Las condiciones de trabajo de los bomberos forestales valencianos: “Nos jugamos la vida y no nos dan ni un euro por peligrosidad”
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“Hay camiones que a mitad de incendio te dejan tirado. Es un problema de seguridad para nosotros y de efectividad” para combatir el fuego. Los bomberos forestales valencianos llevan años reclamando mejoras en las condiciones laborales, la implantación efectiva del tercer turno —un refuerzo esencial en casos de emergencia— y la mejora de los equipos que emplean. Así se expresa Miquel Férriz, jefe de unidad en el parque de Sant Mateu (Castellón) y delegado de la CGT en la empresa pública de emergencias.
Férriz es uno de los bomberos más activos en redes sociales y en las protestas. El profesional apunta que en plena temporada de incendios tienen un déficit de un 15% de efectivos, y el parque de vehículos está obsoleto. En los últimos años, tras numerosas y sonoras manifestaciones, los profesionales de la extinción de incendios han conseguido ciertas mejoras, pero las condiciones aún están lejos de ser óptimas.
La falta de efectivos de los bomberos forestales es uno de sus principales lastres, según apuntan desde el comité de empresa, y han provocado que la Generalitat tenga que hacer un llamamiento a los bomberos voluntarios para incorporarse al incendio de La Vall d'Uixó fuera de su turno. El domingo, Emergencias lanzó un comunicado pidiendo refuerzos voluntarios para la jornada del lunes, la tercera con el fuego activo, una medida pactada con los sindicatos pero que se considera “un parche”.
“Hemos encontrado una falta de personal que ha llegado al 40% [en invierno]. En temporada alta, como ahora, roza un 15%”, explica Férriz, cuya unidad se encuentra en la provincia de Castellón. El delegado de CGT explica que los sindicatos presionaron a principios de temporada para implementar los refuerzos voluntarios, una medida de carácter temporal para cubrir las necesidades. Además, apunta, tienen un déficit importante de medios materiales: “Tenemos unos vehículos totalmente obsoletos. Se han comprado, pero se necesitan más, y tardan más de un año en llegar. Hay unidades en las que van 2 personas en un helicóptero, de 6 que deberían ser”, señala el bombero forestal.
Los incendios forestales de los últimos años son fuegos que se alargan varios días, subraya Férriz, que incide en la necesidad del tercer turno activo. “Son cuestiones que afectan al día a día. Nos estamos jugando la vida”, recalca.
El pasado año consiguieron que se implementara el tercer turno, con una aplicación efectiva desde este enero, pero la falta de estructura administrativa en la empresa pública de emergencias (la Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencias, abreviada como SGISE) está complicando la incorporación de personal. No hay manos suficientes para evaluar las oposiciones, que llevan arrastrándose desde principios de año, y provocaron un auténtico caos en la autobaremación de las bolsas, donde tuvieron que intervenir los sindicatos ante la ola de malestar.
La Generalitat Valenciana tampoco les reconoce aún los complementos de peligrosidad, toxicidad y penosidad, denuncia Ferran Edo, bombero y representante del comité de empresa. Tampoco se ha hecho el reglamento de prevención de riesgos laborales ni se les ha reconocido la segunda actividad. “Se ha mejorado el dispositivo respecto al invierno, pero aún hay deficiencias”, reconoce Edo, que subraya que a la empresa pública le falta estructura. Hay unas 50 plazas de jefes vacantes y la coordinación es mejorable, señalan en conversación con elDiario.es. “Hay una falta de estructura que hace que las bolsas de emergencia no avancen. La empresa no está a su máxima capacidad”, insiste el representante sindical. Aún siendo un servicio de la Generalitat, están bajo el mando operativo de los consorcios de bomberos provinciales, algo que ven ineficaz. “Tenemos enfermedades profesionales y no nos quieren dar un euro por peligrosidad”, añade Férriz.
La SGISE se constituyó en 2018 para absorber al personal de Tragsa y que los bomberos fueran parte de la Administración Pública. Entonces se les aplicó un aumento salarial del 30% por las nuevas competencias reconocidas. Un bombero forestal de la Generalitat cobra, de media, unos 30.000 euros anuales brutos; cerca de 1.500 al mes. Los bomberos forestales tienen jornadas 12 horas por turno, con una disponibilidad de 32 horas por cada 48 horas. Perciben un salario de unos 1.500 euros de media en función de la escala, 30.000 euros brutos anuales.
Reclaman inversión en zonas rurales
Los bomberos forestales son plenamente conscientes de los efectos que el cambio climático provoca en el clima y sobre el terreno; los viven en sus propias carnes. Los sindicatos CGT, CCOO, UGT, SPPLB, EMAD y CSIF, en un comunicado conjunto, reclaman mayor inversión en las zonas rurales, en la gestión forestal y en emergencias. “Sufrimos una falta importante de personal y disponemos de un parque móvil obsoleto. No podemos trabajar con camiones que se caen a trozos”. “Lo que estamos viviendo es un problema de sociedad civil. La sociedad ha de interiorizarlo y los gobiernos actuar en consencuencia”.
El comunicado reclama “una fuerte inversión” en los territorios rurales ante los cambios socioeconómicos: “Inversión en las actividades que mantienen la gente en los pueblos (agricultura, ganadería, silvicultura, aprovechamiento forestal y cualquier otra), inversión en prevención de incendios forestales, tanto en actuaciones de reducción de biomasa como en vigilancia; Fomento, mediante inversión, del aprovechamiento forestal en todos los terrenos forestales privados”, señalan los sindicatos.
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