fiscal

Vista del escenario principal del Festival de les Arts de València.

Sergi Pitarch

València —
9 de junio de 2026 21:42 h

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La empresa valenciana propiedad de los hermanos Toño y David Sánchez y del fondo de inversión KKR, The Music Republic, produjo el fallido Festival de les Arts de València a través de distintas sociedades: al menos una para la solicitud de permisos y otra para la gestión de las entradas y de las deducciones fiscales a la cultura. Fuentes de la empresa califican esta operativa de “normal” en este tipo de acontecimientos por su complejidad y garantizan cualquier indemnización que deba afrontarse por la cancelación de los conciertos del sábado por la tarde: “Ya se ha devuelto el dinero de las cargas de las pulseras que no se pudieron gastar”.

Trencadís AIE, la compañía que vendió las entradas del festival —una asociación de interés económico—, es el caso más llamativo, ya que ha cambiado de manos varias veces en el último año. Precisamente en abril, a dos meses del festival, fue recomprada por House Music Festivals SL y Superstruct, vinculadas a los hermanos Sánchez y al fondo KKR, a dos compañías andaluzas y un particular que previamente la habían adquirido.

Estas asociaciones de interés económico como Trencadís AIE, explican fuentes del sector, se utilizan para gestionar los créditos fiscales otorgados por el Gobierno a la cultura; en este caso, equivalentes al 20 % de todos los gastos en los que incurre un festival. Los promotores suelen recurrir a estos créditos para conseguir financiación externa. A cambio, los inversores reciben el equivalente en derechos para deducirse impuestos.

Esta figura fiscal, utilizada también para financiar el cine español y proyectos de I+D+i, se encuentra desde hace tiempo en el punto de mira de la Agencia Tributaria por su uso como vehículo de ingeniería fiscal para captar o inflar deducciones, así como para generar mayores pérdidas y sus correspondientes beneficios fiscales con los que pagar menos impuestos.

Por su parte, House Music Festivals SL es la sociedad a través de la cual se gestionaron todos los permisos con el Ayuntamiento de València y Cacsa. Esta compañía forma parte del holding de The Music Republic, con el que comparte correo corporativo y sede social. Fuentes de la compañía explicaron que las devoluciones del 50% de las entradas no corren peligro, incluso si tuvieran que afrontar cualquier otra contingencia fruto de las previsibles demandas de los miles de personas que el viernes no disfrutaron del espectáculo esperado y el sábado se tuvieron que quedar en casa.

Grupos de música que exigen 110 decibelios para poder tocar

El Festival de les Arts de València tenía muchas papeletas para acabar como terminó. Al aviso del Ayuntamiento de València de no superar los 85 decibelios se sumaba el hecho de que muchos de los grupos programados para la tarde-noche del sábado suelen firmar por contrato que no actúan por debajo de los 100 o 110 decibelios. Su música, sin un sonido potente que llegue a los fans, supone —según sostienen— una pérdida de prestigio. ¿Sabían los grupos y la organización que era imposible actuar por debajo de los 85 decibelios?

Fuentes de la organización del Festival de les Arts ironizan con que, precisamente ese mismo sábado, actuó la banda Sociedad Alkoholika en los jardines de Viveros, a unos dos kilómetros de distancia del festival cancelado, aunque junto al mismo cauce del Túria. “Este grupo no actúa con menos de 100 decibelios de intensidad de sonido y el Ayuntamiento de València no puso ningún problema”, explican.

“¿Son vecinos de segunda los que viven cerca de Viveros o es que hace falta que presenten una denuncia para que les hagan caso? Si hay que fijar el límite en 85 decibelios, quizá también habría que actuar contra las Fallas. No tendría mucho sentido, ¿verdad?”, argumentan.

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