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Los altos cargos en Euskadi no tienen un registro de regalos recibidos y se confía en el “modelo vasco” de “integridad”

Imanol Pradales, intercambiando obsequios con León XIV en el Vaticano

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
23 de julio de 2026 21:46 h

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Los altos cargos vascos, al menos los del Gobierno autonómico, no tienen un “protocolo” cerrado de aceptación de regalos y tampoco existe un registro formal. Hay un “modelo vasco” de “buena gobernanza e integridad” que “articula la prevención de los conflictos de intereses mediante un sistema de principios, deberes éticos, responsabilidad individual y mecanismos preventivos de garantía institucional y no mediante un régimen formal de declaración”. “Este modelo no concibe la integridad como una mera acumulación de obligaciones formales, sino como una forma de ejercer la responsabilidad pública basada en la ética, la prevención, la transparencia, la rendición de cuentas y la ejemplaridad”, explica el Ejecutivo de Imanol Pradales en el Parlamento Vasco, donde el PP había pedido por escrito un inventario de los obsequios al hilo de controversias como la de las joyas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, ahora investigado por corrupción.

En un documento en el que muchas de las ideas se repiten incluso con párrafos textuales repetidos —como el de la existencia de un “modelo vasco” de “buena gobernanza e integridad” que hace innecesarios estos controles—, la consejera de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, María Ubarretxena, del PNV, indica que “el ordenamiento jurídico vasco ha optado por un modelo de confianza institucional sustentado en la responsabilidad pública y en la cultura de la integridad frente a un sistema basado exclusivamente en reglas cuantitativas o automatismos administrativos”.

Así, indica que el Código Ético, que desarrolla la ley autonómica de 2014 sobre la materia, ya marca que los cargos públicos “no admitirán regalos, donaciones, favores o atenciones” siempre que “puedan comprometer o generar la apariencia de comprometer su independencia, objetividad, integridad o ejemplaridad”. Y, no, no hay un “umbral económico” a partir del cual está prohibida la “admisibilidad” del regalo. “La integridad pública requiere una valoración material de las circunstancias concurrentes en cada caso”, se añade.

La Comisión de Ética es el organismo encargado del control del cumplimiento del Código Ético, si bien durante años la oposición ha criticado que es un organismo con mayoría de cargos del propio Gobierno que apenas ha sido crítica con sus integrantes. EH Bildu llegó a rebautizarla como “Comisión de Estética”. No consta que en 2026 haya emitido ninguna resolución.

El parlamentario del PP Santiago López Céspedes había solicitado en la Cámara una “relación de viajes, desplazamientos, alojamientos, comidas, entadas a eventos o invitaciones sufragadas total o parcialmente por terceros y aceptadas por cargo públicos” desde 2020, al igual que “información sobre el destino dado a los regalos de protocolo institucional recibidos por el lehendakari y los miembros del Gobierno vasco”. También se preguntaba si hay algún tipo de “protocolo” para garantizar que, “al momento del cese”, esos obsequios “permanezcan bajo control público”. Sobre este punto, Ubarretxena reconoce que “el régimen jurídico no contempla un procedimiento específico asociado al momento del cese”, pero insiste en que la aplicación “de los principios generales de buena gobernanza” durante el mandato garantizan la “integridad” sin que haya “necesidad” de un control 'ex post'.

A la pregunta de si, dadas las circunstancias, el Gobierno de Pradales tiene planes para modificar la regulación de estas cuestiones, Ubarretxena defiende que el sistema actual es “sólido, coherente y plenamente alineado con los más altos estándares de calidad institucional”. “El legislador vasco ha optado deliberadamente por priorizar un sistema preventivo de integridad frente a la incorporación de obligaciones burocráticas adicionales cuya eficacia para reforzar la confianza ciudadana no resulta, por sí sola, determinante. [...] Por ello, no contempla en este momento promover modificaciones normativas dirigidas a establecer un umbral económico predeterminado, un registro público específico de regalos o un protocolo adicional en esta materia”, indica la consejera Ubarretxena.

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