Una cabeza de Franco devuelta por mensajero: la pugna entre un escultor y la Diputación de Álava en 1947
Cumplidos ya los 50 años del fallecimiento del dictador Francisco Franco, la Diputación de Álava sigue inmersa en una investigación para retirar todos los títulos honoríficos que puedan quedar pendientes del período comprendido entre el estallido de la Guerra Civil, en 1936, y 1975. Ello implica revisar expedientes del continuo agasajo que tuvieron tanto el jefe del Estado como otros de los dirigentes del régimen. Es el Archivo Provincial el que custodia este material y este periódico, allí, ha encontrado una singular historia que acabó con los líderes franquistas locales enviando por mensajero una cabeza del “caudillo” por discrepancias con el artista que había elaborado el busto.
Los hechos se remontan a 1947. El escultor en cuestión era el vallisoletano Moisés de Huerta Ayuso, muy próximo a Franco y que había elaborado una de sus primeras esculturas, que se instaló en Salamanca, así como la estatua ecuestre de Zaragoza, el desaparecido monumento al general Emilio Mola en Bilbao u ornamentación para el denominado “arco de la victoria” de Madrid, que sigue en pie. Su relación con Vitoria se remonta a unos pocos años atrás, a 1944, porque fue seleccionado en un concurso para erigir una estatua que se yergue exactamente donde se instaló, la de Francisco de Vitoria en el paseo del mismo nombre, entre Ajuria Enea y Mendizorroza.
Aparentemente, De Huerta tenía pendiente una “compensación” por ese trabajo y, supuestamente, había recibido la palabra de la Diputación alavesa, entonces no foral y perfectamente afecta al régimen, de que se le compraría un “retrato en bronce con su base de mármol pulimentado de Su Excelencia el Jefe del Estado, Señor Don Francisco Franco Bahamonde”. El escultor envió directamente el busto y reseñaba que se trataba de un posado exclusivo para él, realizado en el palacio de El Pardo, del que había probatura documental y fotográfica del encuentro privado. Lo cuantificaba en 21.000 pesetas (126 euros al cambio de 2002 pero al menos 9.000 euros si se aplica la inflación acumulada), mas pedía también otras 4.000 en intereses, es decir, otros 1.700 euros adicionales.
El secretario de la Diputación, de nuevo por carta, respondió a De Huerta que era “cierto” que se había hablado del busto como posible compensación pendiente por el monumento, pero se insiste en que Álava “no tomó acuerdo alguno” para su incorporación al patrimonio provincial. Se le insiste que no hubo encargo alguno. No obstante, le plantean la posibilidad de disponer de una pieza exclusiva y de que la haga él, “dada la garantía artística” que proporcionaba quien también era miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, radicada en Madrid. Por ello, le pidieron un “boceto” de otro busto “original y exclusivo” pero con “medio cuerpo” y no solamente la testa del “generalísimo”. ¿El presupuesto? El mismo, 21.000 pesetas.
De Huerta, en cambio, no encajó del todo bien la contrapropuesta. La “cabeza” era más que “suficiente”, puso por carta, para mostrar su “garantía” a la hora de esculpir al dictador, considerando “innecesario” un nuevo “boceto”. Aceptaba, eso sí, entregar una nueva pieza y la prometía para diciembre de 1947. Pero otra misiva del 7 de octubre de ese año ponía negro sobre blanco que la Diputación no consideraba oportunas las exigencias del artista y, con “lamento”, rechazaba seguir adelante con el asunto. De Huerta, en cambio, no se dio por vencido y finalmente envió un bosquejo del nuevo busto e incluso un talón de 21.000 pesetas por el servicio.
El tira y afloja se resolvió con otra misiva, ya en noviembre de ese año, casi cinco meses después de que se iniciara la correspondencia, con la Diputación devolviéndole el cheque. Ese oficio se hace acompañar de un albarán de la mensajería Danabertan, ubicada en la calle de Manuel Iradier de Vitoria pero con oficinas centrales en Bergara, en Gipuzkoa. En él figura escrito a mano el envío a Madrid de un busto de 4 kilogramos, presumiblemente la cabeza de Franco, aunque no se adjunta reporte fotográfico del porte.
Desde la Diputación de Álava han encargado a expertos de la EHU, la Universidad pública vasca, un estudio completo sobre las condecoraciones a Franco y otros altos representantes de la dictadura. Se trata de medallas, designaciones y cualquier mención honorífica. Además de Franco y Mola, como mínimo también fue premiado Camilo Alonso Vega, militar de El Ferrol, como el dictador, y responsable de la plaza de Vitoria el 18 de julio de 1936, lo que hizo a esta ciudad la primera de España en ser asaltada por los sublevados. La propia sede de la Diputación se convirtió en sede de uno de los ministerios más relevantes del Gobierno paralelo que Franco creó en 1937, Justicia. En su trasera, en la actual Escuela de Artes y Oficios, se instaló también el de Educación.
Este proceso comprometido por el diputado general del PNV, Ramiro González, es paralelo a otro abierto en las Juntas Generales, el Parlamento foral, que son competentes para despojar a Franco y Mola de su condición de “padres de la provincia”. Para ello, está pendiente que se presente una proposición de norma -el equivalente foral a una ley- que dé curso a una moción no vinculante ya aprobada en noviembre con el apoyo de todos los partidos salvo Vox, con un escaño de 51. Si se hiciere por procedimiento de lectura única, la tramitación sería mucho más rápida, pero de momento no hay plazos, según explican fuentes de esta institución.
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